Envíopostaporteñ@ 1565

Estimada Pelusa

No recuerdo el hecho que señalas. Si eres o no la compañera objeto de mis disculpas es, dentro de la “cuestión tupamara” una circunstancia menor. De todas formas, mis disculpas ahí quedan.

Es cierto que la interpretación que cada uno haga de los hechos que le llegan referidos es muy importante, pero hay algunos que no admiten discusión. Te pongo un ejemplo: Clara Aldrighi, en el 2001, escribió La izquierda armada y en 2009 Memorias de insurgencia, repitiendo párrafos enteros de La izquierda armada. En ambos libros, el Ñato dice que la dirección los mandó a la base a él y a Sendic como forma de anularlos políticamente, y en los mismos libros el mismo Ñato reconoce que fueron decisiones personales “porque no nos habían aprobado los planes que presentamos, para demostrar que eran correctos”.

¿Cómo pueden militantes de base integrados en sectores diferentes demostrar que un plan es correcto? Poniéndolo en práctica… en contra de la decisión de una dirección que opina lo contrario. Puro divisionismo. Una vez puesto en marcha, esa dirección se ve ante la disyuntiva de sancionar o doblegarse ante el hacho consumado. Sencillo, ¿verdad?

Agrega a eso que los planes eran verdaderos disparates y que hasta el mismo Zabalza, antaño uno de sus impulsores así lo ha reconocido, cabe la pregunta: ¿qué estamos discutiendo, si los mismos que violaron las normas de funcionamiento no sólo lo reconocen, sino que además reconocen que entonces se equivocaron? Pues estamos discutiendo sobre actitudes personales, sobre conductas políticas, para no reconocer que la historia oficial es falsa. Y que incluso quienes hoy acusan de traición al Ñato y al Pepe, son los mismos que crearon y han mantenido en el tiempo la acusación sobre mí. Porque un culpable tenía que haber… y hoy siguen erre con erre, pese a que la realidad diga otra cosa.

Contra tu opinión, yo creo que la condición de rehenes les dio a determinados personajes un plus que no se merecían y que los llevó a ocupar puestos que no les correspondían y a ser recordados por méritos que no tuvieron. Docenas de compañeros –y de compañeras- sufrieron condiciones similares o incluso peores, como reconoce el mismo Marenales, pero están en el olvido.

Paradojas de la vida, algunos de esos mismos compañeros son los que siguen manteniendo la actitud de negarme credibilidad, al tiempo que acusan al Ñato y al Pepe. ¿Cómo se atreven a hablar de nuevas insurrecciones si se sigue mintiendo sobre las pasadas, equivocadas o no, apresuradas o no, pequeñoburguesas o no?

¿A qué juegan? No lo sé, pero creo que ya no me importa. En cuanto el tribunal anule mi procesamiento volveré a integrarme a la “lucha posible” en Europa. La historia del MLN dada a conocer por el oficialismo tupa es mentira. Sobre la base de una mentira se fabricó otra más grande, que convirtió a los causantes de la debacle en héroes populares. En agosto de 2015 le dije al semanario Voces que el Frente Amplio tenía un serio problema, que era el cáncer que representaban los restos del MLN, una mafia a extirpar. Se rieron de mí, pero a las pruebas me remito. Lo de Ancap y el titulillo de licenciado son una bicoca, comparándolos con el pasado.

En cuanto al papel de las compañeras, estoy de acuerdo en que siempre el MLN las postergó. Siempre fue así, porque el machismo era una concepción aceptada, por acción o por omisión, y quienes tratamos de combatirlo, hombres y mujeres, fuimos rechazados. Si no hubiera sido así, Sendic padre habría sido, al menos, criticado. Pero yo pienso que las mujeres que integraron el MLN, salvo contadas excepciones, se siguen manifestando como “machistas potenciales”, al no plantear sus opiniones por motivos materiales o de falsos complejos de inferioridad.

Acaba de fallecer una amiga de toda la vida, desde la escuela. Fue testigo de toda mi peripecia personal, tanto pública como privada. Nunca se integró al MLN pero fue una de sus más grandes colaboradoras. Nuestra amistad superó las barreras que la misma sociedad nos impuso, pero ella nunca quiso que su familia supiera de su orientación sexual. Ha vivido una doble vida y ha muerto manteniéndolo. Es una de esas cosas que superan la capacidad de entendimiento, al menos del mío.

El mundo actual está sumido en una gran crisis. Basta con tener los ojos abiertos y el oído alerta. Pero no podemos pretender abarcarlos todos y al mismo tiempo, así que cada uno tiene que ocuparse del que le cae más cercano. Es la división del trabajo, en este caso de enfrentamiento a un sistema que nos lleva, al menos, 50 años de ventaja. Hay signos de esperanza en Europa, y hoy por hoy mi sitio está allí.

Un saludo fraterno, compañera.