UN BARRIO CON HISTORIAS DE “HUMEDADES”
En Mendoza entre Eulalio Pérez y la costanera Miguel Ángel da Costa, a 3 cuadras del cruce de las Avenidas Instrucciones y Mendoza (terminal de ómnibus conocida), por Mendoza hacia Las Piedras esta el barrio Puente Batlle (bajo el cual discurre el arroyo homónimo ramal del Manga), otrora bautizado por el nombre popular de Barrio “La Humedad”. Con ese nombre lo conocí en mi niñez y adolescencia, hasta que alguien le cambio el nombre por el de Puente Batlle.
Lo de barrio “La Humedad”, viene de las crecientes y desbordes del arroyo Mendoza que linda con el barrio en la calle de abajo (actual costanera al arroyo Miguel Ángel Da Costa) y se refiere a las constantes inundaciones que padecieron quienes lo fundaron y padecemos, quienes vivimos en el barrio. Desde los años 50, quienes compraron los terrenos (supongo que baratos), quienes construyeron sus casas como pudieron y con lo que tuvieron, se quedaron a vivir y agrandaron la familia fueron y somos víctimas de los excesos de lluvias y las crecientes del arroyo Mendoza. Somos unas 50 familias, repartidas en quienes viven “del lado de arriba” por Eulalio Pérez y “del lado de abajo”, por costanera Miguel Ángel Da Costa.
Ambos nombres son de vecinos del barrio, que por acuerdo y firma respectiva del vecindario, decidieron ponerle a la calle principal Eulalio Pérez vecino del barrio, víctima del terrorismo de estado y la dictadura cívico-militar nazi fascista de 1973, soldado, obrero, militante político y sindical de la época y Miguel Ángel da Costa, vecino del barrio y bombero mártir. Son varias las generaciones que recuerdan las inundaciones del pasado y siguen padeciendo las del presente, con las mismas consecuencias o muy parecidas: dramas, angustias, impotencias, rabias, broncas, casas inundadas y empobrecidas, perdidas casi totales y totales de lo poco que tenés.
Son parecidas y similares a pesar del paso de los años, las corridas cuando el arroyo crece y desborda, cuando hay que “subir las cosas” porque el agua empieza a entrar en los patios y en las casas. Son “historias de humedades”, repetidas y reiteradas generación tras generación, en muchos casos pasadas de abuelas y abuelos a bisnietas y bisnietos de hoy. Cuando viene la creciente, hay que estar en casa para subirlas camas encima de sillas y de bloques, las bolsas con ropa y calzados arriba de los roperos, igual que lo que se pueda con poco peso. Siguen los cajones que están más abajo en los muebles, mesas de luz y roperías de los dormitorios. Luego “levantar sobre bloques” la heladera, la cocina, el mueble con los alimentos ya puestos encima de la mesa del comedor. Y después, se sube la lavadora y otros elementos que puedan “salvarse” de la creciente. Ya no compramos cosas de madera, porque sabemos que la creciente nos las arruinara. Y cuando el agua empieza a entrar en la casa, hay que estar vigilantes para que no se lleve objetos en la corriente y lo que “subimos”, no lo moje el agua.
Las camas y los colchones son la prioridad siempre, lo demás termina bajo el agua mugrienta y olorosa del arroyo. No hay palabras para contar lo que se siente en esos momentos de impotencia. Los silencios hablan por sí solos y estar juntos y unidos en la batalla es lo mejor. Mano con mano, codo con codo, brazo con brazo para ayudarnos y ayudar en la pelea. La gran mayoría no se van, no se evacuan ni autoevacuan, porque prefieren quedarse a intentar salvar lo que se pueda. Son años de sacrificio, de esfuerzo con muchas horas extras para comprar las cosas y nadie quiere perderlas en unas horas de inundación.
No faltan las crisis de nervios, los rescates inventados por la propia gente del barrio, a personas mayores, ancianas, gurisada chica y hay quienes se shoquean sin saber qué hacer ni como seguir adelante a pesar de los pesares. Además como ocurrió este 7 y 8 de febrero de 2014, la UTE a solicitud de bomberos corta el servicio eléctrico por lo peligroso de la situación, con contadores y enchufes dentro de las casas inundadas. Y después de ciertas “previsiones y estrategias” de sobrevivencia al desastre, viene la vigilia constante, entrar a la casa si se puede y el agua lo permite para controlar la tragedia y esperar que pare de llover. Y cuando la lluvia cesa, te vuelve el alma al cuerpo, empiezas a respirar hondo a suspirar de alivio y la esperanza te gana el corazón. A todo esto, ya pasaron horas y todo se hace eterno, hasta el cansancio normal y humano te va ganando la batalla. Y después, cuando el agua empieza a bajar y el arroyo vuelve a su cauce, hay que limpiar la casa de la resaca, la mugre arrastrada por el agua y el mal olor de la podredumbre acumulada. No hay tregua.
Cuando el agua empieza a salir de la casa, hay que “meter escoba y refriegue” a las paredes, los pisos, los muebles, los patios, las veredas y todo lo que haya estado bajo el agua. Hace varios años, que las inundaciones nos empobrecen cada vez un poco más. Y no todas ni todos, tenemos las posibilidades u oportunidades de irse del barrio, de zafar. Ya ni sabemos cuántas inundaciones van, pero si sabemos que cuando el arroyo crece y desborda hacia las casas, no elige pelo ni marcas, nos tapa por igual. Claro que quienes viven del lado de arriba por Pérez, la inundación no les llega. Pero los terrenos se comparten en familias (en muchos casos), por lo cual el drama se reparte y la solidaridad aparece. Sin embargo, también hay excepciones de gente que no se le mueve un pelo, porque siempre está a salvo de las crecientes ¿?
Las responsabilidades de los gobiernos de turno
A pesar que el barrio existe desde los años 50, que no somos un asentamiento “irregular” (armado por curreros, politiqueros, demagogos y vividores oportunistas), que pagamos impuestos al estado uruguayo como ser agua, luz, teléfono, municipio, etc. Ningún gobierno coloriblanco y blanquilorado nacional o municipal de Montevideo hicieron algo para darle soluciones al vecindario.
A partir de 1994, con la Fundación de la Interbarrial “8 de enero” en asamblea vecinal del Club Barrio Artigas, representantes de los Barrios Artigas, Puente Batlle, Fénix, Tres Calles, Plus Ultra, Peterossi, Carlos A. López entre otros aledaños a Mendoza e Instrucciones elaboramos un memorando con los problemas locales y lo presentamos en el CCZ 10. A partir de 1996, nuestros barrios comprendidos en la subzona Mendoza (según la división territorial del CCZ 10), tuvieron representación en el concejo vecinal correspondiente. La descentralización se puso a andar y la oportunidad de gobernar en equipo, nos tuvo en primera línea de acciones y conductas ciudadanas.
Desde esos años, la problemática de las inundaciones en el barrio Puente Batlle y las crecientes del arroyo Mendoza se conocen en el CCZ10 y en la división respectiva de la IM. Desde esos años hemos planteado a las jerarquías locales y municipales de turno en el gobierno, la necesidad de tener planes, programas presupuestados y con personal designado para encarar la limpieza y el mantenimiento de arroyos, cañadas y cursos de agua.
En 1998 por primera y única vez hasta el momento, desde el CCZ 10 y la IM se dispuso de una limpieza, desmalezamiento y dragado del arroyo Mendoza en el tramo frente al barrio Puente Batlle y zona aledaña. Pero el mantenimiento adecuado a esa tarea, nunca se hizo en tiempo y forma. Hubo otras limpiezas o supuestas limpiezas, que se hicieron mal o se dejaron inconclusas por otros motivos. Desde el gobierno local con anuencia del gobierno municipal central, “se tapo el ojo” del vecindario y se intento “bajar la pelota” en el asunto. Incluso en los últimos trabajos ( hace dos años), ni siquiera se saco la tierra de la limpieza y ahora el terreno con las casas en costanera Miguel Ángel da osta, está más abajo que las barrancas opuestas¿?
En todo este tiempo, hubo de parte de las autoridades municipales del CCZ 10 y de la propia IM a nivel central excusas, evasivas, tomaduras de pelo y ninguneo a vecinas y vecinos del barrio. Esta es la primera vez, que el drama de la inundación en varios barrios del CCZ 10 y del municipio D (con la nueva forma de descentralización política y administrativa instalada y funcionando), se constata y se comprueba por parte de las autoridades y jerarquías municipales. En nuestro barrio Puente Batlle, el viernes 7 de febrero en pleno desastre, caos y drama de la inundación, estuvieron director y funcionariado del CCZ 10 junto a bomberos, ambulancia y médicos de ASSE que forman parte del comité de emergencia zonal. Participaron del rescate de vecinas y vecinos de sus casas inundadas, gurisada en peligro y evacuaron personas hacia el gimnasio en plaza 8 de Piedras Blancas. Suponemos que jerarquías del municipio D y la propia IM están al tanto (hay fotos y videos testimoniales de los hechos), por lo cual las medidas de gobierno estarán en marcha y las soluciones también.
A esta altura del partido y sabiendo que estas catástrofes climáticas se reiteraran a futuro cercano e inmediato, suponemos que ya se organizan e implementan (ahora sí y en serio), programas y planes para solucionar la problemática existente. Ahora se dieron cuenta (porque lo comprobaron en los hechos), que en el arroyo Mendoza desaguan los arroyos Manga, Toledo Chico y las cañadas que vienen bajando desde el barrio Capra y Piedras Blancas. Todas las aguas de lluvia confluyen en el arroyo Mendoza, que luego se une al Miguelete hasta la bahía montevideana. En su curso, recorre varios kilómetros y pasa por entre varios barrios (como el actual puente Batlle o ex “la humedad”) con las consecuencias de desbordes e inundaciones, si no se hace la limpieza y el mantenimiento necesarios.
Pero además, en este baile están el ministerio de obras públicas, de viviendas, de economía y finanzas, de planificación y presupuesto nacional, salud pública, comité de emergencia y poder político todo. Y con responsabilidades, irresponsabilidades, omisiones, negligencias y ninguneo compartidos por todos los partidos políticos del sistema. La culpa no es de los temporales, los cambios climáticos, las lluvias, los vientos y las tormentas actuales. Quienes tienen responsabilidades de gobierno (nacional, municipal y local) y ocuparon u ocupan cargos de funcionales al gobierno de turno, deben elaborar planes y programas concretos para estas situaciones. Tienen la obligación moral y ética de hacerlo, porque para eso fueron electas, electos, hicieron carrera funcional, o se los designaron para cumplir una tarea. Hasta ahora no hay planes, ni hay programas específicos.
Solo hay algunos paliativos o remiendos, que no resuelven el problema ni dan soluciones al problema. Incluso en Paso Carrasco, se construyeron viviendas nuevas y se realojaron familias, en zonas y terrenos inundables ¿? El saneamiento es una promesa electorera y electoral que se agita y no se cumple, la construcción de viviendas y los planes de realojo se “negocian" a cambio de votos y favores partidarios, la construcción de pozos negros y cámaras sépticas se ningunea y quienes se inundan y nos inundamos una vez y otra vez, nos jodemos.
Nuestra propuesta (de quienes perdemos y nos jodemos siempre y desde hace décadas), es que “se pongan las pilas” y gobiernen en serio
ABRAZO FRATERNO, de un INUNDADO e INDIGNADO
MONTEVIDEO, FEBRERO 7 Y 8 DE 2014