entrevista a Boris Kagarlitsky en “Contrafuego” (primera parte)
[Retomamos, luego de lo que nos ha absorbido el Uruguay electoral, otros temas pendientes y necesarios. Esta entrevista a Boris Kagarlitsky corresponde al sitio web del grupo “Contrafuego”, de Gran Bretaña. (“Contrafuego es una organización revolucionaria socialista dedicada al derrocamiento del capitalismo por la clase obrera”). Como sabemos, la situación en Ucrania está virando nuevamente hacia la guerra civil. Esta entrevista forma parte del material que hemos ido recopilando en esta nueva coyuntura, y se trata de uno de los más completos. Dada su extensión lo compartiremos en tres entregas. Esta primera parte se refiere a los antecedentes]
enviado por Fernando Moyano
A pesar del alto al fuego, la crisis en Ucrania está lejos de resolverse. Feyzi Ismail habla con el disidente marxista ruso Boris Kagarlitsky sobre los antecedentes de la situación actual
¿Cuáles son los orígenes de la crisis en Ucrania y por qué ha estallado el conflicto en los últimos meses?
Los orígenes de la crisis en Ucrania son tres. La primera es que Ucrania fue diseñada por los planificadores de Moscú como un elemento más en una economía planificada compleja. Los territorios que forman Ucrania no fueron unidos por razones históricas, culturales o étnicas, sino para organizar la planificación compleja en la que se quería vincular las áreas industriales en el este con los puertos del sur, como Odessa y Crimea, junto al oeste agrario. Esa fue la lógica. Una vez que esta lógica fue destruida con el fin de la Unión Soviética, este territorio, como unidad integrada, empezó a desmoronarse y perdió su razón de ser.
El fin de la Unión Soviética permitió también que floreciesen las divisiones culturales, que es la segunda fuente de la crisis. Las diferencias sobre lenguaje, por ejemplo, se convirtieron en mucho más importantes que antes. Las políticas nacionalistas para imponer una sola lengua ucraniana eran pese a todo, absurdas, ya que hay muchos más ucranianos de habla rusa en Ucrania, alrededor de un tercio son de origen ruso y otro tercio se identifican a sí mismos como ucranianos de habla rusa.
Hay muchas personas que hablan ambos idiomas por igual, pero el ruso está mucho más extendido que el ucraniano, e incluso esto fue en aumento en el período posterior a la independencia. Esto se debe a que el mercado mundial favorece a la lengua dominante, al lenguaje de los negocios, el comercio y la producción. El sistema de mercado aumentó contradicciones existentes dentro de la sociedad y creó las condiciones para más conflictos culturales. Los medios de comunicación liberales, sin embargo, presentan estos conflictos como puramente culturales, mientras que, de hecho, las razones subyacentes están relacionados con la economía y las instituciones.
El tercer aspecto de la crisis se relaciona con la economía de Ucrania. En el período post-soviético, Ucrania pasó a ser dominada por una oligarquía de manera parecida a Rusia, pero con menos recursos. La cantidad de recursos con que cuenta Rusia permitió a Putin crear un sistema de compromiso permanente y auto-reproducción. El gobierno de Putin se basa en la creación de consenso permanente, primero entre las élites y, una vez que hay un consenso de élite, a continuación, se hace un intento de garantizar que este consenso sea aceptable para el resto de la población a través de las medidas de bienestar, y así sucesivamente.
La idea es centrarse en el consumo - como compensación por la falta de actividad política - y que todo el mundo quede más o menos contento. Pero la oligarquía de Ucrania nunca ha tenido suficientes recursos financieros y materiales como para facilitar tal compromiso.
A diferencia del petróleo ruso, el acero ucraniano es mucho más vulnerable en el mercado mundial. Esto ha llevado a un conflicto permanente entre los diferentes clanes oligárquicos por el control de los recursos públicos existentes, que era la base de la llamada democracia ucraniana. En ese sentido Ucrania es una república oligárquica típica, en que se niega el acceso a la política a la gente común, pero al mismo tiempo se genera un pluralismo real para la oligarquía. Este sistema tenía sus crisis, pero después de cada crisis se las arreglaron para establecer uno u otro compromiso, y estos no eran terminales para la estabilidad política. Es decir, hasta la crisis económica mundial en 2008.
Esta crisis no sólo socavó la capacidad de la élite ucraniana para lograr un compromiso interno, también trajo nuevos actores como la UE, los EE.UU. y la OTAN. Dado el nivel de crisis en Occidente, el factor importante para estabilizar el sistema se convirtió en su expansión. Y la UE tiene muchos problemas, especialmente en el sur de Europa. La capacidad de estas sociedades para reproducirse a sí mismas se ve socavada por las políticas neoliberales. Es difícil decir cómo mantener estas sociedades funcionando si no es alejándose del neoliberalismo. Pero esto es precisamente lo que las elites neoliberales no van a permitir. La única posibilidad de escapar y resolver estas contradicciones es ampliar el sistema, desplazar más recursos al sistema.
¿Qué intereses tienen en Ucrania la UE y los Estados Unidos?
En las recesiones mundiales anteriores, los EE.UU. fueron la locomotora que remolcó a otros países fuera de la crisis. Pero ahora la economía estadounidense es tan débil que, en lugar de tirar de otros países, la recuperación estadounidense se basa en hundir otras economías más profundamente en la crisis. El otro lado de la ecuación de EEUU es la expansión de la capacidad militar, y en particular, la expansión de la OTAN.
Las potencias occidentales comenzaron a estar cada vez más interesadas en Ucrania como un lugar para acceder a recursos económicos, incluyendo una fuerza de trabajo barata, disciplinada y relativamente bien educada, que podría ser empleada en Occidente, y en particular la Unión Europea, para socavar los estados de bienestar en Occidente. Unos 10.000 ucranianos desempleados, que se pueden importar a Occidente como trabajadores flexibles, son útiles para el capital occidental.
Ucrania podría desempeñar el mismo papel para la UE que Asia Central juega para la economía rusa, que proporciona una gran cantidad de trabajadores sin garantías, sin derechos laborales, sin ciudadanía, sin protección y que son completamente dependientes de los empleadores. Los ucranianos se encuentran en una posición en la que se pueden convertir en este ejército permanente de mano de obra migrante.
Si leemos el Acuerdo de Asociación de la UE con Ucrania, el quid de la cuestión es el cierre de la mayor parte de la industria ucraniana. El acuerdo dice que la UE proporcionará apoyo para resolver los problemas financieros del Estado, pero para eso la mayoría de las industrias tienen que cerrar.
En comparación con los tratados de libre comercio anteriores este es sin duda el peor acuerdo preparado por la UE. Y por supuesto el otro aspecto es que Ucrania tiene que integrarse en las estructuras políticas y militares occidentales, convertirse en un miembro de facto de la OTAN.
Al gobierno ucraniano le encantaría convertirse en un miembro oficial de la OTAN, pero eso requeriría cambiar la Constitución de Ucrania. Mientras tanto la OTAN es reacia a hacer de Ucrania un miembro formal, pero sí está muy interesada en conseguir que Ucrania se involucre en todas las guerras y alianzas estratégicas posibles.
Por ejemplo, para tomar Crimea. Incluso bajo Yanukovich, ya había discusiones sobre cambiar a los rusos por los estadounidenses en Sebastopol. La OTAN ya había anunciado un proyecto para la construcción allí de una base, en sustitución de la flota rusa del Mar Negro. Pero a último momento algunos sectores de la élite ucraniana se opusieron porque entendían que iban a perder su industria. Fue un cambio de sentido en el último minuto (setiembre 2013) cuando Yanukovich decidió no firmar el Acuerdo de Asociación.
¿Qué es exactamente lo que desató las protestas en la plaza Maidan el pasado noviembre 2013?
En el oeste de Ucrania, la gente estaba masivamente desempleada y marginada, mientras que en el este de Ucrania la industria continuó trabajando, y fue precisamente sobre los recursos de este que sobrevino la lucha. El oeste en realidad no produce mucho y sólo era capaz de consumir recursos, pero sólo en un nivel muy bajo, ya que prefiere no invertir recursos en el bienestar.
Kiev, el centro, estaba explotando al este. Desarrolló una economía parasitaria, tratando de transformarse en una capital europea, mientras desplaza para el oeste del país a la mano de obra barata, tratando de mantenerla más o menos bajo control. Uno puede entender, por tanto, por qué Kiev está en conflicto con el resto de Ucrania. En gran medida esta economía parasitaria de Kiev está generando el apoyo al nuevo gobierno que ya está en marcha, y Kiev necesita mantener el país unido con el fin de seguir explotando el este.
Los oligarcas dueños de empresas en el este de Ucrania viven en sus palacios de lujo en Kiev, con ejércitos de funcionarios, incluidos los funcionarios ideológicos. Mientras, el este tiene una población de clase trabajadora con salarios muy bajos, muy frustrados y enojados, y son de habla rusa, lo que significa que se sienten humillados en términos económicos, sociales y culturales. Es la parte más productiva del país, alrededor del 80 por ciento del PIB, pero reciben menos que cualquier otra región.
Esta situación podía continuar mientras Yanukovich y su equipo, que eran también del este, mantenía el control de la población a través de redes paternalistas y clientelistas. La situación general se estaba deteriorando, pero al menos algo se le daba a los jefes sindicales, e incluso a veces a los trabajadores, aunque fuese sólo promesas. La gente en el este tenía todavía la esperanza, cuando Yanukovich estaba en el poder, de no ser defraudados por completo. Pero con el ala de la extrema derecha de las élites neoliberales de Kiev, las cosas se salieron de control.
Las protestas fueron provocadas por el error repentino de Yanukovich de firmar el Acuerdo de Asociación, pero venían de mucho más lejos. Las multitudes se reunieron en la Plaza Maidan, en noviembre de 2013. No se preocupaban mucho de la ideología, que era pura política. Un grupo oligárquico quería desplazar a otro. El punto importante para entender el golpe de Estado que tuvo lugar en febrero pasado es que la economía de Ucrania occidental fue arruinada por las políticas de libre mercado. La producción industrial, que fue construida allí con el fin de adaptarse a este sistema de planificación pan-ucraniano fue aniquilada después de 1990 y la mayoría de la gente se quedó sin trabajo. Hubo toda una generación de jóvenes que nunca habían trabajado ni iban a conseguir puestos de trabajo, en el mejor de los casos obtendrían empleos precarios. Se convirtieron en blancos fáciles para la extrema derecha, que comenzó a darles algún tipo significado a sus vidas mediante organizarlos y pagarles por ser parte de las bandas nazis.
Cerca de 10 mil a 15 mil jóvenes desempleados del oeste fueron llevados y pagados para vivir en Kiev durante meses con el fin de protestar en la plaza Maidan. Lo que hay que entender es que para estas personas era el único trabajo que jamás habían tenido en sus vidas. Muchos de ellos no querían irse, y algunos incluso viven allí ahora porque no tienen dónde ir. Al final tomaron las armas. Inicialmente, la violencia no era parte del plan de los neoliberales. Hay un montón de razones para pensar que esto ocurrió de forma espontánea.
Las potencias occidentales hicieron todo lo posible para apoyar este golpe de Estado, sin tener una estrategia clara de qué hacer a continuación. En el momento en que Yanukovich entendió que Occidente realmente lo quería sacar, huyó. Ante este vacío de poder, el grupo rival se hizo cargo.
Pero EE.UU. también había apoyado anteriormente a Yanukovich. Es por eso que Yanukovich llegó a ser tan débil. Estaba esperando contar con un apoyo occidental sostenido, y de repente, se dio cuenta de que Occidente dejó de apoyarlo y comenzó a apoyar a sus adversarios; tenía sus nervios de punta y huyó a Rusia. Y entonces su clientela política se derrumbó, y esto fue un gran logro para la clase trabajadora de Ucrania. Una vez que este sistema se derrumbó, millones de personas quedaron fuera de control; no sólo los miles de mercenarios, sino millones de trabajadores. Y eso es algo muy diferente. Hubo manifestaciones en todo el este de Ucrania.
Curiosamente, una de las consignas en la plaza Maidan fue la de apoyar la rebelión del sudeste en contra de Yanukovich. ¡Por supuesto que sí! Pero una vez que eso sucedió, Kiev envió tanques y aviones y artillería contra ellos. En el principio fue un levantamiento pacífico en todas partes, con manifestaciones, concentraciones, formación de consejos, y con diputados locales que votan por quitar la confianza al gobierno de Kiev.
El problema también es que en ese momento, el nuevo gobierno de Poroshenko (formado por los que dieron el golpe de Estado) también calculó mal, porque subestimaron la capacidad del este de levantarse. Lo primero que hicieron fue votar la eliminación de las garantías legales de derechos lingüísticos de las personas que no hablan ucraniano. Esto es lo mismo que prohibir el ruso y otros idiomas: húngaro, polaco, rumano, cualquier idioma que no sea el ucraniano.
La ironía es que nadie en el gobierno de Ucrania habla ucraniano, excepto tal vez el líder del partido fascista. Muchos nacionalistas ucranianos apenas pueden llegar a decir algunas palabras en ucraniano. Las personas se reían de los folletos del Sector de Derecha, una coalición de grupos de extrema derecha, ya que pedían que el ucraniano fuese el único idioma en el país, pero estaban escritos con tantos errores y con tan mala gramática, que eran personas de habla rusa las que fueron corrigiendo este texto. La votación provocó enormes protestas.
[Continuará]