Cro. Luis:
Por lo que decís en tu nota, o sos ex preso político o exiliado, o ambas cosas.
En primer lugar te diré, que cuando volvió la democracia, el gobierno de Sanguinetti devolvió sus cargos a los empleados públicos destituidos por la Dictadura y en algunos casos habilitó la posibilidad de que se jubilaran. Esta Ley comprendía solamente a presos y exiliados empleados del Estado, que eran una minoría dentro de los presos y creo que también entre los exiliados.
Quienes habían laburado en la empresa privada - es decir la mayoría- no fueron contemplados en ningún sentido.
Recién se les reconocieron esos años como trabajados, 17 años después, durante el gobierno de Jorge Batlle, Ley 17.449. Esta Ley no significaba privilegio alguno, en efecto las exigencias para jubilarse eran las mismas que para cualquier ciudadano uruguayo. Más bien eran peores, dado que esos años dados por trabajados, los cotizaban a un mínimo salarial, lo que daba lugar a una jubilación miserable.
Pasaron otros 4 años hasta que durante el gobierno de Vázquez se aprobaron dos Leyes reparatorias, la 18.033 y la 18.596.
Estas Leyes, como señalo en mi nota anterior, que la posta tuvo a bien publicar, fueron desde el primer momento y hasta hoy, excluyentes, defectuosas, injustas.
Para no hacerla larga, mencionaré solo dos aspectos a modo de ejemplo.
El primero.
A los ex presos políticos para percibir la Pensión Especial (PER), se les obliga a renunciar a sus derechos jubilatorios, no solo a ellos sino a sus viud@s también. Es decir no se les otorgó una jubilación sino que se les quitó.
El segundo.
A los cros. exiliados, clandestinos, con 10 años trabajados y 60 años de edad, se les concedió una Jubilación Especial notoriamente insuficiente y que además los inhibe de recibir otras prestaciones por parte del Estado.
Obviamente tanto ex presos como exiliados quedamos desconformes y ahí se abre otra etapa de la lucha que llega hasta el día de hoy, en pos de obtener la corrección de esas Leyes.
Recientemente la Institución Nacional de Derechos Humanos, INDDHH, reconoció la justeza de los reclamos y recomendó al Gobierno que las corrija.
En eso están, si bien los plazos son cortos (Octubre), como explico en la nota anterior que tú leíste.
Yo creo que quienes fuimos víctimas del Terrorismo de Estado, como en tu caso, según se desprende de tu nota, no debemos discriminar entre quienes estuvieron poco o mucho presos o porque viven en el exterior o acá.
Todos fueron victimizados. Todos los ex presos fueron sometidos a increíbles torturas y vejámenes, hayan estado presos solo unos pocos meses o 14 años. Y, en cuanto a los exiliados debieron dejarlo todo y salir del país solo con lo puesto, tratando de zafar de la bestia fascista.
Disculpame Luis, que ahora me refiera a tu caso sin conocerlo. Se me ocurre que deberías pasar por Crysol si sos ex preso o por las organizaciones hermanas de exiliados, para informarte de tu caso en particular, porque o bien ya estás comprendido en las defectuosas Leyes existentes, o bien lo estarás si se corrigen este año las mismas
.Yo creo que no es conveniente dejar que nos dividan.
Por último y referido a Crysol, te diré que el aspecto REPARATORIO no es para nada la principal actividad del colectivo. Las banderas que ondean al tope desde hace ya 13 años son las de MEMORIA, VERDAD, JUSTICIA, NUNCA MAS TERRORISMO DE ESTADO. No ha existido movilización o cualquier otra forma de lucha en pos de esos objetivos centrales, en que Crysol haya estado ausente.
En casi todos los países de Latinoamérica y el Caribe y yo diría que del mundo se está en la misma lucha. Fijate España, acerca de los crímenes del franquismo, o la persecución de los criminales nazis. Existen Leyes Internacionales que obligan a los Estados a proceder en ese sentido.
El capítulo Reparatorio no lo inventamos acá en el Uruguay. Es lo mismo que se ha hecho o se está haciendo en Paraguay, Chile, Argentina, Brasil, etc. etc. Se trata de un derecho que tienen las víctimas, según las normas del Derecho Internacional Humanitario.
Bueno Luis, te saludo y también a los lectores de postaporteña, que hayan tenido la paciencia de leer esta nota
JUAN MIGUEL GARCIA LAMAS