En la posta 1610, a propósito de dos muertes, Néstor Peralta Larrosa, con el que tuve el honor de participar en Pando y en el Francés-Italiano y c.e.r., con el que tuve el honor de intercambiar alguna opinión antes de ponerse en stand by, se muestran profundamente indignados.
Dice Peralta, a propósito de Semproni: Nuestro parlamentario asesinó la esperanza de un pueblo noble como el nuestro. Y no fue solamente él, hubo gente que lo estuvo apoyando, y aleccionando hasta último momento. Además estaban acusando a los que apoyábamos la derogación de la ley de caducidad como fracturistas, que íbamos a romper la unidad de la izquierda, la del FA.
Como no conocí a Semproni ni viví esos momentos, ignoro si su indignación está fundada o no. Pero yo le pregunto: el asesinato de la esperanza empezó cuando la ley de caducidad o empezó a consumarse en los patios de Punta Carretas, cuando el Ñato y el Bebe se pusieron a trabajar contra nuestros compañeros de la 15, nada más que por negar la viabilidad de sus planes del 72 y del segundo frente?
No será que la puñalada mortal a la esperanza se la dieron el Ñato, el Bebe y sus seguidores la noche triste del 16 de marzo de 1972? Y que ya muerta la siguieron apuñalando, cuando decidieron que era más cómodo y más sencillo acusarme de la derrota que reconocer sus errores? Y por qué pudieron hacerlo? Porque contaron con el silencio cómplice de todos los que sabiendo la verdad decidieron mirar para otro lado, para no ser fracturistas, para ayudarles a mantener el falso prestigio conseguido a la sombra de la militancia de otros.
Dice Peralta: Son ellos que lo han fracturado y que van a pagar muy caro lo que han hecho.…No se trata de un error político, se trata de una traición. Los traidores han ganado en muchos campos, se han encaramado en el Poder, los meten en el Ejecutivo, les dan Ministerios, y compran a la gentuza no por treinta monedas, ya que les bastan unos pocos vintenes.
Y yo le pregunto a Peralta: Cuando el 27 de mayo de 2013 dijiste en El Muerto que Héctor Amodio Pérez no es un personaje que importe más que para calificar a traidores. Que ya se ha asimilado en Uruguay y otros países, llamar Amodio Pérez a quien traiciona una causa para obtener algún beneficio, te compraron por algunos vintenes los mismos contra quienes hoy levantás tu voz tan indignada?
Agrega Peralta: No podemos dejarles creer que la vida del viejo Vizcacha es el ejemplo. No podemos engañarlos diciendo que tuvo un origen proletario y que estudió Filosofía y Derecho. No podemos dejar engañar a los jóvenes.
Y yo le pregunto a Peralta: cuántos años hace que no solo “el viejo Vizcacha”, está engañando a los jóvenes y a los no tan jóvenes? Tanto que defendiste nuestra columna en El Muerto, nada más que para decir que yo era innecesario, dejaste que nos acusaran de militaristas para ocultar sus propios errores. No te indignaste entonces. Y por qué ahora?
La indignación de c.e.r. surge por el recuerdo de otro muerto, el colorado Minetti, al que tampoco conocí. Dice c.e.r. que Minetti metió "más caño" que todos ellos, antes de la cana final del 74 y después de "la liberación" del 85. "Temas y temitas" que –conviene recordar- el antiguo Sr. Presidente, el "Pepe" ha dicho repetidas veces que "son temas de los que no conviene ni hablar". Al hombre "de la pistola en el cinto" no le conviene que sus autorías intelectuales y mandatos se mencionen, porque si se hace una vez más termina en cana.
Por la indignación de c.e.r. presumo que conoce los “temas y temitas” de los que el Pepe no quiere que se hable, y que conoce “las autorías intelectuales y mandatos” que se le adjudican.
Y yo le pregunto a c.e.r. Y esto es todo lo que se ocurre decir? Vas a seguir callando, hasta que ya no quede nadie vivo para refrendar lo que vos digas? O es que te vas a conformar con amagar y no pegarle duro hasta dejarlo noqueado? Pensalo, porque callar te hace cómplice de los que traicionaron a tus muertos. Ya no está el mejicano Ricardo Perdomo, tampoco el Colo Minetti…
Dice c.e.r.: Y lo mismo cabe decir del otro "consagrado" de la interpretación particular "de la política de las dos patas", cuando hacía "la rebajita" del "fifty-fifty" para tener "fogoneros”que les consiguieran "los recursos" que ellos se apresuraban a gastar, mientras eran otros -y bien sacrificados " se los conseguían"
Yo presumo que el del fifty-fifty es el Ñato y puede que otros piensen como yo.
Pero por qué no llamarlo por su nombre, en memoria de los fogoneros muertos y para reivindicar a los que todavía viven, aunque quieran llevarse los secretos a la tumba?