"Podemos seguir caminando hasta alcanzar un nivel de desarrollo nunca antes conocido"
Tabaré Ramón Vázquez Rosas
Quien se atreve a desafiar semejante posibilidad? Quien sería capaz de la maldad suficiente para negar a éste sufrido pueblo ese futuro luminoso? Pueblo que supo ser (hace chiquicientos años) en muchas de sus capas obreras y populares, culturales, científicas, solidario, consciente, esperanzado, sacrificado, y peleador.
Alguien alguna vez escuchó una síntesis que incluyera una promesa tan maravillosa, tan grandiosa... tan cruel? Antes temblarían las raíces de los árboles. Ahora….desarrollo!!
Los beneficiarios de los programas sociales, los que han accedido a un mejor nivel de vida en estos últimos 10 años, los que han visto que aquel sentimiento de desbarranque de la sociedad que a todos nos tuvo en vilo en los comienzos del siglo, se fue, desaparecieron. Quedó escondido en los barrios marginados, en las cárceles llenas, en los "hogares" del INAU también llenos.
La solución, a la angustia electoral que lograron sembrar las "encuestadoras" traficantes del sentimiento popular esperanzado, vino de esa masiva votación inesperada hasta para sus supuestos beneficiarios. Los votos llenaron las urnas, y catalizaron el nuevo discurso esperanzador del "Todos juntos" de un Tabaré inspirado en grandes frases, nuevas: "Instrumentaremos una vigorosa política de descentralización del conocimiento a través de un plan nacional", afirmó Tabaré Vázquez en la tercera jornada de Uruguay en Salto el miércoles 19 de noviembre. “El desarrollo no es anhelo de unos pocos sino derecho de todos", agregó luego.
TODOS SOMOS TODOS
La practicidad del voto popular merece ser estudiada. Sus consecuencias también. Por los "radicales" de izquierda, y por las derechas. Los ganadores que exhiben un triunfalismo cuidadoso pero prometedor también deben estar estudiando. No se puede “hacer” o intervenir en política desconociendo lo que hacen las grandes mayorías. Silenciosas o no.
Las dudas sembradas o intentadas antes de octubre, no tuvieron ninguna influencia sobre una realidad en cuanto al voto. La realidad existe, perogrulladamente o no. Se sabe que existe. Pero no contó, o si?, a la hora del voto?
Hubo quiénes no se dejaron influir de “inseguridad” o de “mala gestión”, o tal vez optaron por creer que no los va a tocar esa realidad? Tampoco aceptaron la influencia de que hay otra realidad, que no se deja acariciar por los Lacalle ni por los Pedritos ni por los “independientes”. Esa realidad denunciada desde organismos de DDHH, o contra la megaminería, por ej.
Será que simplemente el sentimiento predominante a nivel popular es querer creer una vez más? Un poco más. Cuál sería la alternativa a no creer? Abstenerse de creer? Fue una opción. Tal vez expresada en el voto. Pero no llega ser una influencia.
Volviendo a la esperanza. No se registra un solo clamor contra ese Uruguay que va a alcanzar "un nivel de desarrollo nunca antes conocido". Clamor digo, no petardos desde la oposición de derecha o izquierda. El ciudadano "construido" en estos años no opina sobre ese futuro. Vota
La " construcción " de ciudadanía ya se efectuó? Ya está en curso?. Y no es que sea yo contrario a la misma. Solo si significa que no se puede hacer nada sino seguir al pie de la letra las instrucciones sin protestar algo aunque sea "legítimo", aunque el sueldo sea de 15 o 20 mil pesos, o cuando la precariedad sea la ley laboral más estable nunca antes aceptada. Y que como ciudadano " construido " yo esté convencido de que los grandes salvadores de la economía son los bancos prestadores de deuda gigante, o las multinacionales dueñas de los escritorios de los decisores políticos, o quién sabe qué negocios con aquéllos que antes fueron malos, se acuerdan? el imperialismo yanqui y sus socios. Y que crea que las FFAA son solidarias por cobrar al hacer mandados "pacifistas" en Haití, en el Congo, o donde haga falta.
Hay un sector importante de la población que no cuenta, no han sido integrados a tales, no han sido objeto de la "construcción" de ciudadanía. Al menos no han podido ser felices e ilusionados consumidores ciudadanos de esta nueva esperanza. Pero no tienen representantes políticos ni sindicales. Ni tampoco son confiables para ser organizados reclamantes en algún momento. Y no cuentan con la simpatía del movimiento obrero y popular.
Pero el miedo al futuro parece haber pasado.
Su lugar lo ocupa un canto, una dulce promesa de "todos juntos... todos juntos, podemos seguir caminando hacia ese país soñado"
Esto es más definitivamente positivo que lo del equilibrista Lacalle Pou, más contundente y aniquilador de cualquier crítica que la aburridora cantinela de la inseguridad del dictadorzuelo. El espectáculo de los que comenzaron a correr al costado para subirse al carro del triunfador, trayendo sus banderas, o abandonándolas miserablemente, es francamente patético. Día a día se conoce alguno más. No los detienen ni Arbeleche ni Garcés, no tienen la credibilidad –como recién bajados de la carroza oficial—de influir en nada.
Más prometedor y luminoso futuro no podría imaginarse nadie en un país antes gris, desalentado, hoy lleno de shoppings, de autos ceros km, de viejos cascarrabias como yo que no son capaces de creer ni de soñar, pero menos de creer, al que luego de haber visto tantos desbarranques de sueños, un doctor criado en un barrio obrero, se esfuerza para tratar de renovar el crédito en un sistema, que para no verlo hay que apagar la realidad, perdón, la tele
Todos juntos. Todos juntos. Me quedo pensando.
No tengo soluciones. Ni quiero pensar en algunos mensajes de juntar coraje y no votos.
O tirar piedras hasta que te las alcance alguno que negocia con piedras. La política independiente, obrera y popular. La construcción de una sociedad alternativa a ésta, como se puede enunciar hoy? Cómo?
O la pregunta es : Cuando?
- 20-11-14