(Advertencia necesaria):
Hemos esperado algunas horas antes de hacer entrega de este artículo, porque no estamos de acuerdo con ciertas utilizaciones sindicales o sectarias de su persona, de la lucha de toda la vida y de su ideario).
Raúl Sendic cuando en alguna oportunidad se le pidió una definición sobre su persona respondió: “Soy un luchador social”
Como ese testimonio esta registrado y lo conocen miles, esa definición debe cuidarse de no ser desvirtuada, transformada o silenciada, para ser objeto de otras interpretaciones.
Sendic no es propiedad de grupo social alguno, ni político ni sindical
Por eso no concurrimos a los homenajes mentirosos del MLN-Marenales (hoy retirado), ni tampoco a su último acto de homenaje en el Cementerio de la Teja.
Sendic, no es propiedad de movimiento sindical alguno, sino que la inversa es la regla fundamental: ese movimiento sindical le debe su existencia a Raúl Sendic. Sin la actividad sindical de organización de Raúl Sendic, de “Colacho” Estévez, de “la Negra” Ángela Álvarez y de muchos otros militantes sociales, ese movimiento de asalariados rurales no existiría.
Nunca fue capaz de generarse a través de la lucha de los mismos explotados
Conviene en estos tiempos de mistificaciones –de un lado y del otro- no olvidar esa regla central y fundamental de verdad histórica.
Conviene decir estas cosas fundamentales a efectos de no transformar una consigna sindical de su época: “La tierra para el que la trabaja”, en una interpretación estrecha que les sirva a algunos “vivos” para convertirlo en el paladín de los pequeños burgueses agrarios dueños de una parcela de terreno, con apoyo de la sociedad toda que además tiene que “bancar” a esos explotados con créditos, maquinarias, semillas, mercado y hasta ayuda social hasta que empiecen a producir.
Así, no es la cosa.
Alguno de los “cañeros” primigenios (no todos) eran minifundistas agrarios. Pero el minifundio en Uruguay no funciona porque la pequeña explotación agraria, no es sostenible. No puede aguantar el resultado de una mala cosecha, y no cuenta siquiera con los útiles modernos de producción, conocimientos y tecnología.
Es por eso que el minifundio desaparece del Uruguay y las pequeñas parcelas se funden con otras y pasan a integrar unidades de producción más amplias. El éxodo rural en Uruguay –que nadie puede discutir- es una consecuencia de la salida de estos antiguos productores del circuito de producción agrario. Y su consecuencia sigue siendo la misma que cuando empezó el alambrado de los campos, la existencia de pueblos de ratas donde se sobrevive miserablemente o la emigración a la ciudad.
Sendic, siguió muy atentamente esos desarrollos de la economía nacional. En su misma familia se registraba el drama de la emigración del campo a la ciudad y el abandono del terruño que contempló sus primeros pasos de niño campesino.
Sabía perfectamente bien que una parte, de esos antiguos propietarios minifundistas, debían vender su fuerza de trabajo, como peones asalariados, o changar como “comparsas golondrinas” a lo largo del Litoral siguiendo las zafras o recolecciones de otros. Fue de esa manera que tomó contacto con los primeros “cañeros” de Bella Unión que en Salto recolectaban la naranja y en Paysandú trabajaban en las chacras.
Pero ya en esos momentos tenía una larga experiencia de “organizador de sindicatos rurales” de los explotados.
La había avizorado cuando en los años 50, decidió junto a Leguizamón, abandonar la sede del pequeño partido socialista y sus luchas de corrientes internas, para ganar esa masa de explotados rurales, para la organización sindical como fase previa a su concientización política.
Decir esto significa muchas otras cosas.
Sendic no defendía ni aspiraba a la formación de una clase “propietaria” de pequeños campesinos agrícolas.
Ni tampoco abogaba por la formación de una clase “propietaria” de pequeños pastores dedicados a la ganadería.
No levantaba como Artigas la consigna de que “Los más infelices sean los más privilegiados”, sencillamente porque el Uruguay de Sendic no era el de Artigas, sino una formación capitalista agraria sólida con base en el latifundio.
Se trataba, entonces, de otra cosa.
Se trataba de una transformación nacional, a través de una lucha que se presumía correctamente, dura y sin cuartel, porque los antiguos privilegiados no estarían dispuestos a abandonar sus antiguos privilegios, ni el status social, que el mismo daba. Esa lucha Sendic la concibió –con muchos miles más- como una necesaria revolución.
La expropiación del latifundio de Silva y Rosas (más de 30.000 hectáreas) era una fase de ese proceso. Y para nada se trataba de repartirlo en minifundios para los que luchaban por esa expropiación, dándole a cada participante una parcela.
Con el tiempo parece que estas cuestiones que estaban perfectamente claras, entonces, se han olvidado y algunos parecen querer aspirar a transformarlas en otra cosa.
Sendic, en resumen, no estaba por el trabajo para el beneficio personal, sino por el trabajo social para el beneficio de la sociedad toda. No era minifundista agrario o pastoril, así de claro.
El drama, que algunos deberán preguntarse por qué, es que con su desaparición física, aquel embrión de movimiento de asalariados rurales no fue capaz de engendrar un movimiento cooperativo pujante, que manteniendo en alto su recuerdo, se convirtiera en Uruguay en un faro redentor de los explotados agrarios a nivel nacional.
Y no se alegue que por falta de capital o de ayuda, porque capitales y ayuda recibieron siempre y mucha, desde dentro y desde fuera del país. Como lo administraron es otra cuestión sobre la que deben interrogarse los miembros de ese mismo movimiento sindical. Y sabemos que el tema levanta tristes recuerdos y más de un problema.
No se trata tampoco de incorporar a un homenaje a Raúl Sendic, en la fecha de su fallecimiento, otros homenajes, que deben hacer en su lugar y en la fecha correspondiente. Aquí de lo que se trata no es de “amontonar” para juntar voluntades, porque esa actitud demuestra poca reflexión sobre implicaciones -que si existen- deben hacerse claras (1).
Y el estilo, no es el de Don Raúl, que acostumbrara llamar a las cosas por su nombre, y no andar entreverando las cuestiones.
El homenaje a Raúl Sendic, del MLN-Marenales, es mentiroso, porque Marenales y otros no podrán sacarse nunca la mancha de haberlo catalogado en la lucha interna “de loco”. Aquello fue una canallada miserable, típica del sectarismo miope de nuestra izquierda de la cual el “aparatismo” del MLN nunca estuvo desligado después de la derrota del 72.
Pero el actual homenaje en el Cementerio de la Teja, también es mentiroso y además manipulativo.
Sendic, no es de los cañeros, como algunos livianamente, dicen por allí. Eso ya lo experimentamos todos durante la ceremonia de su entierro y las luchas a brazo partido por el féretro, las palmas y demás etcéteras. Aquella fue una actitud destemplada y ésta vuelve a reiterarse en el mismo rumbo.
Sabemos bien, que en los tiempos que corren, las cosas se entreveran. Son el producto del atraso político por un lado, pero por otro son el producto de transformaciones que algunos alientan como cobertura o tapadera para otras cosas
A todos ellos, Sendic, les sirve y por tanto lo utilizan, o utilizan su nombre.
Pero el verdadero Sendic, que vive en la memoria del pueblo, como un luchador genuino e incorruptible, está mucho más allá de todas esas miserias actuales de algunos.
El “luchador social” genuino, el que nunca arrió banderas, no el pedestal sobre el que puedan apoyarse los elencos políticos del actual Sr. Presidente Mujica, EFH y el resto de la patota gubernamental, ni es tampoco el justificador de minifundios agrarios o pastoriles en manos de algunos para probar fortuna y salir de asalariados rurales.
Por esos caminos se desvirtúa todo su ideario, toda la lucha a la que dedicó su vida, y se hace –desde el campo popular- lo mismo que ha hecho la podrida burguesía oriental con otros héroes y paladines de los explotados.
A su debido momento, habrá que “hacer tronar el escarmiento” sobre todos estos impostores
c.e.r
(1) Como todos saben Raúl Sendic, murió de su enfermedad, en Europa. El Sr. Scarcella, en cambio, fue asesinado y hasta el día de hoy, no hay responsable de aquel crimen. Es obvio que no hay punto de comparación o coincidencia, por eso decimos que –si existen- deben hacerse claras y dejarse de jugar con ambigüedades irresponsables
NdeR: No solo coincidimos en lo que ha significado la ambigüedad de larga data en algunos de los hipócritas, que hoy participan y se amontonan en el homenajes a Sendic, en el cementerio donde descansan sus restos; entreverando al Rony. Ronald Scarcella fue un dirigente sindical, militante activo del MLN y principal militante del "Movimiento por la Tierra" impulsado por Raúl Sendic cuando se separa del MLN; que fue asesinado el 23 de abril de 1993; su muerte sigue impune luego de 20 años, de silencios, complicidades, y supuestas autorías; con muy pocas excepciones ,en la que por supuesto no están, en gran parte los que "ahora denuncian la impunidad de su asesinato ", y nos referimos como excepción concretamente al recientemente fallecido el 17/3, el querido compañero Ricardo Perdomo, perseguido, ignorado y ninguneado por muchos , no todos, Decimos esto ya que esa mañana lluviosa de su entierro, en un hecho que vale mas que discursos fimgidos, al pie de su féretro había una sola corona de flores, donde se leía: Familiares de Rony Scarcella, que viven en Suecia, a partir del asesinato del Rony
Posta
B E B E...O “Por la tierra y con vos...”
y
ahora...
qué plaza de los caídos llevará tu nombre
qué discurso te pondrá en tu sitio
qué fecha será tuya e indeleble...?
los ojos la mira la mirada
la voz chiquita y terca de línea meridiana
quién te hereda la mansa risa de los campamentos
la artiguísima frente de luz en los cantones
la enérgica firmeza de la acción...?
un rumbo cierto
una palabra exacta
quién no te debe una señal precisa
un triye clandestino
llegador como él sólo...?
cómo será el grito la consigna la pancarta
-de hoy la siempreviva lucha de tu pueblo
en adelante- tupamareando el curso de la historia...?
tu Itacumbú
dónde tu Marquetalia
volverá tu Tiro Suizo tan certero y claro
a ser tu tranco convencido por-la -vereda- de-los-pares...?
tu aurora
tu cosecha
cuándo vendrá tu vendimiosa frutedad
tu tierra
-sobre todo tu tierra tan peleada-
peludamente
y
palmo a palmo
nuestra...?
...muerto de muchas veces desde tu largo entonces
buscado requerido tiroteado capturado
no rendido de nunca y siempre en el combate
cañero empecinado de la zafra de todos...
...
te cargamos al hombro
y
sólo pesas
un fusil una semilla
como un niño una victoria
un continente y
una estrella...
la bandera
no pesan ni
tu cuerpo
fardo glorioso alzado a lomo nuestro...
...en esta multitud que te acompaña
anda el pedazo baleado de tu lengua
convocando orientales
reuniendo amaneceres
repitiendo seguro :
venceremos...
Raúl
“Rufo”
Canario
COMPAÑERO...!!
miguel ángel olivera
Hasta la Victoria, Bebe, y sin miedo a que se nos llame
“sensibleros” o “demagogos”…
Mudo, sin consuelo y con muchísima bronca, no iré al Cementerio de La Teja
Por más que uno tenga claro que para humanizar nuestras vidas habrá que cortar de raíz las pautas éticas y las condiciones materiales de la existencia que rigen el relacionamiento social en el brutal mundo capitalista; por más que sepamos que nada de lo que nos rodea en materia de vida social, deja de estar regido por el afán de lucro mercantilista más ruin, hay cosas que te dejan mudo y sin consuelo –y con una bronca impresionante-- al menos en una ciudad que pretende estar gobernada por quienes se autoproclaman “progresistas” y dicen que viven pensando en el bienestar de la gente, aunque la revolución socialista ya les resulte un caprichito “utópico” de imberbes aventureros del siglo pasado…
La prensa de hoy –27 de abril del año 13 del súper digitalizado siglo XXI--, escuetamente, como un parte policial más de la cotidiana, frívola y morbosa “crónica roja”, nos dice que en las últimas horas, una mujer de unos 60 años, falleció trágicamente al caer al vacío desde la entrada a un ascensor descompuesto, sin cabina o con ella en otro piso, cuyo estado “en reparación” estaba anunciado por un simple cartelito “avisando” del asunto (¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!!!!!)…
Ocurrió en un local de la Defensoría del Juzgado de Familia sito en avenida Uruguay y Río Branco de Montevideo, en pleno centro de una ciudad capital llena de chiches y luminarias mediáticas que se esfuerzan por hacernos creer que vivimos en América LaPobre, pero que somos, sin embargo, un país del “primer mundo” (¡vaya “progreso”!!!).
Ocurrió en un local perteneciente al bendito “poder judicial”, este muy “independiente” poder burgués gobernado por cinco monarcas ejecutores de magistradas y magistrados con dignidad, que, por más claro que, eventualmente, tuviesen también de qué modo podremos humanizar definitivamente nuestras vidas, aspiran a que ellas al menos no estén dominadas por la mentira y la impunidad que cobijan a las asesinas y los asesinos del sistema, que no son pocos ni están todos uniformados ni todos fueron tristísimos protagonistas del último “proceso cívico-militar” que habría que ver si ha concluido mismo.
Se me dirá “¿qué puede asombrarte viendo a diario las múltiples formas de la lepra capitalista?”…
Y es razonable, pero hay cosas que sintetizan en un instante y condenan para siempre, la miseria moral de una sociedad que no parece dispuesta todavía a agarrar el toro por las guampas y clavarle el hocico en el polvo de la más merecida y terminante de las derrotas que se puedan merecer los que se pasan por el traste lo humano hasta en sus expresiones más elementales.
Es cierto, no estamos en los EE.UU. de Norteamérica de mediados del siglo XX, donde la pretensión de que una mujer negra le cediera el asiento del ómnibus a un blanco, con su legítima y bienaventurada negativa, fue el embrión fecundo de una descomunal movilización de la colectividad “afrodescendiente”, que no hizo la revolución, pero sí obligó al mismo amo imperialista que se sigue llevando el mundo por delante, a reconocer que hay efectivamente otro mundo “posible”, y que ese mundo “está en este” y será levantado desde las ruinas de esta podredumbre defendida por bochincheras murallas de papel que se sostienen en los pilares de la alcahuetería y una politiquería nauseabunda y rastrera.
Tómese esta notita, al fin de cuentas, como una especie de catarsis idealista e “imberbe” en vísperas del vigésimo cuarto aniversario de la muerte de Raúl Sendic Antonaccio, pero mañana, domingo fecha de estos 24 años sin “El Bebe”, en lugar de irme al Cementerio de La Teja, trataré de irme al encuentro de los hijos, los nietos y los vecinos de esta mujer de 60 y pico, asesinada en un local de la “suprema corte de justicia”, de la que ni siquiera sé su nombre, al menos para ayudarles a sentir que hay mucha gente que sentimos que esto es también otro crimen imperdonable de la misma clase latifundista y ladrona a la que Sendic no dejó de combatir un solo segundo, aun cuando el único fusil que le iba quedando era el de la palabra y su munición, la razón y los sentimientos, la sencilla razón y los sencillos sentimientos de los humildes pero no vencidos de esta tierra y de todos los siglos de opresión y escarnio ya sufridos.
Gabriel –Saracho—Carbajales,
27 de abril de 2013