Didier Dominique- Batay Ouvriyé
Puerto Príncipe, Agosto de 2016
Recordemos que incluso antes de la salida de Jean-Claude Duvalier en 1986, las clases gobernantes haitianos ya estaban sumidas en una crisis inextricable: cambios permanentes de gobierno, mascarada de referéndum, escalada represiva... Hasta que, acosada y desbordada por la movilización de un pueblo exasperado, y en acuerdo con el imperialismo, también que tampoco podía seguir justificando su presencia pese a haberla defendido por todos los medios, se resignaron a aceptar que le devolviesen a su "presidente de por vida" para entrar de mala gana en este periodo de la "democracia"
Esto sin embargo no resuelve la crisis. Por el contrario, la complica más. No sólo las movilizaciones populares en curso siguen a acorralando éstos populismos asustados, también el oportunismo a gran escala hace su aparición en la escena política. Mientras que el crecimiento de la pobreza golpea a la población y reina una suciedad insalubre, las expresiones físicas demuestran, por si hubiera dudas, la incapacidad del Estado actual, decadente y podrido hasta la médula...
La farsa electoral
Uno de los aspectos que mejor expresa este muerto son las elecciones en curso. En 2010, fue por la fuerza que las embajadas de los países imperialistas principales (EE.UU., Francia, Canadá, Brasil..., además de la OEA y la ONU) impusieron la presidencia de Michel Martelly. Pero cuando quisieron hacer lo mismo con el pollo que habían elegido para sucederlo en el año 2015, una enorme movilización se los impidió. Luego, todos los candidatos se empantanan en una total "ilegalidad" en que ninguno de los del llamado campo "democrático" respeta ni la constitución ni las leyes, que sin embargo aclaman en cada ocasión. El "proceso democrático" está así muy limitado.
Por otra parte, todos los candidatos, como siempre, hace un llamado al pueblo escudándose piadosamente en generalidades banales lastimosamente, sin abordar nunca y menos tomar posición las claves del conflicto real (salarios, propiedad de la tierra, relaciones sociales arcaicas que prevalecen en los diferentes tipos de producción o en la formación social). Tampoco los llamados partidos "socialistas" son mejores: de hecho, sólo reproducen el proyecto capitalista. Esto ayuda a que el ambiente general sea más confuso y desconcertante. Sin embargo el pueblo, muy atento, entiende cada vez mejor la naturaleza de la dominación y las causas de la dificultad extrema que cae sobre él. Así se pone de pie en silencio pero firmemente:
En la última vuelta a finales de 2015 ¡entre un 8 y un 10% de los electores habilitados acudió a las urnas! Actitud que aumenta más aún más la enorme falta de credibilidad de con que este proceso venía.
El despiste general
Ante la debacle que emerge, las organizaciones imperialistas han formado un núcleo llamado "Core Group" para fortalecer su dominio y control. Del mismo modo, las distintas fracciones de la burguesía (Asociación de Industriales de Haití, Cámaras de Comercio, Asociaciones de Bancos...) se reunieron para formar el "Foro Económico".
Por otro lado, parte de la burguesía nacional y la pequeña burguesía que se "radicalizan" por el sufrimiento económico, político y cultural por la dominación del capital imperialista asociado al capital monopolista del país, parecen resistirse y quieren desarrollar un proyecto "endógeno". Sin embargo, también están vinculados al capital internacional. El "nacionalismo" pequeño burgués no funciona, es una ideología desorientada y cada vez más obsoleta y, esencialmente, despreciada por las masas. Por lo tanto, este "nacionalismo" es indefenso y se limita a encogerse de hombros y caminar por el pantano en que lo deja la globalización imperialista.
Contradicciones dentro de las clases dominantes
El bloqueo de las elecciones esta, de hecho, determinado por un momento histórico específico. No sólo el filisteo "nacionalismo" llega a un callejón sin salida y es un engaño. La burguesía por su parte pretende reforzar su dominio, pero se limita a una raquítica actividad de importación y exportación. Nunca tuvo la fuerza suficiente para remplazar la aparcería arcaica generalizada en las zonas rurales, desde la independencia. Esto deja espacio para una estéril transición de muy larga duración. Para garantizar que llegasen a la ciudad los productos de exportación (café, mangos, cacao...) y asegurar al mismo tiempo el control represivo en las zonas rurales donde funciona, este capitalismo urbano en ciernes sólo podría asociarse a ese sistema como tal, fortaleciéndolo a su vez. Esta situación contradictoria crea una crisis que la burguesía no puede manejar.
De ahí la necesidad de la presencia de la ocupación imperialista que procede a realizar la transformación deseada del modo de producción. Pero monopolios implantados bajo Duvalier no tienen intención de ceder el paso a los inversores medianos y pequeños, mientras que los comerciantes más grandes de importación y exportación no tienen intención de dejar que germine ese capitalismo industrial que lo viene a destronar. Por todos estos grandes especuladores, los "requisitos" ilusorios de "democracia liberal" (estado de "derecho", respeto de la "persona humana", "igualdad de votos", "hermandad" y otros fraudes propios de la sociedad de clases ...) son un verdadero obstáculo: sus representantes políticos son muy conscientes de que además están implicados en todo tipo de contrabando, secuestro y crímenes de la bandas mafiosas armadas que deambulan con las armas en la mano por los circuitos electorales, relleno de urnas, falsificación de resultados y agredir abiertamente a cualquier oponente.
Se produce la inseguridad general, y todo tipo de trabajadores son a menudo asaltados. De hecho, si van temprano a sus lugares de trabajo se exponen a los abusos de bandas juveniles, que están ellos mismos bajo control de las bandas dominantes. Una cadena para asegurar el control de las clases dominantes y alimentar la reacción.
... Y en el seno de la pequeño burguesía
La pequeña burguesía urbana y de las secciones rurales del país, también bloqueada en su desarrollo por la tendencia monopolista, que intenta llegar a los puestos electivos de esta bienvenida "democracia" (senadores, diputados, jueces...)! De ahí la multitud de partidos políticos en las elecciones y candidatos a todos los niveles. Esto también está en contradicción con lo que se llama "buen gobierno" (fórmula en realidad establecida para facilitar y garantizar la explotación ilimitada que proponen los capitalistas de todo tipo), puesto que su objetivo confeso sigue siendo enriquecerse a expensas del estado debilitado por este momento histórico, cuando la acumulación (llamada "corrupción") todavía está viva y al alcance. Aquí estamos de nuevo en presencia de una madeja enredada, otra señal dramática de descomposición avanzada que caracteriza a esta formación social en la actualidad.
Una inestabilidad prevista
La burguesía burocrática de los Duvalier y otros que garantizan la estabilidad necesaria del hegemónico imperialista. Restablecer la paz de los cementerios será complicado para las clases dominantes por estar sumidas en sus contradicciones profundas. De ahí la necesidad de, una vez más, la presencia de la ocupación de la "Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití", MINUSTAH. Este último, parte también del bloqueo, muestra incompetencia y sadismo, y finalmente reconoce haber introducido el cólera pero sin aceptar la compensación a las víctimas. Es que el equilibrio de poder todavía parece favorecer al proyecto imperialista. Las zonas francas, la agroindustria, el turismo y la minería, ofrecen "puestos de trabajo" en este país devastado, con casi el 70% de desempleo y una sub-proletariado disperso. Esta alta tasa de desempleo es el resultado de la descomposición acelerada y la proletarización ya que afecta a los pequeños agricultores por el despojo sucesivo y la fuerte represión, por la acción desestabilizadora y perniciosa de miles ONG.
Antagónico al extremo, este proyecto "crear trabajo" requiere un pago "de subsistencia" como parte de la operación realmente que se propone; inflación galopante y devaluación de la moneda local, el gourde, como herramientas (para quebrar la capacidad de los trabajadores para resistir); la miseria generalizada en el fondo (por la extensión del desempleo, el trabajador termina aceptando cualquier tipo de trabajo); y un infierno de represión brutal y constante. Este estado de cosas es sin embargo sostenido por intelectuales que una vez que se jactaban de ser "progresistas": su discurso de hoy es sólo para el "individuo que tiene éxito", por el "desarrollo", "progreso", y para la búsqueda un país... "normal" (sic)!
La lucha continúa
Todas estas contradicciones en un momento de gran tensión, tras la incapacidad y decadencia de las clases dominantes, tras la quiebra de la pequeña burguesía populista, contra la ocupación, nos mostró el interés de una formación social renovada, aunque sea mínimamente, que solamente descansa sobre los hombros de los trabajadores, especialmente los que en su lugar de trabajo, su vida y su futuro se encuentran concretamente enfrentados a este proyecto sangriento: los proletarios.
Estos están también sin duda en un gran lío, jóvenes en formación que son atacados diariamente por la agresión ideológica más reaccionaria. Pero por encima de todo, por su posición radicalmente opuesta al sistema dominante por su propia naturaleza, organizados de manera autónoma y en coordinación con las luchas de los trabajadores de todas las categorías como el eje central de las acciones populares de todo tipo podrán ir más allá de este proyecto capitalista en marcha, y aplastar al mismo tiempo el arcaísmo feudal que históricamente nos ha traído a esta actualidad.
Esto no ocurrirá en un momento, sin duda. La lucha será larga y ardua. Pero para los que no tienen nada que perder, esta es la única manera de buscar y encontrar nuestra emancipación real y total y, al mismo tiempo, la de toda la humanidad.
Puerto Príncipe, Agosto de 2016