El marxismo fue concebido como un adelanto hacia el progreso y construcción de un futuro mejor. Nunca se pensó para lo peor.
Carlos Marx, conoció la explotación de la sociedad burguesa, pero en una época que el capitalismo todavía construía. Es decir desarrollaba las fuerzas productivas, crecían algunas economías en forma y producía como consecuencia un aumento de la clase proletaria, pero tal crecimiento social era necesario someterlo a una cruel explotación, para acumular capital. Por eso se imaginaba que los procesos revolucionarios ocurrirían en los países de más alto grado de desarrollo capitalista. Nunca se pensó para países de bajo desarrollo, o semifeudales. Esto llevó a Marx a considerar progresista al colonialismo británico en la India porque sacaba a dicha colonia del feudalismo llevándola al capitalismo. Es decir a una instancia superior. Era necesario, entonces, llevar una economía a su máximo crecimiento, pero una vez que este frenaba, recién entonces venía el salto revolucionario hacia la dictadura del proletariado para alcanzar la sociedad sin clases.
Con la aparición del neoliberalismo, el capitalismo ya deja de desarrollar fuerzas productivas –aún con explotación del proletariado- y se convierte en depredador, o llamado el capitalismo del desastre. Todo pasa entonces por la acumulación del capital financiero, con absoluto desprecio de las poblaciones. Ya no importa la economía productiva, sino casi exclusivamente la monetario-financiera. El estado dejó de estar en manos de los burgueses que disponían de los medios de producción, porque la producción dejo de ser importante. Nace y se apropia de Estados, y regiones las grandes corporaciones bancarias. Este salvaje sistema depredador, siente desprecio o le incomoda la población. Ya no hace falta mantener la fuerza de trabajo. Entonces es irrelevante contar con trabajadores capacitados, sanos y aptos para producir, porque la producción misma es irrelevante o bien reducida a su mínima expresión. Entonces no hacen falta escuelas de capacitación, viviendas, salud pública, alimentación etc., porque los trabajadores ya no son importantes, entonces mucho menos importantes es preservar su fuerza de trabajo. Aun en el despiadado sistema de esclavos negros, darles de comer y vivienda era imprescindible. Hoy ese gasto les resulta superfluo o innecesario.
Un grupo social que para Marx estaba llamado a desaparecer son los lúmpenes, dado que no estaban insertos en el proceso productivo. Pues bien al cerrar fábricas, granjas y convertirse la esencia de la riqueza en lo meramente especulativo, cada vez más y en forma exponencial aumenta los desclasados. El trabajo productivo es sustituido por la búsqueda de alimentos en los basurales, o en el delito, principalmente el vinculado al narcotráfico. Entonces la población se convierte en consumidora de droga para beneficio de las corporaciones farmacéuticas, de la industria química y en definitiva destinada a su rápido aniquilamiento. Yo no hacen falta trabajadores, ahora sólo importa tener consumidores durante alguno pocos años, sin escuelas, higiene, educación, ni medicina, vivienda, transportes, etc. En algunos casos el Estado recurre a subsidiarlos con cifras que no llegan ni a la mitad de la canasta alimentaria, pero alcanza para varias dosis de droga barata y exterminadora como el Paco
Pero todo el dinero recaudado termina en operativos de limpieza de capitales ingresando al sistema bancario. Es decir el capital depredador crece, crece y crece, mientras la población lumpen y desclasada aumenta, aumenta, consume droga y es aniquilada, mientras se reproduce para cumplir ese triste papel, reñido con el progreso de la humanidad.
Sin embargo embrutecida con un gramscismo trasnochado, la izquierda en su totalidad, ha inventado, que la destrucción de la población y su degradación, es un acto revolucionario, porque sirve para debilitar al Estado burgués ¿Qué Estado burgués? A eso se llama “progresismo”. Sin dudas es “progresismo” porque ayuda a progresar, a los grupos financieros, pero lo que es seguro que no sirve para mejorar el desarrollo de la humanidad. Cada vez nuestra izquierda reclama más por el consumo y tenencia de drogas y cada vez menos pide reforma agraria, porque no importa el trabajo, importa ser instrumento del aniquilamiento y acompañar al capitalismo depredador.
La izquierda debe reaccionar en su fuerza revolucionaria como esperanza de la humanidad, entonces debe convertirse en un infatigable luchador, con odio de clase al narcotráfico en todos sus aspectos, desde perseguir a los consumidores como a los vendedores y fabricantes, porque no hay consumidor, que no sea vendedor o tenedor y comerciante, salvo como siempre los sectores altos que disponen de delivery a su disposición. El Estado burgués ya no existe porque no puede servir para oprimir al proletariado, porque el proletariado tiene a desaparecer y ser sustituido por las grandes masas de lúmpenes. Existe el Narco-Estado semi-feudal y al servicio del capital financiero.
En síntesis o nos convertimos en esperanza para el progreso y la liberación social o somos utilitarios al moderno genocidio