Envíopostaporteñ@ 1333

Así era el Che. Ben Bella - 1997 (II)

[Segunda parte de un artículo de Ahmed Ben Bella, publicado en Alfaguara, Nro. 19, que tomamos de Le Monde Diplomatique, a los 30 años de la muerte del Che. La primer parte termina con el relato de Ben Bella del envío de Cuba a Argelia de 20 tanques soviéticos para ayudar al gobierno del FLN a afrontar una agresión armada de Marruecos con respaldo yanqui. Estos tanques, junto con un contingente de cientos de combatientes cubanos, llegó escondida y sin aviso en un barco cubano dentro de una carga de azúcar. ¿La razón? Para burlar así la prohibición de los soviéticos, que auxiliaban a Cuba con ese armamento pero impidiéndole compartir ese recurso con terceros países, ni siquiera los del llamado "campo socialista" del Este de Europa. Luego de esta segunda parte, en nota aparte, agregaremos algún comentario para justificar esto de andar desempolvando viejos testimonios en la actual discusión sobre Cuba]

Desde luego que nosotros no podíamos dejar que ese navío partiera vacío, y lo llenamos de productos argelinos. Por consejo del embajador Jorge Serguera enviamos algunos caballos árabes. Así comenzó entre nuestros dos países un trueque sin carácter comercial, bajo el sello de la solidaridad, que en tales circunstancias constituyó un aspecto original de nuestras relaciones.

Che Guevara era particularmente consciente de las innumerables restricciones que traban y debilitan una verdadera acción revolucionaria, lo mismo que de los límites que afectan cualquier experiencia, incluso la más revolucionaria, desde el momento en que ella es directa o indirectamente confrontada con las reglas implacables de la ley del mercado y de la racionalidad mercantil. Él las denunció públicamente en ocasión de la Conferencia afro-asiática que tuvo lugar en Argelia en febrero de 1965. Además, las incómodas condiciones de la conclusión del problema de los cohetes instalados en Cuba y el acuerdo alcanzado entre la Unión Soviética y los Estados Unidos habían dejado un sabor amargo. Mantuve una conversación muy dura a ese respecto con el embajador soviético en Argelia. Todo ello unido a la situación que prevalecía en África, permitía esperar inmensas potencialidades revolucionarias y había conducido al Che a considerar que el punto débil del imperialismo se encontraba en nuestro continente y que en adelante él debía dedicarle sus fuerzas.

Yo traté de hacerle notar que quizás esa no era la mejor manera de ayudar a la maduración revolucionaria que se desarrollaba en nuestro continente. Si una revolución armada puede y debe encontrar apoyos internacionales, también debe ella misma crear sus propios apoyos internos. Con todo Che Guevara sostenía que su compromiso debía ser total y físico. Varias veces se trasladó a Cabinda (Angola) y al Congo Brazzaville negándose a utilizar el avión particular para asegurar una mayor discreción  a sus desplazamientos. Alerté entonces a los embajadores de Argelia en toda la región para que se pusieran a su disposición. Yo lo vi en cada uno de sus viajes al África negra y pasamos largas horas intercambiando ideas. Cada vez él se mostraba impresionado por la fabulosa riqueza cultural del continente, así como poco satisfecho de sus relaciones con los partidos marxistas de los países que había visitado, cuyas concepciones lo irritaban. Esta experiencia de Cabinda, conjuntamente con la que él tendría a continuación con la guerrilla que se desarrollaba en la región de la ex-Staleyville (actual Kisangani en la República Democrática del Congo, ex Zaire) lo habían decepcionado mucho. Paralelamente a la acción del Che nosotros desarrollamos otra acción para salvar la revolución armada del oeste del Zaire. De acuerdo con Nyerere, Nasser, Modibo Keita, N'Krumah, Kenyatta y Sekou Touré, Argelia aportaba su contribución enviando armas vía Egipto mediante un verdadero puente aéreo, mientras que Uganda y Malí se encargaban de suministrar cuadros militares. Fue en El Cairo, donde nos reunimos por iniciativa mía, que concebimos ese plan de salvataje y comenzamos a aplicarlo cuando nos llegó un llamado desesperado de los dirigentes de la lucha armada. Por desgracia, pese a nuestros esfuerzos, nuestra acción llegó demasiado tarde y esa revolución fue ahogada en sangre por los asesinos de Patrice Lumumba

En una de sus estadías en Argelia, Che Guevara me hizo conocer un deseo de Fidel estando Cuba bajo estrecha vigilancia, nada podía ser organizado seriamente para enviar a América Latina armas y cuadros militares que habían sido entrenados en Cuba. ¿Podía Argelia tomar la posta? La distancia no era gran problema sino que al contrario podía ser una ventaja para mantener el secreto que condicionaba el éxito incluso de una operación de esta importancia. Mi respuesta fue desde luego un "sí" espontáneo. Y se comenzaron entonces a crear estructuras para el recibimiento de los movimientos revolucionarios de América Latina, bajo el control de Che Guevara. Rápidamente los representantes de todos esos movimientos revolucionarios se transportaron a Argelia, donde me encontré con ellos en muchas oportunidades en compañía del Che

En las alturas de Argel, en una casona rodeada de jardines, se estableció un estado mayor que reagrupaba a los movimientos. Esta Villa Susini había sido un lugar célebre cuyo nombre había pasado a la posteridad porque durante la lucha de liberación nacional había sido un centro de tortura en el que muchos resistentes encontraron la muerte

Un día Che Guevara me dijo: "Ahmed, acabamos de recibir un duro golpe, hombres entrenados en Villa Susini fueron detenidos en la frontera entre tal y cual país (no recuerdo más los nombres) y temo que hablen bajo tortura".  A él le inquietaba que nuestros enemigos conociesen la verdadera naturaleza de las sociedades de import-export que habíamos implantado en América del Sur

Che Guevara había partido de Argel cuando tuvo lugar el golpe de Estado militar del 19 de junio de 1965 contra el que, por otra parte, él me había puesto en guardia. Su partida de Argel, después su muerte en Bolivia y mi propia desaparición durante 15 años deben ser estudiados en el contexto histórico que marca el reflujo que siguió a la fase de las luchas de liberación victoriosas. Tal reflujo de los regímenes progresistas del Tercer Mundo, entre otros los de N'Kruma, de Modibo Keita, de Sukarno, de Nasser, etc., tuvo lugar después del asesinato de Lumumba

Esta fecha del 9 de octubre de 1967, inscripta en letras de fuego en nuestra memoria, evoca una jornada inconmensurablemente sombría para el prisionero solitario que yo era, mientras las radios anunciaban la muerte de mi hermano y los enemigos  que juntos habíamos combatido entonaban su siniestro canto de victoria. Cuando más nos alejamos de esa fecha, cuando se amontonan en la memoria las circunstancias de la guerrilla que ese día tuvo fin en el Ñancahuazú, más está presente el espíritu del Che en el espíritu de los que luchan y de los que esperan

Más que nunca él se inserta en la trama de la vida cotidiana. Algo del Che queda adherido a su corazón, a su alma, oculta un tesoro en la parte más profunda, más secreta y más rica de su ser, reanimando su coraje, atizando su energía

Un día de mayo de 1972 el silencio opaco de mi prisión celosamente guardada por centenares de soldados fue roto por una gran algarabía. Así me enteré de que sólo a algunos centenares de metros Fidel estaba allí visitando una granja modelo muy próxima e ignorante sin duda de que yo me encontraba en esa casa morisca aislada sobre la colina desde la que él podía percibir los techos por encima de la cima de los árboles. Fue ciertamente por las mismas razones de discreción que esta misma casa había sido elegida por el ejército colonialista como centro de tortura. En ese momento una multitud de recuerdos vino a mi espíritu, una cohorte de rostros, como un film patinado por el tiempo desfila por mi cabeza, y nunca, desde que nos dejó Che Guevara, estuvieron tan vivos en mi memoria

Su recuerdo nunca nos ha dejado a mi esposa y a mí.  Una gran fotografía del Che ha estado siempre colgada en los muros de nuestra prisión y su mirada ha sido testigo de nuestra vida cotidiana, de nuestras alegrías y de nuestras penas. Pero otra fotografía más pequeña, recortada de una revista, que yo había pegado sobre un cartón y protegido con un plástico, nos ha acompañado siempre en nuestras peregrinaciones. Es la más cara a nuestros ojos. Se encuentra hoy en Maghinia, mi ciudad natal, en la casa de mis viejos padres que ya no existen y en la que nosotros depositamos nuestros recuerdos más preciosos antes de partir al exilio. Es la foto de Ernesto Che Guevara tendido, el torso desnudo y el cuerpo que irradia tanta luz. Tanta luz y tanta esperanza

Le Monde Diplomatique, octubre 1997

Nota:

El derrocamiento de Ben Bella

En junio de 1965 un golpe de Estado encabezado por el coronel Boumedienne (que era miembro del gobierno y del FLN) tomó el poder y encarceló a Ben Bella. Abandonó la orientación autogestionaria y de cooperativas socialistas y la línea internacionalista activa que la revolución argelina había tenido con la conducción de Ben Bella, la sustituyó por una gestión estatista centralizada. En la segunda mitad de los 70, la crisis se fue profundizando en Argelia, hasta que luego de una nueva constitución y elecciones, un nuevo gobierno del FLN comienza una política de distensión liberando a Ben Bella que había estado en prisión durante quince años.

[Agregamos hoy: Ben Bella murió en abril de 2012, a la edad de 95 años]