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Dejate de joder Tabaré... PEDAZO DE VIEJO AUTORITARIO

Decididamente, por ese lado no va. La presidencia se logró por balotaje, con mayoría parlamentaria en la primera vuelta, pero fue necesario pasar a una nueva votación. Empiece el actual presidente, por reconocerlo, aplique el amague de modestia de su discurso inicial, cuando reclamó que “no lo dejen solo” y déjese de creer que con ucases desde arriba, se zanjan los problemas.

Es cierto, hay una burocracia estatal frentista. Es cierto también que esas burocracias políticas se afirman con puestos y cargos en el aparato del Estado, a partir de la primera victoria del 2004. Es cierto también, que muchos de ellos son insaciables en sus aspiraciones y si se les deja, hacen del gobierno una feria del chalaneo.

Pero ese es un defecto con el cual Mujica –su línea conciliadora les dio alas- lidió a su manera y a su estilo –un pasito pa`lante Maria, dos pasitos pa ´atrás. Después, recientemente, reconoció que “lo reventaban” los pedigüeños y se fue con el elenco de ministros, vía libre desde Plaza Independencia a la Intendencia, y comenzó diciendo que “no venía a pedir nada”.

Inmediatamente le contestó su mala media naranja, con gesto agrio y critico ante la designación de los ministros. Y hoy sábado sale el Primer diputado de su lista –ver edición digital del “Observador” del 06-12-2014- con referencias a que “el Parlamento se inventó para controlar al Rey”. Sí, indudablemente, pero en Inga-la-Perra, y allá por el 1600. Aquí país republicano desde el pique y gracias a las guerras de Independencia, fue otro el cantar, el coser y el zurcir.

El presidencialismo, engendra en los presidentes y en círculos estrechos y áureos- la sensación de que están por encima de la gente- la burocracia política del próximo Sr. Presidente, cree que se gana mejor “pegando primero”. Alguno –viejos garroneros todos ellos- capaz que se creen el dicho popular del “que pega primero, pega dos veces”. Pero todo esto son frases hechas.

Gobernar no es una tarea de boliche. Y hablamos de gobernar cuando se acabó el “viento de cola”, los nubarrones de la situación internacional se amojonan grises, en el horizonte y, se promete que no aumentarán la carga impositiva, como lo ha señalado el Sr. Astori.

¿Qué camino queda entonces? El primero es no recurrir al autoritarismo presidencial. Con ese mismo autoritarismo ya cosechó en el periodo pasado, rechazos y hasta manifestaciones de masas en contra. Verbigracia cuando invitó al Sr. Bush, republicano de triste memoria. Mas rechazos concitó cuando sus “confesiones” en colegio privado del pedido de ayuda a los EE.UU. en el caso de agresión militar argentina. Situación- bueno es recordarlo- que lo obligó a retirarse un año de sus aspiraciones presidenciales, dilatar sus ambiciones y volver a jugar la engañifa que jugó ya una vez antes, cuando su enfrentamiento con Seregni.

El Sr. Vázquez, además no tiene apoyo político organizado, partidario. Lo rompió él mismo en ocasión de su fallido experimento de bloquear la ley que concedía el derecho al aborto a las mujeres. O dicho de otra manera, utilizó al Partido Socialista para trepar políticamente y después de conseguido su objetivo personal, arriba del muro, pateó la escalera y renunció a ese partido.

¿Quién lo apoya entonces? Una delgada minoría de tecnócratas más o menos eficientes, la corporación del Sr. Astori, y una serie de momias políticas que ni siquiera tienen votos, verbigracia el Sr. EFH, la señora Maria Julia Muñoz, la Sra. Arismendi, y otros muertos políticos pero ministeriales, como el Sr. Nin Novoa o el Sr. Rossi.

Hizo un ministerio de “obedientes”, con los cuales “se siente cómodo” por afinidades políticas, pero no tiene mucho más. Con esos escasos elementos se la prevemos difícil para andar corriendo gente y avasallando voluntades colectivas, por el mecanismo de rebolear el poncho. Nadie le vio antes, “uñas para guitarrero” en su primera presidencia y, mucho menos se los vemos ahora, cuando pretende iniciar su segunda.

Hay otro elemento sicológico a tener en cuenta: los autoritarismos del Sr. Vázquez son conocidos por el electorado, por eso, en el balotaje, aumentó el número de los reacios a darle demasiado poder presidencial, a un candidato del cual la mayoría del electorado sabe perfectamente para que lado del voluntarismo autoritario tiene sus preferencias.

Si las pretensiones son en compañía de sus ministros sin votos, imponerse y sacar adelante sus planes, prontamente verá que formidables elementos se levantan para enmendarle la plana, dentro del Fraude Amplio, y para qué hablar de la oposición burguesa tradicional blanqui-colorada.

La “influencia dirigente” la inició el Sr. Julio Herrera y Obes, a fines del siglo pasado, era una forma de gobierno de minorías. Al final ese trillo, que lo continuaron otros aspirantes a déspotas -entre otros Iriarte Borda- tuvo consecuencias trágicas para el país y hubo que considerar cambiar la vieja constitución autoritaria y anti-democrática de 1830.

Batlle y Ordoñez consideró siempre que el presidencialismo, en nuestro país engendra las peores tendencias, dentro del estamento político. Y han sido siempre “presidencialistas” las corrientes políticas conservadoras y autoritarias de ambos partidos, tanto los blancos, como los colorados.

Intentar repetir el experimento, desde el Fraude Amplismo, no nos augura tiempos felices. Esa herramienta por más deteriorada que esté, tiene una esencia anti-autoritaria, que no tardará en salir a luz, con la fuerza de toda la experiencia histórica pasada. Y, entonces, ojo al gol!!!

En el electorado nacional hay conformismo, hay oportunismo, hay pereza y comodidad, hay inclusive clientelismo, pero todos esos rasgos negativos, pueden –y han dado también- origen a resistencias denodadas ante pretensiones autoritarias. Convendría que los círculos de burócratas políticos gubernamentales y fraude amplistas, no las echen en saco roto ni las ignoren.

El camino elegido –Tabaré Vázquez y sus asesores- es malo, puede pasar una vez, pero no puede repetirse con la ventaja de la sorpresa. Después, comienza la crítica, la oposición y el rechazo a esos métodos. Si la misma llega a las calles y toma estado público, el gobierno que recurrió a estas “sorpresas” tiene corta vida de aceptación pública

Todo esto es la manifestación de formas de la lucha de clases. De contradicciones entre diferentes corrientes políticas del Fraude Amplismo. De luchas entre aparatos burocráticos que compiten por la influencia en el gobierno. Hasta cierto nivel pueden enjuagarse y salvarse con repartos de cargos desde la posición de gobierno. Pero esas mismas luchas de aspiraciones se realizan ante la vista del electorado y se concretan en resoluciones políticas que pueden afectarlos. Ahí comienza la debilidad del nuevo elenco de gobierno, que acaba de ganar las elecciones

El Fraude Amplismo gobernante es, al fin y al cabo, una forma democrática de bonapartismo. La coyuntura internacional y regional de crisis, puede alterar fundamentalmente los equilibrios con los cuales ganaron el poder político y engañaron al electorado. Pero no pueden repetirse continuadamente. Es el drama futuro de los “progresismos” gobernantes

Hay signos evidente de esas crisis. Son capaces de sustituir los viejos elencos burgueses gobernantes, pero no pueden solucionar los problemas centrales que los llevaron a aspirar al poder

En Brasil, por ejemplo, no es posible hacer de la lucha política contra Aecio, el centro político en disputa, y después, aplicar, las mismas políticas de retención del gasto público por el ministro de economía designado por Dilma. La contradicción, que es la debilidad, del estamento político, queda en evidencia

Salvando las diferencias –y es importante no generalizar- lo que vemos en Uruguay, son las disputas de las corrientes internas del Fraude Amplismo. Ambas corrientes son débiles, tanto la que funge como “la derecha”, como la supuesta corriente “de izquierda” del denominado “grupo de los 8” (PCU, EmePepismo, el CAP”-libertario” y otras corrientes minúsculas que lo integran)

Sus elencos superiores, son minoritarios y verticalistas y entre ellos se realiza una lucha sorda, a codazo limpio, que vive en la frontera de la división sin atreverse a dar el paso, porque pierden el poder político

Así se produce la curiosa dicotomía de que la mala media naranja del presidente saliente Mujica, por un lado esboza la crítica (que ella llama “sorpresa” por los elencos ministeriales elegidos) y en el mismo reportaje se declara “oficialista”. Son “muertos en vida” condenados a cargar con los restos del que esté más moribundo

Todas estas contradicciones estuvieron presentes durante la campaña electoral: equipos políticos envejecidos, cuando no francamente gerontocráticos, falta de renovación, luchas sordas por el “programa” que terminó siendo “ni chicha ni limonada”, cerrar el paso a los desafiantes (la corriente de Constanza Moreira), saboteo al tema “de los derechos humanos” protegiendo a los estamentos militares y los asesinos que se cobijan y refugian bajo el paraguas, diferencias en política exterior casi insalvables, y un largo etc. de otras debilidades, en la cual el mito parlamentario-representativo-democrático se conjugó en clave de “cretinismo parlamentario” liso y llano colectivo, y se manifestó en la “soberbia” de los representantes parlamentarios individuales

Fue como lo señalo Julio Louis, una elección “sin izquierda” y con la burguesía política tradicional refugiada en la hoja de parra, de un conservadurismo que pretendía pasar “sin historia” de su pasado político y haciendo el menor ruido posible, para ver si podían cazar incautos y un estado de opinión critico

El ministerio elegido por Tabaré Vázquez resalta todas esas viejas carencias y las acentúa por el mecanismo de “ganar la cuereada” imponiéndose sin discutir, obligando a sus opositores a aceptar su prepotencia verticalista

Es un camino equivocado, que presagia una vuelta a las peores tradiciones políticas uruguayas, cuando el Frente, gana audiencia nacional, no simplemente urbana y ciudadana. El peor de los caminos posibles