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Venezuela | Dos héroes del pueblo en armas

Los cincuenta años de la muerte de Iván Daza "Roque" y la reciente de Elegido Sibada "Magoya"

JUAN CARLOS PARISCA PÉREZ |  EL UNIVERSAL  caracas

l28  marzo  2016  

Con escasos días de diferencia recientemente ocurrieron dos eventos trascendentales: los cincuenta años de la muerte de Iván Daza "Roque" y la reciente de Elegido Sibada "Magoya". Dos venezolanos que cumplieron con la línea bolivariana del Pueblo en Armas, en dos momentos diferentes de una misma historia. Dos jóvenes del pueblo de distinta extracción, estudiante urbano el uno, campesino de la montaña el otro, para recalcar así que esta tesis bolivariana comprende también el compromiso de todo el pueblo

Iván Daza "Roque"


Cayó combatiendo el 23 de enero de 1966 en un enfrentamiento con el ejército en el campamento La Calavera, en los alrededores del caserío Las Adjuntas, municipio Morán, Lara. Había sido un destacado dirigente estudiantil desde los tiempos de la lucha clandestina contra el perezjimenismo, cuando fue apresado y cruelmente torturado por su participación en las protestas de noviembre de 1957.

Después de la caída de Pérez Jiménez, desde el liceo Mario Briceño Iragorri, es dirigente de un movimiento estudiantil de gran repercusión en todo occidente.

Se incorpora al Frente Simón Bolívar bajo el mando de Argimiro Gabaldón en 1961, en la primera guerrilla, la que tomó a Humocaro Alto. Pagó prisión y al quedar en libertad regresó a la montaña.

Nos conocimos en 1961 en un viaje fugaz que hice a Barquisimeto para llevar la línea del Partido, después de la Huelga del Transporte. Me impresionó gratamente su carácter a la vez serio y jovial, que al concluir una reunión política de más de tres horas, agarra un cuatro y entona "Ah mundo, Guajirita", un alegre golpe tocuyano. Después nos vimos varias veces en las montañas de Lara, en el Frente Simón Bolívar. La lucha no hizo sino ratificar mi primera impresión.

Con solo 23 años de edad, era el comandante de la Brigada 21 del Frente Guerrillero Simón Bolívar, en los alrededores de El Tocuyo. Había salido un día antes de una reunión en el comando de la Brigada 31, en la sierra de la Portuguesa. Con él estaban Paramaconi, joven de origen piaroa, criado por la camarada inolvidable Argelia Laya y Rufino González "Alfonzo", quién sobrevivió para llevarnos la terrible noticia.

Iban con la misión de regresar con el grueso de la Brigada 21, para realizar una campaña conjunta, y así demostrar al país que, a pesar de la reciente muerte de Carache y la feroz represión que el ejército había emprendido contra la población, las FALN conservaban su capacidad de combate, lo cual se hizo de todos modos

Elegido Sibada "Magoya"

El viernes 19 de febrero de 2016 falleció en Montalbán, Carabobo, Elegido Sibada "Magoya", legendario guerrero que desde el 23 de agosto de 1963, con solo 17 años, decidió unirse a los revolucionarios que ese día tomaron Pueblo Nuevo, su pueblo en la Sierra de Coro.

Desde el principio se convirtió en referencia obligada como ejemplo de la participación de las masas campesinas en la guerra. Conquistó un liderazgo entre su gente, los jóvenes falconianos. Pero también en las FALN por su valentía y su compromiso con la lucha, rasgos que resaltaban de su carácter desde el primer contacto.

Muy popular era la anécdota de que al sumarse a la guerrilla, Elegido sacó de un bolsillo su partida de nacimiento y la rompió en pedacitos diciendo: "No bajo más hasta que no triunfemos". Esa era el tono de su compromiso. Como prueba, mucho tiempo después de la pacificación, bien entrada la revolución bolivariana, todavía no tenía cédula de identidad.

Magoya se hace leyenda que sigue empujando el combate popular. Así como se negaba a entregar sus armas, se negó siempre a doblegar sus ideas: "Prometimos el poder por la vía de las armas, pero no pudimos. Y ahorita que estamos en el gobierno, tenemos una responsabilidad histórica, política, un compromiso moral".

Magoya no aceptó nunca dejar la lucha. El "Repliegue", como eufemísticamente nos lo ordenaban. En lugar de alejarse de la guerra, en un momento decisivo de la confrontación, él y su grupo de jóvenes patriotas rompieron el cerco y avanzaron desde el estado Trujillo, donde se produjo la separación, tomando rumbo a su tierra, la del zambo José Leonardo, la que años atrás le había permitido la entrada al movimiento guerrillero de Miguel Noguera y Baltasar Ojeda. Así llegarían a Falcón. No iban pacificados. No. Iban a seguir combatiendo al ejército y a seguir construyendo sueños, como aquel ejército loco que en otras tierras americanas luchó por la soberanía y un mundo más justo y mejor. Tenían que combatir para demostrar la vigencia de la lucha armada. Que no eran desertores como habían afirmado quienes los adversaban. Allí estaban con las armas en la mano y combatiendo. En la zona de la que conocían cada rincón, con la gente que los vio crecer y los conocía desde niños

 

El pseudo Estado Extractivista –

Vladimir Aguilar Castro (GTAI)

28/3/16

Finalmente no le quedo mas remedio al pseudo Estado extractivista y populista, caídos los precios del petróleo y las reservas internacionales, que entregarse con más fuerza al capital extractivista internacional.

Asistimos así a la entrega total de nuestros recursos hidrocarburiferos con el guion de la guerra global del Oriente Medio, pero “hacia adentro”: Tumeremo dixit.

La “banda de los cuatro” que controla el Estado ha procedido a la militarización de las actividades hidrocarburiferas y mineras. Se legaliza así una actividad (ilegal) que de por sí ya estaba en manos de los militares venezolanos.

Es una suerte de premio consolación a un ejército que ha sido parte de este fraude de experimento cívico-militar de nepman (nuevos ricos). Así catalogó Lenin a los aprovechadores de la nueva política económica implementada en la ex Unión Soviética, antes de su muerte.

La compañía minera de las fuerzas armadas cuyo principal accionista es el Ministerio de la Defensa, es otro adefesio jurídico con fines políticos. Algo a lo que nos hemos tenido que acostumbrar en estos tiempos, y que en el derecho penal se conoce como “el mal uso de los fines”.

Frente a la rapiña los territorios y las culturas indígenas son los más expuestos. Con este nuevo esperpento de Decreto, los derechos territoriales indígenas quedan a la cola de la actividad minera. Ni siquiera se nombran en el mismo. Su única salvación es la autodemarcación.

Los poderes constituidos siguen en mora con los indígenas. Basta con reconocer y validar lo que ellos asumen como sus territorios.

Deben abrirse los espacios de resistencia. La nueva asamblea es uno de ellos pero el movimiento indígena cooptado (de un lado y otro) no tiene la fuerza ni la capacidad de plantear lo sustantivo: la autodemarcación

La otra vía es la que se ha pensado desde hace rato: la internacional. Hay que organizarse para perder el miedo e intentarlo

Grupo de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (GTAI)