Vamos más allá de los acuerdos de La Habana
por una verdadera paz con justicia social
Por: Jaime Araujo Rentería * 16/10/16 - APORREA
Miembros de la sociedad civil colombiana, le informamos al resto de ella y a la comunidad internacional que nos hemos constituido, como Consejo promotor de la Asamblea Nacional constituyente, para que ella pueda diseñar las nuevas instituciones que hagan realidad la anhelada paz con justicia social. Para enfrentar la profunda desigualdad social, es necesario hacer cambios estructurales que modifiquen las relaciones de propiedad y distribución de la riqueza, que afectan fundamentalmente a la población más pobre que no cuenta con plenas libertades democráticas, ni derechos fundamentales como el trabajo, la tierra, la salud, la educación, la vivienda y los servicios públicos, que les son negados o recortados, configurándose una profunda desigualdad social.
Asumimos el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la ONU, como uno de los objetivos de la constituyente: “Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”… y que es “esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”, en desarrollo de este mandato de toda la humanidad, se hace imperioso, ir más allá del acuerdo de La Habana, en el tema de los derechos humanos, en principio para que las víctimas de la violencia en Colombia, tengan de verdad, derecho a la reparación, a la justicia, a la verdad y a la no repetición; y para que la sociedad civil, toda, tenga una verdadera paz con justicia social; esto es, con más derechos humanos.
La sociedad civil, titular de la soberanía y del poder constituyente, mira positivamente, la iniciación del diálogo para la cesación del conflicto armado con el ELN y esperamos que uno de sus primeros frutos sea el cese bilateral del fuego, observamos con optimismo que este grupo beligerante haya manifestado que, durante todo el proceso, se hará acompañar de la sociedad civil. De nuestra parte estaremos acompañando ese proceso expresando nuestras opiniones con toda libertad y autonomía, haciendo sentir nuestra voz, para señalar nuestras coincidencias y nuestras divergencias. Lo que sea ampliación de derechos y libertades democráticas lo apoyaremos, y lo que signifique vulneración, retroceso o privación de derechos, lo rechazaremos.
La sociedad civil, dueña del poder constituyente, denuncia ante la opinión pública internacional y nacional, la estrategia del Santismo y del Uribismo, de impedirle al pueblo colombiano reunirse en una Asamblea Constituyente, amplia y democrática, que cuente con la participación mayoritaria de las organizaciones sociales, con el fin de abrirle camino a la paz con justicia social desde abajo, como el instrumento idóneo de una verdadera reconciliación.
Coincidimos con el ELN y otros sectores que han afirmado que no le hace bien al país, ni al proceso de paz, que los resultados del plebiscito sean canalizados por la clase en el poder para zanjar sus diferencias y darle continuidad a un sistema político perversamente excluyente, el cual, sin duda alguna debe modificarse por ser causa principal de la violencia y del conflicto sociopolítico que hemos tenido en nuestra historia reciente.
Algunos miembros del Consejo por la Constituyente, con el fin de impedir esta nueva exclusión, le informa a la comunidad internacional y a la nacional, que será interlocutor activo en la búsqueda de la verdadera paz y que no escatimará ningún esfuerzo para dialogar con todos los actores armados (ELN, FARC, EPL), con el propio Estado y especialmente con las organizaciones de la sociedad civil, porque tiene claro que el derecho a la paz, fundamental e irrenunciable que tenemos todos los colombianos, es superior y no está condicionado ni supeditado al mantenimiento del orden público que tiene el gobierno nacional
Cuando los bandidos pelean, los honestos salen ganando, ya que los primeros al mismo tiempo mienten y dicen la verdad: mienten respecto de lo que dicen de ellos y dicen la verdad en lo que afirman de los contrarios; miente Uribe, cuando dice que no hizo trampas en el plebiscito y dice la verdad cuando afirma que Santos también las hizo y dice la verdad santos, cuando afirma que Uribe hizo trampas, y miente cuando declara que él no las hizo en el plebiscito. Como mintió también las FARC, antes o después del plebiscito, cuando dijo que aceptaba el resultado del mismo y ahora no lo acepta (mintió antes o miente ahora)
Para los abstencionistas, o quienes votaron por la constituyente, en el plebiscito, resulta profundamente paradójico, que muchos de los que votaron por el sí o por el no, en el plebiscito, y nos daban lecciones de democracia, ante la crisis que crearon ellos mismos, propongan como fórmula para salir de ella soluciones antidemocráticas; de espaldas al pueblo soberano y constituyente, excluyendo a las mayorías; cuando la solución es precisamente la contraria; inyectarle más democracia a la famélica democracia colombiana. No puede ser la cúpula de la oligarquía colombiana (Uribista y Santista) la que resuelva la crisis, sino el pueblo colombiano, pues, como dijera Sieyes:
“El pueblo en momentos de crisis, debe ser siempre consultado, como árbitro supremo que es, y, si no pudiesen serlo todos los ciudadanos, debe serlo, a través de una representación extraordinaria, … Esta representación extraordinaria, obra en virtud de mandato extraordinario y puede tener el poder constituyente”. Este principio se encuentra plasmado en nuestra constitución en el “Artículo 3. La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público...”.
MÁS ALLÁ DE LOS ACUERDOS DE LA HABANA
El árbitro supremo, el pueblo colombiano, tiene que dejar de lado a Uribe y a Santos e ir más allá del acuerdo de La Habana, para conseguir los derechos que éste no contempla. Santos y Uribe, defienden el mismo modelo económico; ambos han realizado una guerra sin cuartel contra los derechos del pueblo; ambos han sido amanuenses de poderes y gobiernos extranjeros en contra de intereses colombianos
Los acuerdos de La Habana, tampoco cambian el modelo económico, sino que lo perpetúa; no defiende la soberanía nacional
No le da a las víctimas de la violencia sus derechos a la verdad a la justicia a la reparación ni la garantía de no repetición; no le da los colombianos la verdadera paz con justicia social ni la paz con la naturaleza, no está la preservación del medio ambiente; la lucha contra la corrupción y el desempleo. Las Reformas agraria, urbana y del sistema financiero; la reforma del congreso, de la Justicia, de la educación y la salud. La redistribución de la riqueza y la lucha contra todas las formas de discriminación incluidas la sexual y la racial. En los acuerdos de la Habana brillan por su ausencia la Libertad e igualdad de los colombianos, la Creación del estado autonómico o federal; el derecho a la vivienda para todos, etc. No podemos dejar que estas ideas, en síntesis: Paz con justicia social y democracia política y económica, desaparezcan del debate social y político y por estas razones y por estos derechos, es que tenemos que ir más allá del acuerdo de La Habana, a debatirlos y a plasmarlos en una asamblea constituyente.
Ese diálogo, tiene que pasar por el diseño de las nuevas instituciones que den más derechos al pueblo colombiano, para que este, no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión, de ahí que reiteremos que el escenario natural para realizarlo es la Asamblea Nacional Constituyente, que debe ser convocada inmediatamente y exigida en todos los escenarios públicos o privados.
El Consejo por la Asamblea Nacional Constituyente que hemos constituido, está abierto para que otros sectores interesados en la propuesta, participen, y juntos la hagamos realidad
Diálogo ya, dentro y fuera de la Constituyente
* Miembro del Consejo Nacional Pro Constituyente
OPINIÓN
LIBERACIÓN
Órgano de divulgación del Ejército Popular de Liberación —EPL— SUPLEMENTO, Octubre de 2016
Colombia, septiembre 16 de 2016
Los mandos y combatientes del Ejército Popular de Liberación EPL- saludamos al pueblo colombiano con entusiasmo revolucionario redoblado con el triunfo frente al Plebiscito de Santos el pasado 02 de octubre; triunfo que, contrario a lo que vienen divulgando los medios de comunicación, no le corresponde a los que votaron NO.
Así lo confirman los resultados en zonas como el Catatumbo, allí la abstención fue superior al promedio nacional a pesar de la presencia y esfuerzo de las FARC y el gobierno porque ganara el SI.
Ustedes, nuestro pueblo, ha demostrado mayoritariamente una vez más- que al igual que nuestro EPL, NO NOS RENDIREMOS, que estamos dispuestos a seguir batallando por la victoria, por la paz estable y duradera que saldrá del poder popular, de un nuevo gobierno.
Con el resultado del Plebiscito del 02 de Octubre se ha demostrado mayoritariamente que el pueblo entiende o interpreta -al igual que el EPL-, que el diálogo, la negociación y la solución política NO son equivalentes a rendirse, a entregarse, a dejar las armas y la lucha militar revolucionaria. Buscar una salida política al conflicto no significa que la insurgencia esté derrotada o deba firmar Acuerdos como fuerzas derrotadas, como piensa Santos y el imperialismo al ubicar sus “líneas rojas” para el diálogo y la negociación.
Bien sabemos que casi el 63% de los colombianos, que suman cerca de veinte millones de hombres y mujeres del pueblo, tanto en los campos como en las ciudades, rechazaron el demagógico llamado a un “futuro mejor” pregonado por Santos y sus aliados. Pues, según ellos, los Acuerdos de La Habana son el camino a la paz estable y duradera; pero realmente, el Acuerdo Final firmado en Cartagena el 26 de septiembre en el acto pomposo que incluyó el sobrevuelo de bombarderos indicando el triunfo militar de ejército burgués sobre la FARC, es un Acuerdo que no contiene ninguna conquista económica-social para el pueblo; es un tratado con 296 páginas dedicadas a sembrar ilusiones de corto alcance y a establecer garantías a las FARC desmovilizadas. Realmente ese es un tratado para indicar cómo dejar la lucha popular revolucionaria, un camino a la negación de la justeza de las luchas desplegadas durante 52 años de combate insurgente de esa organización
Asunto y reflexión muy distinta nos plantean los paros armados orientados por el Ejército de Liberación Nacional -ELN- y su disposición a iniciar la fase pública de negociaciones en Quito con una visión diferente a los desarrollados en Cuba
Referente distinto y ejemplo nos dan los combatientes del Frente Primero de las FARC que han rechazado abiertamente esos Acuerdos y seguramente serán seguidos por muchos más combatientes farianos y por amigos de la revolución que respaldaron a las FARC por décadas y hoy están desilusionados por su equivocado paso a convertirse en movimiento político legal, con ellos seguiremos en la lucha.
Es así como las fuerzas que persistimos en la combinación de todas las formas de lucha y organización popular contra el modelo neoliberal, el régimen antidemocrático y la doctrina militar pro imperialista en Colombia, vamos consolidándonos y reponiéndonos del golpe asestado por Santos al meter a un grueso de fuerza insurgente fariana al campo del respeto a su régimen y modelo capitalistas. Las filas del campo santistaimperialista están en el peor de los mundos porque se les va cayendo la máscara, porque sus maquillajes no funcionan tanto.
La “pax romana” firmada en La Habana es una renuncia al derecho a la rebelión ante este injusto sistema de explotación impuesto por el imperialismo y las oligarquías arrodilladas, derecho consagrado por la ONU en el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos.
No contentos con esto, abusando del vocablo “paz” para esconder la conciliación de clases con la oligarquía, desde Cartagena, el 26 de septiembre, el Estado Mayor de las FARC nos llamó a sellar un Acuerdo Nacional para “hacer de la palabra la única arma” con los dueños del capital y de la tierra. El EPL rechaza el llamamiento a ese tipo de acuerdo, esa política dejaría al movimiento popular en la inmovilidad que sólo favorece los intereses de los opresores nacionales y los explotadores extranjeros. Por el contrario, llamamos al Pueblo a forjar un Gran Frente de Lucha Popular, combativo, contra el imperialismo y la oligarquía lacaya.
De otra parte, manifestamos a los colombianos de origen popular, que la actual renegociación del Acuerdo Final, derivada de la derrota del Plebiscito, involucra al fascista ex presidente Uribe Vélez y, por tanto, evolucionará más hacia la derecha, dejará más al desnudo que Santos y Uribe, como fieles representantes del imperialismo y la oligarquía, tienen los mismos intereses y, por tanto, desde el punto de vista popular y nacional, es muy erróneo el llamado de la dirección de las FARC -y otras fuerzas que se dicen de izquierda- a formar alianzas con Santos y sus compañeros de ruta para “librarnos de Uribe”, puesto que siempre, así tengan estilos políticos y ciertos comportamientos diferentes, en la realidad son dos líderes burgueses que representan el mismo peligro: la contención o la derrota de la lucha popular.
Ahora, desde el 07 de octubre, el criminal de guerra que ejerce la Presidencia de Colombia, ha sido premiado con el Nobel de Paz… ¡Qué premio más inmerecido!
Ese premio Nobel a Santos no saca del pantano jurídico y político a los Acuerdos Santos-FARC hoy atollados como consecuencia de la derrota sufrida en el Plebiscito como pregonan muchos sectores que votaron SI al Plebiscito; ese premio Nobel tampoco libra a Santos de la desconfianza de las masas populares que han visto como las medidas económicas y sociales de sus dos períodos presidenciales apuntan a favorecer a los ricos, a favorecer al capital multinacional de los grandes monopolios, a buscar que la crisis económica que sacude a Colombia y al mundo capitalista-imperialista la paguen los pobres. Ese premio Nobel busca desarmar ideológicamente a los pueblos del mundo que quieren rebelarse ante la injusticia y la opresión.
El EPL jura ante el pueblo que no recorrerá ese camino de entrega, que no caminará rumbo a la desmovilización, que junto a todos los sectores populares continuará por su senda de lucha revolucionaria para contribuir a alcanzar la victoria bajo la dirección política del Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista). Las armas que portan los combatientes del Pueblo son del pueblo y seguirán al servicio del pueblo.
Gracias al invaluable apoyo popular, sin el cual no podríamos existir, sin el cual no podríamos enfrentar los embates criminales del ejército enemigo, del ejército burgués que nos combate, gracias a ese apoyo continuaremos enfrentando las dificultades propias del camino revolucionario y asimilando los duros golpes del enemigo. La sangre, la cárcel y demás sacrificios de nuestros integrantes desde 1967, no serán sufrimientos en vano.
Los invitamos a impulsar el Paro Cívico Nacional por las exigencias entregadas a Santos en marzo pasado, a continuar desbrozando el camino para imponer la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente, soberana y democrática, ligada a la lucha por un Gobierno para el pueblo y del pueblo.
¡Somos un pueblo que no se rinde! ¡Somos un Ejército Guerrillero que no se entrega! ¡Combatiendo Venceremos!
Ejército Popular de Liberación (EPL) Mando Nacional