Envíopostaporteñ@ 1113

INTENTOS DE CAMBIAR UNA PÁGINA

Siempre hemos sostenido desde estas páginas que hay muchas cosas que cambiar dentro de este sistema político perverso,  leyes, decretos y reglamentos creados según los intereses políticos partidarios.

Decíamos que los gobernantes que antes fundieron al país y los que prometieron alguna solución, hoy se encuentran “revolcaos en un merengue y en el mismo lodo, todos manoseaos” (punto a Punto 85), porque a decir de Einstein “si quieres cambiar no puedes seguir haciendo lo de siempre”

Hay muchas cosas para rever desde el Sistema de Gobierno con su Reglamento del Cuerpo de la Cámara de Representantes, el Reglamento de la Asamblea General, el Reglamento del Senado, la Ley de Partidos políticos con sus decretos y todo lo relacionado con los Temas electorales

Recientemente Luis A. Lacalle Herrera, en una nota escrita en el diario EL PAÍS*,  apunta a cambiar una página de las muchas que habrá que cambiar. Piensa y  sugiere que haría falta una o dos leyes que ayuden a funcionar mejor al sistema electoral. Una primera confesión admitida por un referente político, como es él, que ocupó cargos tanto en el Legislativo como en el Ejecutivo.

Pero, ¿por qué ahora y no antes o cuando fue presidente? No ponemos en juego la legitimidad de su propuesta, si sospechamos que detrás de la misma, hay otros intereses partidarios.

Iremos analizando dicha propuesta, que confirma en parte cuanto venimos diciendo. Hay que cambiar, las cosas no andan bien, y no por intereses partidarios, sino por intereses de la comunidad nacional. ¿Ayer servían ciertas leyes y decretos, hoy no? ¿Hoy se requiere solución legal y ayer no? Usted, ciudadano, saque sus conclusiones. 

Lacalle apuntala su reciente reflexión en trabajos de Guillermo García Costa y el profesor Rodolfo González Rissotto, que señalan defectos formales y sustanciales al criterio con el que con el que se cumple el mandato constitucional de “representación proporcional integral”, considerado la base de nuestro régimen representativo, y cimiento de legitimidad del parlamento. Se trata de un estudio que podría haber variado la adjudicación de bancas en las elecciones de 1958, 1966 y 2009, en las que al partido mayoritario le fueron adjudicadas bancas que llegaban a la mayoría absoluta, a pesar de no haber recibido el 50% de los votos.

Insiste en abrir el debate, pero siempre a nivel parlamentario. ¿Y por qué no se consulta también al pueblo? Seguimos siendo un cero a la izquierda.

Otro aspecto que señala con énfasis, Lacalle, es el costo de las campañas electorales. Si bien vale para todos los candidatos, nos preguntamos ¿recién se da cuenta del dinero que  derrochan los candidatos en las campañas electorales y parte de ese dinero sale de nuestros magros bolsillos, porque es el estado quien lo da? ¿Acaso él no hizo usufructo de dicho dinero en sus campañas?

Reconoce, además, que las exigencias de la gente respecto a los políticos han aumentado y dice que una o dos leyes no solucionan los defectos de nuestro ejercicio democrático. Como se ve ya no son una o dos leyes que pueden solucionar el ejercicio de la democracia. ¡Vaya novedad!

¿Quiere algo más esclarecedor que esto ? Se habla de defecto del ejercicio democrático. Todo viene a darnos razón. Las cosas andan mal, porque  responden  a  intereses partidarios, que perjudican a la comunidad nacional.

¡Qué habrá que cambiar este sistema perverso, ya no lo dude! No somos nosotros quienes lo decimos, es el propio ex presidente Lacalle, que va tímidamente abriendo la pantalla de nuestra defectuosa democracia. Y para evitar esos gastos millonarios que implican las campañas electorales, en beneficio de los medios, propone que no se admita otra presencia de los candidatos en TV y radio que no sea en las estaciones del Estado. Aplaudimos esta propuesta y bregamos por ella, que habrá que llevar a cabo si se quiere transparencia. Lamentablemente, el senador Lacalle se acordó tarde, pero nunca es tarde cuando las papas queman. Algo que se tendría que haber hecho desde siempre.

Y por último le acercamos otra de sus propuestas que no deja de ser interesante y que es parte de una exigencia de nuestra gente, ¿y  recién se reconoce?:

Propone que, una vez conocido el resultado de las internas, los candidatos surgidos de ellas presenten a la Corte Electoral un resumen breve de sus propuestas de gobierno, las que se publicarían como se hace con el padrón electoral y se colgarían en la red informática para que todos sepan lo que se comprometen hacer en caso de ser elegidos a Presidente, de modo que podamos comparar antes de elegir y nos habiliten a reclamar al elegido al final de gobierno.

Ahora saque usted sus propias conclusiones pensando que mientras usted como ciudadano no sea el agente de cambio y quien controle el ejercicio de la democracia todo seguirá igual. De ahí importancia no sólo de dar vuelta una página, sino todas las páginas de este sistema político perverso. Y para que esto no siga sucediendo no queda otro camino que plebiscitar el cambio de una nueva Constitución, donde la gente pueda tener el control en sus manos de la actividad política

-------

*Cfr. EL PAÍS, 2 de febrero de 2014, Luis Alberto Lacalle Herrera, “Temas electorales”. Los comentarios al tema nos pertenecen; y en LA JUVENTUD, 11/2/2014, Eduardo Rubio, “Nos robaron un diputado”.