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Algunas reflexiones sobre el pensamiento económico de Ernesto Guevara

Este no pretende ser un análisis exhaustivo de las concepciones del Che acerca de las formas de organización de la economía en el periodo de transito hacia el socialismo: para lo cual hay estudiosos del mismo mucho más preparados que quien esto escribe.

Son solo unas reflexiones que suscita un nuevo aniversario de su caída en combate; tratar de abordar una faceta poco abordada de su pensamiento y analizar qué es lo que la misma nos puede seguir aportando en este segundo decenio del siglo XXI.

El papel de la conciencia en el proceso de tránsito hacia el socialismo

El Che analizo el proceso de lucha contra el imperialismo y las experiencias y tareas que planteaba la naciente revolución cubana. Su reflexión parte desde su ubicación en la periferia del sistema capitalista, donde la lucha contra el imperialismo toma un rol fundamental para la liberación de los pueblos contra todas las formas de explotación y opresión de dicho sistema.

Una de las características fundamentales en la evolución de sus concepciones (desde que a los 17 años escribiera un Diccionario Filosófico) es una extraordinaria profundización en los clásicos del marxismo absolutamente personal, hasta la etapa en que se vinculo en México a Fidel y los demás compañeros que se aprestaban a zarpar para Cuba e iniciar la guerra revolucionaria contra la dictadura de Batista. Hasta ese entonces el Che jamás había militado en ninguna organización política pero paradójicamente tenía una formación superior a los militantes de muchas organizaciones de ese entonces.

Entonces su pensamiento no se encontró sometido a la necesidad orgánica de amoldarse a ninguna ortodoxia; se encontraba disponible para evolucionar según los resultados de su propia praxis. Ello sin embargo, no lo llevo a sucumbir a una deriva individualista; por el contrario dio pruebas siempre de ser un militante extraordinariamente disciplinado.

Dicha disciplina no era el producto de una adhesión a una autoridad reconocida, sino una autodisciplina consciente; a ese valor el Che apelara para motivar a los individuos al compromiso desinteresado, tanto en las batallas políticas como en el combate por la producción y por sacar a Cuba del subdesarrollo

La originalidad de sus concepciones económicas y sociales

Su capacidad analítica lo llevo a criticar algunas propuestas  del propio Lenin, como las contenidas en la NEP (Nueva Política Económica), en las que veía una peligrosa concesión a las fuerzas del capitalismo y el peligro del restablecimiento de las formas mercantiles, que podían prefigurar a más largo plazo, no solo un retroceso táctico, sino una derrota estratégica en la lucha por crear nuevas relaciones económicas y sociales diferentes de la fisiología del Capital. Ello, más allá de la admiración y adhesión que sentía por la figura y los postulados fundamentales del revolucionario ruso.

Así también, sometió a critica el sistema koljosiano (los koljoses como sistema de cooperativas agrarias, que combinaban un predio de explotación común con las parcelas individuales de cada cooperario). La crítica fundamental que les hacía era el peligro del particularismo de cada cooperativa y la atención exclusiva a promover el bienestar de sus propios cooperarios, en detrimento del conjunto de los demás trabajadores y el conjunto de la comunidad. Ello creaba las premisas de una nueva desigualdad, entre las más avanzadas desde el punto de vista económico y aquellas más pobres, lo que generaba una desigualdad de ingresos entre los cooperarios de distintas regiones y dentro de la misma región.

Vista con una perspectiva actual, ello no debe significar que su pensamiento (de haber vivido más tiempo) rechazara toda forma de organización económica socialista, que no fuera la estatización. Existe la posibilidad teórica de superar las limitaciones del sistema cooperativo y autogestionario (estamos hablando de cooperativas de carácter socialista o sea aquellas que se basan en el trabajo de los propios cooperarios y no explotan trabajo asalariado) a través de la vinculación orgánica de la cooperativa o empresa autogestionaria con la comunidad organizada.

En el caso actual de Venezuela, están desarrollándose con variados resultados una forma de organización de empresas autogestionadas vinculadas a las Comunas o Poder Comunal, donde hay uno o más representante de dichas comunas en el consejo de administración de dichas empresas.

En el periodo de Kruschev se desarrollo en la URSS una modificación del sistema de Planificación económica por la que se les dio a los directores de las empresas fuertes poderes para el manejo de las mismas, incluso la potestad del despido de personal. Las empresas actuaban como una unidad económica con sus propios fondos en los bancos, las formas de estimulación material de sus trabajadores (salarios y otros estímulos) eran establecidos con libertad por cada dirección y solo tenían que responder ante instancias superiores (el Ministerio de la rama respectivo) de las metas generales que el Plan Económico y el Ministerio correspondiente les había asignado.

A este sistema se le llamo de “calculo económico”. En Cuba fue respaldado por numerosos economistas y por Carlos Rafael Rodríguez. También contó con la defensa que hizo del mismo el renombrado economista Charles Bethelheim, que luego polemizo en este punto con el Che.

Frente a ello, el Che que había sido nombrado Ministro de Industrias, desarrollo otro sistema acorde con las concepciones que había ido madurando, el Financiamiento Presupuestario y lo aplico en las empresas que dependían de su Ministerio. Había empresas que dependían, a título de ejemplo, del Instituto Nacional Cubano de Reforma Agraria ( INCRA)

En grandes líneas, esto funcionaba así: Las empresas se organizaban en directa dependencia (en lo contable y en el suministro del pago de salarios de sus trabajadores) del ministerio de Industrias. Los movimientos de intercambio entre las empresas (suministro de bienes intermedios de una empresa a otra) se asentaban en los libros de registro de cada una y en el propio Ministerio de Industrias, pero no daban lugar a pagos entre una empresa y otra.

O sea que no había una economía de pagos monetarios, dentro del sistema, salvo la retribución a los trabajadores y los que cumplían tareas de dirección. Cuando la producción llegaba a los consumidores (o se exportaba a los mercados internacionales) recién adquiría un valor monetario que era ingresado primariamente al propio Ministerio de Industrias.

Era a primera vista un sistema de centralización extrema, pero hay que tener en cuenta que  una de sus ventajas aducidas era que eliminaba el crecimiento de la burocracia en el ámbito de cada empresa y que permitía por el manejo centralizado de estos fondos, influir en el desarrollo lo más armónico posible del conjunto del sector, estimulando a aquellas que cumplen con las metas del plan y presionando a aquellas que no lo hacían.

Otra ventaja que se aducía era la posibilidad de los trabajadores de poder pasar de una empresa a otra, según las necesidades estacionales o estratégicas que demandara el desarrollo económico conjunto. Los trabajadores eran llamados a asambleas casi diarias, donde se discutían los temas más variados: ritmos y calidad de la producción, seguridad laboral, metas en el corto plazo y organización de los estímulos económicos.

La dirección cubana de ese entonces zanjo transitoriamente esta disputa entre estas dos líneas económicas, disponiendo que las ideas del Che se aplicaran en las empresas del Ministerio de Industrias y que en el resto de la economía se aplicara el “calculo económico”.

Este sistema organizo a más de 200 mil trabajadores, pero comenzó a languidecer a partir de 1966, con la salida del Che hacia el Congo primero y más tarde hacia Bolivia y fue abandonado unos años después.

El Che plasma en este sistema toda la crítica al sistema capitalista, que toma como uno de los elementos centrales del mismo, la mercancía como una célula económico- social fundamental.

Y también una crítica a la retribución según el trabajo (que imperaba en los Manuales provenientes de la URSS) y que durante el periodo de Stalin había tomado cuerpo en el sistema stanajovista, una adaptación a las condiciones soviéticas del sistema intensivo de trabajo ideado por Henry Ford, sobre la base de las líneas de montaje de las fabricas de automóviles.

El arma fundamental en la batalla para salir del subdesarrollo y crear una nueva sociedad era el estimulo moral. El estimulo material no era negado; pero se lo consideraba un residuo del anterior sistema, el cual no se podía abolir de inmediato, pero que debía ir perdiendo importancia en el tiempo, en la medida en que se desarrollara la conciencia socialista (comunista)

Y es así que se organizaron en ese entonces jornadas de trabajo voluntario, por fuera de la jornada laboral normal. Se organizo no solo para la recolección de la caña de azúcar (que en esa época no estaba mecanizada) sino para otras muchas actividades Se desarrollo un sistema de competencia entre trabajadores y/o entre secciones de cada industria sobre la base de distinciones o premios de naturaleza político-ideológica (estímulos morales) Como antecedente se pueden mencionar los “sábados comunistas” instituidos en los primeros tiempos de la Revolución bolchevique

El papel de la conciencia

La conciencia es una fuerza potencial real de la praxis revolucionaria, que tiende a desarrollarse y crecer si el trabajo intencionado es eficaz por lo que urge encontrar y aplicar reglas que lo propicien. “Una dialéctica de las formas de organización y auto educación que marca un proceso unificante con la creación de nuevas realidades en el individuo y la sociedad” (Fernando Martínez Heredia-“Guevarismo”)

La relativa falta de desarrollo de la conciencia social hace necesaria la vanguardia, organización basada en la ejemplaridad que debe logra los difíciles objetivos de dirigir, guiar, educar, prefigurar los futuros sucesivos de la transición socialista, a la vez de ser sensible y aprender de las bases y que estas participen cada vez mas del poder real. Guevara (con esta concepción) no deja lugar para el mito del partido como falange infalible, la sustitución de la clase revolucionaria por un grupo de poder, ni ideologías de dominación en el nombre del socialismo (F.M H- ibídem)

¿Cómo opera este sistema? En El Socialismo y el Hombre en Cuba, Guevara lo presenta como una mezcla de auto educación y de coerción estatal y social

El individuo se siente compelido por los cambios que experimenta su entorno y el colectivo social, ante lo cual solo puede adaptarse (transformando su subjetividad) o aislarse “Para cambiar la manera de pensar hay que sufrir profundos cambios interiores y asistir a profundos cambios exteriores, sobre todo sociales” (E.Guevara-ibidem)

El Che se dio cuenta de la globalidad de factores que operan en la conciencia de un individuo en un periodo de transición al socialismo y más aun, cuando esa transición se realiza desde la periferia del sistema. En primer lugar el proceso no puede aislar al individuo en una campana de cristal; el sistema capitalista internacional sigue existiendo, la presión del mismo para ahogar a la naciente revolución (en Cuba con el bloqueo económico, con las campañas mediáticas, con atentados y sabotajes).

La Revolución, si bien puede empezar a crear una distribución justa y humana de los bienes básicos, no puede garantizar los niveles de consumo (que roza el despilfarro) de los países capitalistas desarrollados. Esa disparidad no podía ser evitada en ese entonces y era imposible y contraproducente impedir que los sectores populares la conocieran.

Si eso era verdad en ese entonces, cuanta más es ahora con el reinado de Internet, que brinda el resultado paradójico de una mayor comunicación, instantaneidad e intercambio entre individuos y sucesos en el ámbito planetario y al mismo tiempo, nuevas armas para la profundización de la alienación de la población mundial frente a los anti-valores del consumismo capitalista.

Cuando en el Manifiesto Comunista, se habla de garantizar a cada individuo sus necesidades, surge la pregunta, que no es nada filosófica: ¿Cómo discernir la diferencia entre las necesidades reales del individuo y la colectividad de las “necesidades” alienadas (artificiales)?

Los manantiales de la riqueza social que se teorizaban como necesarios para la etapa comunista del socialismo, sobre la base de un gran desarrollo de la ciencia y la técnica aplicada a la producción (¿no hemos alcanzado ya esa condición en los comienzos de este siglo XXI, por lo menos en la globalidad del sistema? es una pregunta que deberíamos formularnos...) ¿deberían fundamentar un crecimiento ad infinitum de las fuerzas productivas y el consumo humano?

Frente a los limites de destrucción ecológico-social del actual modelo  que promueve el capitalismo, hay que realizar una valoración acerca del propio concepto de las “necesidades humanas” La superación del capitalismo no puede ser ya producto de un sistema que garantice mas autos, heladeras, televisores, computadoras, per cápita que el capitalismo.

Hay que analizar ese tópico “marxista” tan recurrente en los análisis corrientes, de la necesidad del desarrollo de las fuerzas productivas.

Hablamos de la globalidad del sistema; no negamos dicha necesidad en los países de la periferia del sistema que emprendan un camino de independencia nacional, rompiendo con el capitalismo y el imperialismo y buscando la edificación de una nueva sociedad

Tal vez debamos de hablar de “otras fuerzas productivas” (compatibles con la Naturaleza, con la madre Tierra) regidas por “otra conciencia planetaria” sobre la base de valores que pongan nuevamente el humanismo del Che (y del joven Marx, con sus análisis sobre la alienación como enajenación-cosificación del individuo)) en el centro para parar el desastre a que nos están conduciendo.

Sin esta conciencia, toda construcción socialista es frágil y sucumbe frente a la gigantesca alienación y recursos puestos en movimiento por este sistema, que globaliza no solo las economías (reproduciendo infinidad de injusticias y desigualdades) sino coloniza las mentes de gran parte de la población mundial.

El pensamiento económico y político del Che nos puede ser muy útil hoy día a la hora de fundamentar que el Socialismo es mucho más que una revolución política, económica y social: debe llevar adjunta una Revolución cultural, la más vasta tarea conocida hasta ahora, de regeneración y construcción de un nuevo paradigma de valores que reconcilie al hombre consigo mismo y con nuestro planeta.

                                             

Trabajos consultados

Fernando Martínez Heredia.- Guevarismo

Ernesto Guevara.- Escritos Económicos

Ernesto Guevara.- El Socialismo y el Hombre en Cuba

Néstor Kohan.- En la selva. Cuadernos de apuntes del Che

Martha Harnecker- Cooperativas y Socialismo