En setiembre 27 y 28, viernes y sábado, a las 17.30, 19.30 y 21.30 hs, Cinemateca repone la película de Ken Loach "La verdad a cualquier precio", en su Sala Pocitos.
En oportunidad de su estreno en Uruguay (también en Cinemateca), esta es la nota de comentario que me pareció oportuna, y repito aquí. Estando una vez más ante otro episodio de la guerra imperialista, sigue siendo oportuna.
La verdad a cualquier precio (Route Irish) - Ken Loach - 2010
La guerra de Irak y la privatización mercenaria de la guerra, la impunidad de las empresas privadas de "seguridad" y su negocio, vistos desde adentro y afuera.
La muerte de mercenario inglés en circunstancias vidriosas motiva la investigación de su amigo y camarada, que va develando el crimen, la matanza indiscriminada de iraquíes, la corrupción, y la violencia contra los inmigrantes también en Inglaterra. Haciendo que la anécdota se desarrolle por sí misma, sin necesidad de discursos políticos ni relatos descriptivos, recurriendo sí sin ningún problema a la intriga policial, a las escenas de violencia, y al sexo, sin dejar de lado la sutileza sentimental más fina, y por supuesto a la historia de los personajes centrada en su código de valores, Loach va armando el drama.
Su cine es un alarde de técnica y arte narrativos que combina la excelencia de imagen, música, montaje, libreto y actores. Pero todo eso es instrumento para el documento y la idea, y no mero virtuosismo.
No entendemos eso que ha dicho algún comentarista, que Loach es el "más politizado" del cine británico. Es cierto que tiene militancia política activa (integra la dirección de la organización política anticapitalista RESPECT) pero su cine de denuncia social no es ajeno a la tradición del cine inglés.
¿Son menos políticos "La carga de la caballería ligera" de Tony Richarson, o "King and Country" (Por la patria) de Joseph Losey?
Son notables alegatos antiimperialistas y anti-bélicos, la diferencia es que Loach no se va a la guerra de Crimea o a la primera guerra mundial, sino que refriega en la cara del espectador la guerra sucia y real que ocurre hoy. Uno de los actores que representa en la película a un mercenario, es un ex-combatiente de Irak.
La diferencia es que Loach es más realista, crudo y directo. No imagina ni inventa, investiga y muestra. A tal punto que Rif-raf debió darse en EEUU con subtítulos porque los yankis no entenderían el lunfardo de la clase obrera inglesa Y más consecuente y porfiado. Sufrió incluso la censura durante la época de Thatcher.
También Ken Russell mostró la tortura en "Los demonios", pero se fue a Francia siglo XVIII y a lo más hizo alusión a la guerra de Vietnam. Loach quiso mostrar que la guerra una vez iniciada tiene su propia dinámica que fagocita a las personas, haciendo que el protagonista torturase a otro de los mercenarios para averiguar la verdad.
Pero la simulación de la tortura no lograba conformar. Entonces el actor principal le aplicó al otro en serio el submarino por el método del trapo. No lo llega a matar delante de la cámara, pero queda claro que en la historia sí.
Los que la vayan a ver quedan advertidos que eso que se ve en pantalla es tortura de verdad. El cine debe decir la verdad, a cualquier precio.
Montevideo, 20 de setiembre de 2013