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La Realidad

Solo para seguir insistiendo que en Grecia se cocina una nueva conciencia... a fuego lento. Hay derrotistas, de "izquierda", por todos lados.  No aceptarían jamás reconocer que hasta se alegran, de que el triunfo del plebiscito en el NO, no fructificara "en nada" favorable en lo inmediato, y se regodean difundiendo la sangrienta lista de presiones que le serán impuestas al pueblo griego. Y que sería preferible una masacre aplastante. Una reedición de "cuanto peor mejor". Para que así se sucediese la "revolución". O tal vez en algún rinconcito escondido de su corazón, esperaban que el plebiscito parara la mano ensangrentada y perfumada de los ejecutores del saqueo en el planeta. Así nomás, a puro voto. 

Cualquier balance derrotista en sí, es un disparate imaginativo y  reaccionario, tan alejado de una posición revolucionaria como de la realidad, de ese avance de conciencia que en Grecia viene gestándose en varias huelgas generales  y una larga marcha entre la decepción y la esperanza. La revolución podrá o no venir, antes tendrá capítulos que, para saber de los cuales, sería necesario tener hoy la bola de cristal infalible.

La "realidad", esa cosa tan manoseada, es que los líderes y los partidos y sus experiencia populares dan lo que dan en Grecia.

VAROUFAKIS TAL VEZ NO SEA UN LÍDER REVOLUCIONARIO, PERO PARECE QUE NO QUIERE SER UN ENTREGADOR TRANQUILO Y "CAUTELOSO" COMO ASTORI... Y TANTOS OTROS

Marcos

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Varoufakis reveló su Plan B para Grecia

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/subnotas/277110-73543-2015-07-15.html

 

Ante la declaración de la Cumbre del Euro sobre Grecia:
Primeros pensamientos


Yanis Varufakis - Publicado en su blog - 14 de julio 2015

En las próximas horas y días, a estar sentado en el Parlamento para evaluar la legislación que es parte del reciente acuerdo de la Cumbre del Euro sobre Grecia. También estaré mirando de frente y oyendo en persona a mis camaradas, Alexis Tsipras y Euclides Tsakalotos, que han pasado por mucho en los últimos días. Hasta entonces, voy a reservar mi juicio con respecto a la legislación que tenemos ante nosotros. Mientras tanto, aquí hay algunos primeros pensamientos, impresiones suscitadas por la declaración de la Cumbre del Euro.

  Un nuevo tratado de Versalles recorre Europa

- Usé antes esa expresión  en la primavera de 2010 para describir el primer 'rescate' griego que se estaba preparando en ese momento. Si esa alegoría era pertinente entonces, es, por desgracia, muy Germana hoy.

-   Nunca antes la Unión Europea tomó una decisión que socavase de manera tan fundamental el proyecto de integración europea. Los líderes de Europa, en el trato que le dispensaron a Alexis Tsipras y a nuestro gobierno, la forma en que lo hicieron, asestaron un golpe decisivo contra el proyecto europeo.

-    El proyecto de integración europea ha sufrido, de hecho, una herida de muerte en los últimos días. Y como Paul Krugman dice con razón, sea lo que sea que usted piense de Syriza o de Grecia, no fueron los griegos ni Syriza quienes liquidaron el sueño de una sociedad democrática, de la Europa unida.

-  Ya en 1971 Nick Kaldor, el reconocido economista de Cambridge, había advertido que forjar la unión monetaria antes de que una unión política fuese posible llevaría no sólo a una unión monetaria fallida sino también a la deconstrucción del proyecto político europeo. Más tarde, en 1999, el sociólogo germano-británico Ralf Dahrendorf también advirtió que la unión económica y monetaria terminaría dividiendo en lugar de uniendo a Europa. Durante todos estos años esperé que estuviesen equivocados. Ahora, los que mandan en Bruselas, en Berlín y en Frankfurt han conspirado para darles la razón.

-   La declaración de la Cumbre del Euro de la mañana de ayer debe leerse como un documento conminando a Grecia términos a una rendición. Se entiende como una declaración confirmando que Grecia se allana a convertirse en vasallo del Eurogrupo.

-  La declaración de la Cumbre del Euro de la mañana de ayer no tiene nada que ver con la economía, ni con ninguna preocupación por el tipo de programa de reformas capaces de levantar a Grecia de su cieno. Es pura y simplemente una manifestación de un política en acción de humillación. Incluso alguien que  deteste a nuestro actual gobierno verá en la lista de demandas del Eurogrupo  una desviación importante a la decencia y la razón.

-  La declaración de la Cumbre del Euro de la mañana de ayer marcó una anulación completa de la soberanía nacional, pero sin poner en su lugar un cuerpo político soberano supra-nacional paneuropeo. Los europeos, incluso aquellos a los que no les importa un comino Grecia, deberán tener cuidado.

-  Los medios consumen su energía viendo si los términos de la rendición pasarán por el Parlamento griego, y en particular si los diputados, como yo, habrán de seguir alineados y votarán a favor de la legislación propuesta. No creo que sea esa la más interesante de las preguntas. La pregunta crucial es: ¿La economía griega tendría alguna posibilidad de recuperación bajo estas condiciones? Esa es la pregunta que me va a preocupar durante las sesiones parlamentarias que siguen en las próximas horas y días. La mayor preocupación es que incluso una actitud de entrega total por nuestra parte solamente daría lugar a una profundización de la crisis sin fin.

-  La reciente Cumbre del Euro es de hecho nada menos que la culminación de un golpe de Estado. En 1967 fueron los tanques lo que usaron las potencias extranjeras para terminar la democracia griega. En mi entrevista con Philip Adams, en LNL de ABC Radio Nacional, afirmé que en 2015 otro golpe de estado fue puesto en escena por potencias extranjeras utilizando, en lugar de tanques, los bancos griegos. Tal vez la principal diferencia económica es que, mientras que en 1967 la propiedad pública de Grecia no fue afectada, en 2015 los poderes detrás del golpe de Estado exigen la entrega de todos los bienes públicos que quedan, que deberán ser puestos al servicio de nuestra deuda insostenible

 de FERNANDO MOYANO

 

¿Por qué Tsipras ha aceptado las salvajes condiciones de la troika?

Eduardo Garzón

lamarea.com, 14-7-2015 http://www.lamarea.com/

Tras más de cinco meses de duras negociaciones se ha firmado finalmente un acuerdo entre el gobierno griego y la antigua troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional). A decir verdad, el término “acuerdo” no es el más indicado para referirse a lo que en toda regla es un conjunto de imposiciones de política económica que el propio gobierno griego reconoce que son contraproducentes para su economía. Y es que la postura del equipo de Syriza siempre ha sido clara: aunque son conscientes de que las medidas de austeridad propugnadas por la Troika son perjudiciales para el crecimiento económico y para las clases populares, la única posibilidad de recibir asistencia financiera en el marco del euro es haciendo determinadas concesiones. Sin embargo, lo que sorprende profundamente del acuerdo recién firmado es que presenta condiciones mucho más negativas para el pueblo griego que las que presentaban borradores de acuerdos anteriores que no fueron firmados. Entonces, ¿qué ha pasado aquí?

Para poder entenderlo es imprescindible atender a las declaraciones de los gobernantes griegos tras la firma del acuerdo. Según el primer ministro, Alexis Tsipras, “durante la reunión del Eurogrupo el gobierno heleno ha recibido serias amenazas y chantajes que de materializarse tendrían graves consecuencias para el pueblo griego, ya que existe un plan perfectamente detallado (que ya estaba siendo aplicado) para lograr un aislamiento completo del país a partir del miércoles a todos los niveles, incluyendo el colapso de los bancos y la falta de provisiones de todo tipo. Por lo tanto, con el fin de sobrevivir y no sucumbir al Grexit, el gobierno se ha visto obligado a aceptar compromisos muy duros, aunque también algunas victorias”.

Las victorias a las que se refiere Tsipras son, ciertamente, muy pocas y poco relevantes: 1) alivio de la deuda pública (sin detallar y condicionado a la aplicación de otras medidas), 2) fijación en Atenas y bajo control griego (y no en Luxemburgo bajo control de la Unión Europea) de un fondo independiente destinado a privatizar los activos públicos de Grecia, y 3) no alteración de algunas leyes como las que afectan a los nuevos empleados del sector público.

Victorias que resultan claramente irrisorias si se comparan con las concesiones que han tenido que firmar, entre las cuales destacan: 1) Transferencia de activos públicos griegos a un fondo para que se vendan al mejor postor (una cuarta parte de lo recaudado irá a los bolsillos de la troika), 2) aumento del IVA, 3) recortes en las pensiones, 4) mayor liberalización del mercado de bienes y productos, 5) privatización del sector eléctrico, y 6) mayor limitación en la negociación colectiva.

Syriza no ha resistido el pulso

Además, el gobierno griego se ha comprometido a retirar algunas medidas que aprobó en febrero (salvo las de carácter humanitario), así como a presentar un borrador a la troika de cualquier medida que quiera aprobar en un futuro.

Otro argumento de Tsipras es que, puestos a aplicar este tipo de medidas, es mejor que lo haga un gobierno como Syriza a que lo hagan gobiernos como los del PASOK o de Nueva Democracia ya que estos concentraron las costes sobre las clases populares mientras protegían a los más acaudalados. Por otro lado, el primer ministro asegura que el impacto recesivo de las medidas de austeridad podrá ser compensado por otros factores positivos como la entrada al país de nuevas inversiones gracias a que no sufrirán el aislamiento financiero. Por último, Tsipras recuerda que su gobierno ha luchado mucho para obtener las mejores condiciones posibles, y que su lucha democrática servirá de ejemplo al resto del pueblo europeo.

Es decir, lo que ha ocurrido, simple y llanamente, es que el gobierno de Syriza no ha resistido más el pulso que le estaba echando a la Unión Europea. Ha preferido claudicar y aceptar las imposiciones de la troika (incluso aunque fuesen más duras que las de borradores anteriores) antes que arriesgarse a una salida del euro. La amenaza de la expulsión de la Eurozona ha convertido en polvo el referéndum que supuestamente iba a dar mayor poder de negociación al gobierno heleno. Sin conocer la existencia de este plan “perfectamente detallado” de aislamiento a Grecia no se puede entender que el acuerdo firmado sea peor que el que precisamente rechazó por mayoría el pueblo griego. La viceministra de Trabajo y Seguridad Social, Rania Antonopoulos, también ha sido muy tajante: “La única opción para nuestro gobierno es evitar un colapso económico y el aislamiento geopolítico. Un Estado fallido no es una opción”.

Es evidente que la congelación del flujo de liquidez que estableció el Banco Central Europeo justo después de la convocatoria de referéndum y que obligó a imponer el control de capitales fue el punto de inflexión en las negociaciones. En ese momento el gobierno heleno comprobó que las amenazas de la troika no eran simples movimientos estratégicos con los cuales ganar poder de negociación, sino que la troika estaba plenamente dispuesta a ejecutarlas si era necesario. Llegados a ese punto, el hecho de que ya se hubiese convocado un referéndum para conocer si la población quería o no políticas de austeridad poco le iba a importar al equipo de Syriza, porque el miedo ya los había invadido.

Salir del euro no es el fin del mundo

Lo cierto es que Syriza siempre estuvo en contra de salir del euro, y de ahí que algunos encuentren motivos para defender su actuación: frente a la alternativa de ser expulsado del euro o aplicar austeridad dentro de él, Syriza ha elegido la segunda opción. Ahora bien, lo que es tremendamente difícil de defender (por no decir imposible) es que el gobierno haya firmado un acuerdo que es bastante más nocivo para la ciudadanía griega que el acuerdo que esa misma ciudadanía rechazó mayoritariamente en referéndum. Ello supone un completo desprecio de la voluntad del pueblo, y eso es lo que es absolutamente deplorable. El gobierno griego ha antepuesto sus miedos a la opinión de la gente, y ha convertido la consulta popular en papel mojado.

Si nunca hubiese habido una consulta popular y el gobierno griego hubiese aceptado alguno de los acuerdos anteriores, sería más difícil criticar su actuación. Pero el hecho de que el pueblo griego se haya posicionado en contra de las políticas de austeridad debería haber obligado al gobierno a mantener su posición frente a la troika, independientemente de que el país hubiese sido expulsado del euro por ello. Al fin y al cabo la población ha sido valiente y ha mostrado estar dispuesta a rebelarse frente a los recortes a pesar del probable escenario de salida del euro. Los argumentos de Tsipras de que se quiere evitar un aislamiento financiero y geopolítico pierden toda validez cuando uno mira alrededor y comprueba que ese aislamiento ya existe: los inversores financieros internacionales llevan años sin comprar deuda pública y sin invertir en el país, la fuga de capitales lleva produciéndose más de un año y ha secado los bancos griegos, las empresas y familias griegas no pueden comprar productos del extranjero y tienen limitadas las retiradas de sus depósitos, etc. ¡Y todo ello ha ocurrido dentro del euro! Defender la permanencia en el euro para evitar el aislamiento financiero suena a broma.

Además, recordemos que la salida del euro no es el fin del mundo. Es cierto que cambiar súbitamente y de forma caótica a una moneda de menor valor tiene un coste económico y social elevadísimo a corto plazo para la economía afectada, pero también son ciertas dos apreciaciones: 1) el coste económico y social ya existe dentro del euro desde hace años y se intensificará debido al nuevo acuerdo, y 2) a medio y largo plazo salir del euro puede ser muy beneficioso para la población (si las cosas se hacen bien). Además, una salida de Grecia de la Eurozona tiene importantes costes también para el resto de economías de la zona monetaria, e incluso para otras economías vecinas y que no poseen el euro. Ello es un elemento que todavía podría haberle dado mayor poder de negociación al gobierno griego, además de que si vas a ser derrotado al menos intenta que tu contrincante no se vaya sin despeinarse, como ha ocurrido con el acuerdo firmado ya que no supone ningún coste para la élite europea.

Sí, salir del euro supone entrar en un terreno pantanoso, repleto de incertidumbres y de miedos, en el que nadie querría adentrarse si tuviese otra alternativa mejor. Pero cuando la única alternativa supone plegarte a las exigencias de una élite avasalladora, traicionar el voto de tu pueblo y seguir provocándole más dolor, lo cierto es que la salida del euro debe considerarse como un mal menor.

Ahora bien, que nadie piense que el drama griego ha acabado. Ya han sido convocadas importantes manifestaciones y huelgas en contra del acuerdo firmado con la troika, y en el interior de Syriza la oposición es tan grande que ya ha dimitido uno de sus diputados, siendo previsible que no sea el único en los próximos días. Los posibles escenarios que se manejan hablan de un nuevo gobierno de “unidad nacional” conformado por el ala más moderada de Syriza y diputados del PASOK y Nueva Democracia, o incluso de nuevas elecciones generales. Permanezcan atentos porque esto no ha acabado.

Bruselas propone un crédito puente de 7.000 millones de euros a Grecia para verano

La Comisión ofrece una opción para los problemas urgentes de financiación pero ligada a que Tsipras haga las reformas pactadas

Lucía Abellán, desde Bruselas

El País, Madrid, 15-7-2015

Decimoséptimo día de corralito en Grecia. La economía se ha parado, los bancos están en las últimas y Atenas se ha quedado sin fondos: el dinero del tercer rescate tardará meses en llegar y, mientras, Grecia no puede pagar su deuda, y quizás ni siquiera las pensiones y los sueldos públicos. Ante ese panorama, la Comisión Europea propuso este miércoles un crédito puente de 7.000 millones; justo para pasar el verano. Y siempre que se cumplan a rajatabla las condiciones europeas.

El calendario griego sigue su curso, a pesar de los sobresaltos en Berlín —que sigue lanzando mensajes favorables a una salida de Grecia del euro— y de Atenas, con graves problemas en Syriza, el partido del primer ministro Alexis Tsipras. Tras el acuerdo del pasado lunes sobre el tercer rescate, la Comisión Europea presentó este miércoles una propuesta ingeniosa para salvar las necesidades financieras más urgentes en Atenas: un crédito puente de 7.000 millones de euros para tres meses. Y con cargo a los Veintiocho, a través de uno de los fondos creados al inicio de la crisis con avales de todos los países de la UE.

La idea, pese a todo, nace con dificultades. “No va a ser fácil. Soy consciente de la inquietud que genera en los países ajenos al euro. Estamos estudiando garantías adicionales para esos países”, explicó este miércoles el vicepresidente de la Comisión Europea para el euro, Valdis Dombrovskis. El Eurogrupo (la reunión de ministros de Finanzas del euro) deberá discutir mañana jueves sobre esa ayuda urgente a Grecia.

El plan de Bruselas consiste en darle lo justo a Tsipras: atarlo en corto para que apruebe las medidas de emergencia. Las instituciones europeas creen que las necesidades financieras de Grecia se elevan a 12.000 millones de euros hasta septiembre. La Comisión ofrece solo 7.000 millones, a la espera de que el Banco Central Europeo (BCE) ponga de su parte el viernes con la ampliación de las líneas de liquidez de emergencia.

Esa jugada no está exenta de riesgos. Bruselas quiere usar el Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera, uno de los instrumentos creados al inicio de la crisis, con una potencia de fuego de 60.000 millones, de los que quedan poco menos de 15.000. Se usó en su día para los rescates de Portugal e Irlanda. Tiene una enorme ventaja: ese dinero llegaría con rapidez, ante la posibilidad de que los fondos del tercer rescate no estén disponibles hasta el próximo otoño. Y ante la constatación de que los Estados miembros no están dispuestos a ayudar a Grecia con préstamos bilaterales: nadie se fía. El inconveniente es que varios países rechazan el uso de ese mecanismo, encabezados por Reino Unido. Londres no deja de dar consejos sobre cómo abordar la crisis griega. Hoy mismo se mostró favorable a una quita de deuda, tal como propone el FMI. Pero los británicos rehúsan poner dinero (también Suecia, República Checa y Dinamarca, según fuentes del Eurogrupo).

El uso de ese fondo se decide por mayoría cualificada, explican fuentes europeas, por lo que ahora no habría una minoría de bloqueo para congelar el desembolso de dinero. Pero la UE no quiere enviar la señal de que adopta decisiones tan cruciales con el rechazo de algunos miembros.

Más allá de esa línea de emergencia, Bruselas empaquetó este miércoles todos los fondos europeos correspondientes a Grecia hasta 2020 —y algunos pendientes— para pergeñar un plan de 35.000 millones que fomente el crecimiento en el país. “Solo las reformas pactadas no llevarán a Grecia por el camino del crecimiento y el empleo”, admitió la comisaria de Política Regional, Corina Cretu

 de Correspondencia de Prensa - Ernesto Herrera