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Libertad y Fuerzas Productivas

 

POR SI LA AGARRÓ EMPEZADA

Esta polémica tiene que ver con el tema de las condiciones objetivas necesarias para que sea posible un proyecto socialista.

En particular, reconociendo que partimos de una sociedad industrial y moderna, hemos venido sosteniendo que no es cierto que sea insuficiente el grado actual de desarrollo de las fuerzas productivas en Uruguay, y en Nuestra América en general (descartamos la idea del socialismo en el solo paisito).

La idea, tan repetida, de la insuficiencia del desarrollo de las fuerzas productivas, es una excusa para desalentar la aspiración socialista de los trabajadores. Una excusa que pretende que cada país deberá transitar por un mismo camino capitalista hasta llegar a un "desarrollo completo" de las fuerzas productivas dentro del marco de ese modo de producción.

Hemos atacado ese sofisma desde varios lados.

1. Está largamente demostrado que los países de la periferia capitalista nunca emularán el modelo capitalista de los países centrales, y que la traba para ello está en el propio capitalismo (relaciones de dependencia).

2.  Por el contrario, cuando estos países periféricos han logrado un desarrollo autónomo, ha sido rompiendo con las relaciones de producción capitalistas (propiedad privada de los medios de producción y transacciones económicas regidas por el mercado).

Ya hemos anunciado que completaremos este planteo demostrando que el fracaso (en el sentido socialista y emancipador) de estas revoluciones históricas tiene su raíz en la conservación de un aspecto) y un aspecto central) de las relaciones sociales capitalistas, el trabajo asalariado, la extracción de plusvalor y su concentración en forma de capital que termina generando una nueva clase social explotadora. Desarrollaremos esta idea en próximas notas.

3.  Por último, hemos expuesto nuestra hipótesis de que el desarrollo actual del sistema capitalista mundial ha superado largamente las condiciones a las que se vieron enfrentadas esas revoluciones históricas, y tornan claramente obsoletos algunos planteos que ya eran falsos en aquel entonces pero cuya falsedad no era tan evidente como lo es hoy a partir de la experiencia del siglo XX, planteos tales como la "revolución por etapas" o la "liberación nacional".

Antes de seguir, queremos complementar las ideas expuestas hasta ahora con algunos agregados.

Términos tales como "fuerzas productivas" y "relaciones de producción" son abstractos y han dado lugar a mucha confusión y alguna que otra tontería, y también falsificación maliciosa.

En vez de ponernos a explicar esto también en abstracto, preferimos aterrizar esos conceptos en la exposición concreta de los problemas.

UN PLANTEO DE ENGELS SUPERADO POR LA HISTORIA

Lo que sigue está en el artículo de Engels"De la autoridad", 1873:

“Todos estos obreros, hombres, mujeres y niños están obligados a empezar y terminar su trabajo a la hora señalada por la autoridad del vapor, que se burla de la autonomía individual. Lo primero que hace falta es, pues, que los obreros se pongan de acuerdo sobre las horas de trabajo; a estas horas, una vez fijadas, quedan sometidos todos sin ninguna excepción. Después, en cada lugar y a cada instante surgen cuestiones de detalle sobre el modo de producción, sobre la distribución de los materiales, etc., cuestiones que tienen que ser resueltas al instante, so pena de que se detenga inmediatamente toda la producción...

 El mecanismo automático de una gran fábrica es mucho más tiránico que lo han sido nunca los pequeños capitalistas que emplean obreros. En la puerta de estas fábricas, podría escribirse, al menos en cuanto a las horas de trabajo se refiere: Lasciate ogni autonomia, voi che entrate! … Querer abolir la autoridad en la gran industria, es querer abolir la industria misma, es querer destruir las fábricas de hilados a vapor para volver a la rueca.”.

Ya hemos recordado aquello de “el ser social determina la conciencia”, que sin duda vale también para el marxismo, una forma de la conciencia social.

El materialismo histórico, mal llamado marxismo, es una ciencia social y participa de la naturaleza de la ciencia que, como bien explica el mismo Engels en el “Anti-Dühring”, no tiene ni puede tener verdades absolutas. Pretender del marxismo esa verdad absoluta ha sido una actitud completamente anti-científica y reaccionaria del “marxismo oficial”.

El materialismo histórico logra definir una base conceptual a partir de la cual podemos descartar los errores de sus propios teóricos fundadores, y eso es precisamente la prueba de la vigencia de esta ciencia. De la misma forma, pongamos por caso, que la superación del modelo gravitacional de Newton es una prueba de la vigencia de la física como ciencia.

El tema central de ese texto que citamos, la polémica de Engels con los anarquistas, no nos interesa aquí para nada. Lo que nos interesa es el método analítico materialista e histórico de Engels para abordar un problema social y político, y como ese método nos permite poner en cuestión la conclusión del mismo Engels.

Porque resulta evidente que esa subordinación del trabajo humano a “la autoridad del vapor” era algo cierto… en la fábrica de los tiempos de Engels.

Ya no lo es más. La libertad de horarios y su diversidad posible es un hecho desde que la autoridad del vapor ha sido derrocada por la electricidad, que está disponible en cada sección de la fábrica moderna en forma independiente, y se accede a ella en forma autónoma por un interruptor.

Precisamente, la autonomía de cada segmento de la producción es una de las conquistas de la industria moderna, y eso ha permitido destronar al menos en parte el reinado de la gran fábrica.

La electricidad ha significado un adelanto en el camino de la libertad humana.

¿En qué sentido? Precisamente en ese que señala Engels, permite que los seres humanos tengan mayor libertad para definir por sí mismos las condiciones de su trabajo y de su vida (en el caso del ejemplo, la autonomía de horarios), y permite  además por medio de una mayor productividad del trabajo que los trabajadores puedan reducir su jornada de trabajo y liberar tiempo para los otros aspectos de la vida

A tal punto que Lenin, en una fórmula no exenta de un cierto mecanicismo en la forma de expresarse al menos, dijo en un tiempo que "el comunismo es la electrificación más los soviets"

Lo que sí es profundamente cierto en el planteo de Engels es su abordaje metodológico del problema.

La libertad humana no es un ideal abstracto ni un simple acto de voluntad, es el producto de la praxis humana que se construye desde la realidad

El ejemplo que aquí vemos es suficientemente claro. La "autoridad del vapor" fue derrocada por el conocimiento y el trabajo, materializados en obras

 El ideal de libertad es una abstracción de esa praxis y un proyecto para una nueva praxis más amplia. El tránsito del motor a vapor al motor eléctrico es un ejemplo de desarrollo de las fuerzas productivas, y el que la electricidad deba quedar disponible además en una red es un ejemplo de cómo la producción es cada vez más social

Por supuesto, el desarrollo de las fuerzas productivas no agota el problema ni crea una liberación automática, no hay una traslación mecánica de esto en la trasformación de las relaciones de producción, como lo pretendió en su momento esa versión reaccionaria del marxismo. Hace posible ese triunfo de la libertad, pero no nos ahorra la lucha por conquistarla

Lo que nos permite es ver y hacer visible que la autoridad del burgués ya no tiene la excusa de la "autoridad del vapor" para disciplinar a los trabajadores, desenmascara el fetiche "naturalista" de la subordinación de clase

LA ENERGÍA HOY EN EL MUNDO

La energía eléctrica hoy engloba a todo el mundo. Esta tecnología productiva se ha desarrollado desde el centro capitalista hacia la periferia, como ha sido la línea general. Pero hoy en Uruguay, pongamos por caso, un país electrificado en un 95%, nunca diríamos que "el comunismo es la electrificación más los soviets", el capitalismo ya nos ha aportado ese piso de desarrollo. Ese cuello de botella que enfrentaron las revoluciones históricas, ya no existe.

Ciertamente, hay otros. El mundo sigue siendo desigual, y cada vez más desigual.

Samir Amín señala "cinco monopolios" por los cuales los países centrales se aseguran el control del sistema capitalista mundial:   ARMAS, control del mercado mundial sobre las MATERIAS PRIMAS, FINANZAS, MEDIOS DE COMUNICACIÓN, y NUEVAS TECNOLOGÍAS.

No nos extenderemos ahora en esos cinco monopolios. Vamos a seguir con nuestro tema.

La electricidad ha permitido un grado mayor de libertad al ser humano, pero esa libertad encuentra a su vez otros límites. La fábrica ya no está atada a una caldera, pero la producción y la vida moderna están atadas a las usinas eléctricas, y, hasta ahora en su mayor parte, las usinas están atadas a las fuentes fósiles de energía. Es a través del control de esas fuentes fósiles que se ha desarrollado el imperialismo moderno.

Y así se han desarrollado también las contradicciones inherentes al modo capitalista de producción. La dependencia de estas fuentes fósiles ha llevado a la depredación del medio ambiente.

La transición hacia las fuentes autóctonas de energías renovables significa un nuevo grado de libertad para el proyecto social. Y esto está asociado, nuevamente, al conocimiento y al trabajo.

De los países capitalistas centrales tan solo uno hasta ahora, Alemania, ha tomado resueltamente el camino del "apagón nuclear"

¿Es casualidad que sea hoy el país de mayor empuje en el desarrollo tecnológico? Japón, país también de punta tecnológica, se debate entre liberarse del corsé nuclear o seguir prisionero y pagando un costo humano enorme, producto de la prioridad del lucro capitalista. Una vez ingresados en el callejón nuclear es muy costoso salirse de él por el problema de los desechos radiactivos, Italia ha optado por mantener -a desgano- en producción los reactores para usarlos como depósitos de deshechos, porque no saben dónde meterlos.

Y de la dependencia del petróleo todo el mundo capitalista central quiere salir de una manera u otra. La enorme cantidad de capital invertido hace muy costosa una reconversión rápida, y se opta a veces por una reconversión a medias en los bio-combustibles. Esto obliga a su vez a desplazar el uso de la tierra, bio-masa en vez de alimentos.

¡No puede haber ejemplo más claro de ese lugar común de la literatura marxista, "contradicción entre fuerzas productivas y relaciones de producción"!

¿"ALCANZAR" AL PRIMER MUNDO?

Lasciate ogni autonomia, voi che entrate!   No queremos entrar

En ese callejón sin salida no queremos entrar, y no por ello estaríamos condenados a volver a la rueca. Solo los tontos experimentan en cabeza propia, ya visto el resultado en la ajena.

El desarrollo de las fuerzas productivas así como está, así como lo ha dejado el camino capitalista, ya nos permite el suficiente grado de libertad como para optar por algo mejor. Y hablamos por supuesto de una sociedad industrial y moderna.

Ojo, no quiere decir que sería totalmente imposible. Por bizarra que sea la experiencia de Corea del Norte, nos muestra que aun un pequeño país atrasado puede incorporar la tecnología nuclear en forma autónoma. Esos cinco monopolios son muy reales pero no son invencibles. 

De una verdad, de una conquista conceptual del materialismo histórico, la idea del desarrollo de las fuerzas productivas como aporte a la libertad humana, el marxismo vulgar ha sacado la mentira que pretende decir exactamente lo contrario, que la fatalidad de ese "desarrollo previo" esclaviza el camino de la historia.