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Separando la paja del trigo / la izquierda, el ambientalismo y el hierro

por Alejandro Zavala

(Miembro de IR, grupo de izquierda que apoya a C Moreira; Zavala además desempeño / desempeña cargos en el gobierno)

25 de febrero de 2014

Uruguay nunca se ha caracterizado por tener un gran movimiento ambientalista. Existen diversas organizaciones que promueven el cuidado ambiental y se preocupan por construir opiniones críticas sobre la temática, pero por lo general no han tenido mucho éxito.

El reciente debate con respecto a instalación de un importante proyecto para extraer abundante mineral de hierro hallado en nuestro país, está demostrando los riesgos que corre una izquierda política que no está acostumbrada a preocuparse por articular nuevas demandas

Nuestra izquierda política, el Frente Amplio, tradicionalmente vinculada al movimiento obrero, tiende a denostar cualquier crítica que pueda convertirse en obstáculo del crecimiento y/o el empleo. Esto es esperable si tenemos en cuenta que, incluso dentro de los sectores que se posicionan más a la ‘izquierda’ dentro del Frente, se defienden y promueven visiones ‘neo desarrollistas’. Es claro que algunos se preocupan más por destacar que lo que se impulsa es  un desarrollo sostenible y/o sustentable y otros menos, pero todos, en su gran mayoría, ven a los ‘ambientalistas’ como un obstáculo a sortear

Es evidente que dentro de quienes ‘se oponen’ a la extracción del hierro existe una gran diversidad de intereses y fundamentos. Están quienes sostienen posiciones conservacionistas desconociendo que el ambiente evoluciona junto con la actividad humana y que no es posible ni recuperar lo perdido a nivel ambiental ni tampoco volver a modos de producción ancestrales, presuntamente menos contaminantes, si es que se pretende mantener los niveles de vida actuales.

También están los conservacionistas del bolsillo. A ellos me gusta más llamarlos Conservadores. Me parece bastante claro que la oposición de la Federación Rural o de la Asociación Rural a la extracción del hierro se debe a que puede afectar sus intereses económicos. De otra forma no se explica cómo los mismos que se han opuesto a que el Gobierno exija planes de manejo del suelo para las explotaciones de soja sean tan críticos con las consecuencias ambientales de la extracción de hierro. Es cierto que para el sentido común de los y las uruguayas la explotación agrícola, así como la ganadera no tiene grandes efectos ambientales. Porque en definitiva, siempre se ha hecho y ‘tan mal no estamos’. Pero esto, además de no ser cierto, debería ser puesto en tela de juicio con mayor énfasis por parte de la izquierda si se pretende construir una base social amplia que permita preservar la tierra como recurso público y sostener en el tiempo el desarrollo

 Finalmente están las personas que aun compartiendo que el país necesita crecer y que esto implica planes de desarrollo, les preocupan las consecuencias ambientales de ese crecimiento. Muchas de estas personas se consideran de izquierda y han apoyado a nuestra izquierda política con su voto, con su militancia y con su opinión. No piensan que los problemas ambientales se solucionen apoyando a la nueva Derecha que levanta firmas y eslóganes de manera oportunista sin cuestionar las bases económicas del crecimiento capitalista. Tampoco consideran que izquierda y derecha sean lo mismo, o que ya no haya ni derecha ni izquierda como pretenden convencernos, en reiteración real, los miembros de la derecha moderna.

Estas personas, preocupadas por las consecuencias ambientales del crecimiento y del desarrollo, son parte de nuestro proyecto político y social. Siempre lo han sido aunque ahora, quizás por no saber cómo, hemos evitado incluirlos en nuestra síntesis.

 La izquierda no puede darse el lujo de debilitar el ‘ambientalismo’. Tenemos que construir juntos nuevas equivalencias, articular sus demandas con el resto de nuestra propuesta política. Entre otras cosas porque la disputa por la hegemonía continúa y no se agota con lo que se haga desde el Gobierno. Si de verdad creemos en nuestro proyecto de desarrollo sustentable y sostenible debemos valorar las miradas que legítimamente se preocupan por las consecuencias ambientales del desarrollo. Estos ‘ambientalistas’ no son ‘ellos’ sino que deberían ser ‘nosotros’.

Si vamos a extraer el hierro, hagámoslo, pero no a cualquier costo ni de cualquier manera. ‘Nosotros’ lo tenemos que hacer a conciencia y responsablemente, incorporando las miradas críticas de estas personas de izquierda, convenciendo y no descalificando.

Cuidémonos de no confundir verde con inmaduro. Es lo menos que nos merecemos.