Envíopostaporteñ@ 1564

Mi reino ES de este mundo

Quiero referirme acá a algunos conceptos del compañero Mario Rossi en su serie sobre el guevarismo, en especial la 8a entrega de esa serie. Si los conceptos de esa nota llamarían la atención en cualquiera, más aun en alguien como él.

Ya en la primera de esas notas había dicho Mario:

“Para quienes... -permítanme saltear esta parte de la cita de Mario para no entrar en otra discusión- ...es preciso, para la búsqueda de la verdad científica, poner a prueba en la discusión ideológica, cuánto de acierto y error hay en la defensa de las ideas que se profesan. Solo que no compartimos hacerlo con cualquiera y en cualquier momento”.

Luego aclara que no va a discutir ni con Zabalza ni con C.E.R. y sí con Jorge Torres, que está muerto. De mí, ni palabra. Pero en todas sus notas sucesivas empieza mencionando mi nombre y citando siempre la misma introducción que yo le puse a un texto de Torres que envié, el primer capítulo de su libro “Cuba y el Che. La ruta mágica”.

Realmente, no entiendo. Si está discutiendo conmigo o no, es algo que me desconcierta pero no me preocupa. Hay otras cosas más importantes.

En su 9a. nota Mario pone dos citas del Che diciendo (pongo una, porque dicen lo mismo):  “La guerra de guerrillas es una guerra del pueblo, es una lucha de masas”.

Por las dudas aclaro que estoy de acuerdo con esa idea. Pero no es el tema. En una nota previa que titulé “¿Lo que dijo Aristóteles o lo que dicen las pesas? Formas diferentes de ver la experiencia guerrillera” intenté la idea -inútilmente, parece- que habría que discutir no en función de textos sagrados, sino de los hechos reales que ocurrieron. Transcribí tres páginas del libro de Torres, de 180. El grueso del libro está destinado a analizar la guerrilla del Che en Bolivia, y su fuente principal es el Diario del Che, que comenta detalladamente.

Podemos tomar esa fuente o cualquier otra, hay una enorme cantidad. El Che dijo: “... la guerrilla...”.

¿Qué HIZO el Che en Bolivia? ¿Fue esa una guerra del pueblo, una guerra de masas? ¿Sobre qué vamos a discutir, sobre lo que dijo tal y cual que debería pasar, o sobre lo que pasó?

Lo que dice Torres es muy discutible, con muchas cosas no coincido. Si tiene razón o no, en todo caso, para rebatirlo, hay que referirse a la guerrilla del Che en Bolivia, a los hechos que ocurrieron.

Pero todo esto habrá que velo luego, de lo que quiero hablar aquí es de lo que dice Mario en su nota 8a.

Veamos esto:

“En esta nota intentaremos refutar las consideraciones de Torres acerca de que los intentos fracasados gestaron, la 'aterradora' cantidad de cientos de miles de víctimas y la calidad de víctimas consideradas 'cabezas más lúcidas'. Siguiendo Torres en su concepción de lo que es válido el éxito y es desechable el fracaso, evalúa los costos del capital social y sus resultados, como si la revolución fuera una empresa en el mercado socialista”.

Las expresiones “aterradora cantidad de víctimas”, “cabezas más lúcidas”, y “costo en capital social” son de Torres, lo de empresa y mercado socialista no.

Más allá de la metáfora del “costo en capital”, que tal vez a alguno no le guste, ¿de qué habla Torres? ¿Acaso no está claro?

Habla de PÉRDIDA DE VIDAS. Eso considera aterrador, eso considera costoso.

Y esto es lo que dice Mario, primero cita a Marx sobre la Comuna de París:

“ ...será eternamente ensalzado como heraldo glorioso de una nueva sociedad. Sus mártires tienen un santuario en el gran corazón de la clase obrera...”

Luego Mario dice más o menos lo mismo con sus propias palabras:

“Las mujeres y hombres que ofrendaron sus vidas en esas luchas viven en el corazón del movimiento popular, como precursores de la definitiva liberación. ¿O acaso no viven en el sentimiento de los pueblos los grandes derrotados militarmente como...” (y enumera una serie de luchadores caídos).

Estamos hablando de VIDAS PERDIDAS

Yo, que soy materialista, creo en la existencia del “alma”, o algo por el estilo. Como sabemos, no todo nuestro ser viene de nuestros genes. El lenguaje viene de nuestra convivencia con los demás, nuestra estructura emocional, nuestros conocimientos, actitudes, identidad, cultura, formas de vida. Son producto social, es decir, vienen de los demás. Como lo llamemos es lo de menos. Cuando morimos, parte de nosotros queda durante un tiempo -no eternamente- allí de donde vino, en los demás. En el recuerdo y sentimiento de los demás, y si servimos para algo, en lo que los demás aprendieron de nosotros. Esa es una forma cultural que tenemos los humanos de sobrellevar la idea de la muerte.

Pero los materialistas, que no somos unos bichos raros sino la aplastante mayoría de los humanos que no están locos, no vivimos para la gloria eterna en la muerte, vivimos para la felicidad en la vida. Los socialistas somos materialistas, y tenemos un proyecto social de felicidad colectiva. Buscamos el ÉXITO de ese proyecto, y no queremos su FRACASO.

Si se me permite, yo pediría:

MENOS HOMENAJE MÁS RESPONSABILIDAD

Lo que quiero decir es muy simple. Los que murieron no murieron porque quisiesen morir, no buscaban ni la gloria ni el martirio. ¿Qué buscaban? El éxito de un proyecto social. Su muerte es un dolor y una frustración. Su muerte es nuestro fracaso, y el fracaso, si conduce a la muerte, es una responsabilidad. NUESTRA responsabilidad.

No podemos evadir nuestra responsabilidad hablando del “imperialismo y las burguesías cómplices”. Hay quienes, para escapar de la angustia de la muerte, construyen una filosofía fatalista. La muerte es inevitable, siempre llega, nada podemos hacer. Algunos agregan que es “la voluntad de Dios”.

Los socialistas somos todo lo contrario a eso. La Muerte es inevitable, pero las muertes concretas pueden ser muchas veces evitables.

Mario cita a un autor que me merece el mayor respeto y admiración, en uno de sus pasajes más lúcidos que siempre me pegó, Víctor Serge:

“El proletariado no tiene otra escuela que la de la lucha. Clase explotada, clase oprimida, clase por definición de vencidos, es en los reveses donde aprende a vencer...”

Es una frase muy hermosa, y tiene una enorme sabiduría. Pero parece que Mario no presta atención a la palabra clave de esa frase: APRENDE.

¿Cómo se aprende a vencer? No ha de ser pasándole la responsabilidad de nuestros reveses al imperialismo y la burguesía. Se aprende a vencer superando los errores, corrigiéndolos, y para eso hay que reconocerlos. Se aprende de los errores reconociéndolos, analizándolos, comprendiendo por qué ocurrieron, hurgando en el error, y no evadiendo la responsabilidad.

¿Está MAL preocuparse por las muertes ocurridas, está mal preguntarse si podían ser evitadas, está mal INDIGNARSE por los errores cometidos en la lucha que llevaron a muertes evitables, está mal considerar aterrador si esas muertes llegan a cientos de miles?

No nos da lo mismo el éxito que el fracaso de nuestro proyecto social, y mucho menos si el fracaso produce un enorme costo en vidas. Es nuestra responsabilidad preguntarnos una y otra vez por las causas de esas derrotas, cuestionar las concepciones que pudieran haber llevado a trágicos errores.

Aprendemos a vencer en el error SI HACEMOS ESO. Y no tenemos derecho a evadir esa responsabilidad.

Por otra parte, además de todo eso, hay una razón del artillero. Si hubo una enorme cantidad de víctimas en una lucha continental que duró décadas y no obtuvo triunfos, y si queremos convocar a nuevas generaciones a la lucha, DE ALGUNA MANERA HABRÁ QUE EXPLICAR ESOS FRACASOS Y ESAS MUERTES, si no, ya podemos olvidarnos de convocar a nadie. ¿Y qué vamos a hacer, echarle la culpa al imperialismo? Cambiando a dios por el demonio no ganamos nada.

Una pequeña observación por las dudas: o el imperialismo provocará de nuevo en el futuro una aterradora cantidad de muertes y tendremos un nuevo fracaso (o sea, el fatalismo), o de alguna manera tendremos que explicar cómo vamos a evitar eso. Hay solamente una forma de evitarlo, no repetir los errores, Hay solo una forma de no repetirlos, empieza por reconocer los errores e intentar comprenderlos. Eso es nuestra responsabilidad.

Como dije, solamente por el exceso polémico me puedo explicar que Mario hable de esta manera, y no quiero caer en el mismo error. Si dije algo fuera de lugar, señálenmelo,  y pido disculpas desde ya.

Vamos a lo concreto, más allá de cuestiones filosóficas.

“¿Tendríamos que haber pasado el período de las dictaduras terroristas de estado solamente tirando volantes, editando un periódico clandestino, algún sabotaje, redes clandestinas, haciendo alianzas con burgueses progresistas, juntada de firmas, concentraciones, marchas, paros generales por la restauración de libertades democráticas, acciones políticas por la liberación de presos políticos, dentro de los límites o en el borde de lo permitido?”

Entiendo menos todavía.

Dejando de lado a los “burgueses progresistas” que no sé que hacen aquí, todo lo otro se aproxima bastante a lo que hacemos ahora, lo que hago yo y lo que hace Mario, que hace todas esas cosas. Ni Mario ni yo ni nadie, que yo sepa, está haciendo otra cosa. Hay razones para ello. Pero vamos a enfocarnos primero en otra cosa.

Lo que dice Mario es que en el tiempo de las “dictaduras terroristas” se tomó las armas. Creo que hay una confusión en la línea del tiempo, pero eso es lo de menos. Hubo sí, un grupo pequeño de compañeros que siguieron tomando las armas, muy pequeño, luego de derrotada la experiencia principal de lucha armada en nuestro país en ese tiempo. ¿Es solamente de ellos que habla Mario?

Mario hace una crítica muy dura a las concepciones foquistas, en su nota 9a, a través de citas a documentos del MRO-FARO, entre otros materiales teóricos. Debo decir que son aportes muy interesantes.

Lo más PARECIDO al foquismo en nuestro país fue la experiencia del MLN-T. Así como Mario critica las posiciones de Regis Debray, en los documentos del MLN-T se lo ensalza en varias citas suyas. Mario rechaza esa concepción, y nos trae los textos del MRO-FARO. Me interesaría más que hablase de la experiencia de esa organización, los hechos.

Entonces aparece un libro “La experiencia tupamara” de  Jorge Zabalza, uno de los protagonistas de esa experiencia, un libro crítico. Pero a Mario ese libro ni le interesa. Eso sí que no lo entiendo.

Pero lo otro que no entiendo, es lo que realmente importa. Y no lo entiendo.

¿Cuándo, cómo, por qué y en qué condiciones tomamos las armas? ¿Cuándo, cómo, por qué y en qué condiciones tiramos volantes, publicamos periódicos, hacemos marchas y concentraciones? ¿Cuándo dónde cómo y por qué es correcta una vía o la otra o las dos? ¿Se cometieron errores en las decisiones que se tomaron, en las cosas que se hicieron?

Pero ni siquiera eso es lo más importante en este caso, hay una cosa previa.

¿Es válido, lícito, correcto, es revolucionario preguntarse por los errores cometidos si es que los hubo, preocuparse, indignarse, escandalizarse por las muertes que esos errores pudieron haber traído si es que los hubo?

En el acierto o en el error o en el disparate, de eso habla Torres en un libro. En mi modesta opinión, si le acierta o le erra no es lo importante. Vuelvo a formular las preguntas que ya hice.

Sobre la experiencia uruguaya:

¿Fue PREMATURO lanzar las acciones armadas en el momento en que se hizo? Admitiendo, como se admitía, que aún no había condiciones para ello ¿fue acertada la metodología de la PROPAGANDA ARMADA para resolver ese problema? Esta otra pregunta se refiere al MLN-T, no tengo idea si también a las FARO, me gustaría saberlo. El MLN-T propone expresamente la vía armada como una estrategia deliberada para forzar la situación por la vía de los hechos apostando a que la represión radicalice al pueblo y descoloque a los reformistas. ¿Qué dicen los hechos, fue una estrategia acertada? Y ahora agrego también ¿fue ÉTICO?

Sobre la experiencia de la guerrilla del Che en Bolivia:

¿Fue guerra de pueblo, guerra de masas? ¿Fue la aplicación de las ideas del Che sobre la guerrilla? ¿Fue un error?

Sobre la experiencia guerrillera en el continente en los 60-70 en general:

¿Fue o no fue derrotada? ¿Y cuáles fueron las causas? ¿Solamente puede atribuirse a la acción del imperialismo, o nosotros jugamos algún papel en la historia, y en ese caso, inciden o no inciden nuestros errores?

Y sobre el juicio de Torres sobre las muertes de cientos de miles de valiosos militantes:

Si aunque sea en alguna medida parcial puede haber sido resultado de un error de concepción ¿lo arreglamos diciendo que viven en la eterna gloria?