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Brasil/PSTU: Los significados de una ruptura

Mário Maestri
Historiador rio-grandense
DIÁRIO DA LIBERDADE

https://gz.diarioliberdade.org/opiniom/item/35607-pstu-os-significados-de-uma-ruptura.html

PRIMERA PARTE

[Esta nota, que dada su extensión debimos dividirla en dos partes, habla de un hecho muy poco conocido en Uruguay hasta ahora, una división del PSTU de Brasil, hasta ahora el mayor partido político a la izquierda del PT en ese país. Esa ruptura, según todas las versiones, se produce por el impacto de la caída del gobierno de Dilma, y se había venido gestando durante largo tiempo por las diferentes estrategias propuestas en ese contexto. En ese sentido, creemos que el tema tiene una importancia fundamental para la izquierda del continente que, con muchas variantes, enfrenta situaciones parecidas en este período de declive final de los gobiernos de bonapartismo socialdemócrata. El autor encara una visión mucho más amplia y a su vez más restringida, remontándose a discusiones históricas dentro de las corrientes trotskistas. Al final del artículo, que veremos en la segunda parte, vuelve al aquí y hoy. Debo decir que con algunas cosas que dice el compañero y amigo Mario Maestri, que me merece el mayor respeto, no estoy de acuerdo, en particular con su mirada acrítica de las ideas de León Trotsky hacia el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, que por cierto sigue teniendo un enorme valor para nosotros pero es evidente que no puede sostenerse en un todo. Pero con lo que sí estamos de acuerdo es que sean los que fuesen los errores de esa visión "ortodoxa" la variante PSTU-LIT es MUCHO, MUCHO PEOR, y las consecuencias se ven ahora. Gracias a la gentileza del PSTU, pudimos ser testigos de esas divergencias internas cuando comenzaban. Tenemos nuestra opinión sobre todos esos temas. Pero primero, dejemos que Mario termine de hablar] FM
 

El 5 de julio el tradicional Jornal do Porto Alegre Comercio daba de primera mano la noticia la formalización de de la ruptura organizada de un número considerable de militantes PSTU en Brasil. Dicho y hecho. Al día siguiente, el "Manifiesto para la construcción de una nueva organización socialista revolucionaria en Brasil", firmada por más de setecientos militantes anunció, lo que casi con seguridad es la primera ruptura masiva que esa organización sufre desde la fractura de 1980 cuando todavía se llamaba Convergencia Socialista. Tal fue la demanda del "Manifiesto" que el blog que el acceso se interrumpía constantemente por saturación de la red.

Tanto los comentarios como la carta de respuesta de la dirección de PSTU señalan como razón de la ruptura el desacuerdo sobre las tácticas en la lucha contra el "juicio político". Según la nota de respuesta del PSTU, la divergencia "más importante era en relación a qué posición tomar ante la caída del gobierno de colaboración de clases de Dilma, formado por el PT y sus aliados burgueses." En ese sentido, se argumenta que unirse a las movilizaciones del "Frente Popular Sin Miedo" contra el golpe institucionales significaba incorporarse como "ala izquierda de la campaña para que Dilma se quede". Para la dirección del PSTU, "los trabajadores querían que el gobierno de Dilma cayese [...]." Por lo tanto, el golpe institucional propuesto sería una mera sustitución de un gobierno burgués por otro.

La nueva organización política rechaza la consigna "Fuera Dilma, Aécio, Temer, Cunha, fuera todos ellos!", criticada por sectores de izquierda como un apoyo vergonzante al golpe de Estado que la dirección del PSTU se empeña en ignorar.

El "Manifiesto" propone integrar la lucha contra el golpe institucional, sin apoyar al gobierno anterior ni el pretendido retorno -con un programa recauchutado- de Dilma Rousseff y el PT. En relación a la política oficial del PSTU, es como transformar el agua en vino, y las repercusiones políticas son indiscutibles debido a la calidad y cantidad de la organización en la formación.

En el momento de tensión política que vive el Brasil, aumenta la importancia de esta ruptura y la reorientación de la acción política propuesta. Sin embargo, creemos que el significado de esta separación trasciende y supera esta reorientación decisiva de la política coyuntural. La importancia política de esta quiebra supera en cantidad y especialmente en calidad, las pequeñas, medianas y grandes rupturas previas vividas   por el PSTU, que pasaron generalmente desapercibidas incluso para el político mejor informado porque no han llegaron a la construcción de grupos independientes significativos

Lo general y lo particular

Siguiendo el método marxista, el grupo disidente supera el enfoque general seguido, por lo menos en los últimos 35 años. Y a partir de reelaborar toda la perspectiva de ese período histórico, reorganiza su acción en particular. Es decir, da media vuelta, rompe con la fantasmagoría que existe en el PSTU-LIT y busca abarcar el curso de la vida real. Un proceso sin duda determinado por la presión de la realidad social sobre  la militancia entregada a la ingrata tarea ingrata de impulsar propuestas inconsistentes y, no es raro, antisociales, una especie de trabajo de Sísifo como castigo de Prometeo. Esa contradicción práctica contribuyó a la reelaboración teórica, concreta y progresiva, superando las percepciones abstractas y regresivas del proceso histórico general y en particular.

El "Manifiesto" comienza precisamente la ruptura con la evaluación del PSTU-LIT sobre el período histórico actual, retomando la vieja cuestión de tres décadas. "Creemos que las dificultades que enfrentan los revolucionarios a principios del siglo XXI encuentran su explicación más profunda en el impacto reaccionario de la restauración capitalista en la URSS, Europa del Este, Sudeste de Asia y Cuba." La disolución de los estados obreros degenerados, antes definida como un avance revolucionario, ahora el grupo escindido lo entiende como golpe histórico sobre el mundo del trabajo que marca la época. El avance de la revolución mundial al final de la Segunda Guerra mundial terminó a finales de los 80 con la victoria histórica del capital sobre el trabajo. Ese tsunami contra-revolucionario impulsó la restauración política y económica capitalista en los estados obreros burocratizados y la destrucción de las conquistas históricas materiales e inmateriales de los trabajadores en el mundo. Produjo graves consecuencias económicas sociales políticas ideológicas, etc. hoy en el proceso de radicalización. Con la retirada de la revolución, la barbarie ha avanzado a paso firme.

El "Manifiesto" describe este proceso de manera sucinta: "[...] la ofensiva política, económica, social, militar e ideológica del imperialismo, el discurso sobre el final de la historia y la adaptación de la izquierda reformista al orden burgués" pesó en gran medida en el "movimiento de masas" en todo el mundo. Como resultado, el mundo del trabajo "retrocedió" en "conciencia y organización". Se instaba así que lo que se ha definido como "crisis subjetiva" de la clase obrera. Es decir, la acreencia del mundo del trabajo en su programa para resolver la crisis patológica del capitalismo en su fase senil.

Nada será como antes

Con esta caracterización cruza el Rubicón en relación con al balance que organizó la práctica de PSTU-LIT en las últimas décadas, cuando a finales de la década de los 80, esa dirección aclamó la disolución de los estados obreros - y la sigue saludando - como un avance de la revolución mundial. Presentó la restauración capitalista, liderada por la burocracia socialista de la época previa, y la disolución de los estados obreros, como el simple derrocamiento de las direcciones estalinistas por los trabajadores. Aplaudido el  colapso de lo que quedaba de más de setenta años de logros de trabajadores como parte de la "revolución política", propuesta por León Trotsky, en el que el proletariado recuperaría la gestión política y económica de los estados obreros que le había sido expropiada.

Gran parte del trotskismo mundial, junto con el PSTU-LIT, evaluó positivamente esa catástrofe histórica, que afectó el destino de la humanidad, rompiendo con la visión de de León Trotsky de defensa incondicional de la URSS, incluso bajo el control político burocrático. En sus últimos meses de su vida, el revolucionario ruso polemiza con una pequeña facción de la IV Internacional, que propone abandonar la defensa de la URSS, a la que define como una variante de la sociedad capitalista. "En defensa del marxismo" es la defensa cabal de León Trotsky de la URSS, es una paradigmática exposición del método marxista.

La arbitraria evaluación positiva de la victoria de la contrarrevolución ocasionó una enorme desviación de la conducta política. En los años posteriores a la caída del muro de Berlín, la dirección morenista -como tantas otras tendencias trotskistas- siguió presentando las victorias continuadas de la contrarrevolución imperialista como un avance de la revolución. Se proclamó la época revolucionaria, mientras el mundo del trabajo se replegaba golpeado y desorientado. Se rompía con el marxismo revolucionario y con la realidad objetiva.

Cuarenta años de reflujo

Esta revalorización esencial expresada en el "Manifiesto" sin duda surgió a partir de un rico debate dentro del PSTU, sobre lo que, por desgracia, no tenemos información.

Sin embargo, llaman la atención dos artículos germinales de Ênio Bucchioni, publicados a fines de 2015 en el Blog de Convergencia, del PSTU, que estaba bajo la dirección de Valerio Arcary. Una evaluación política que recibió semanas más tarde, la respuesta de enojada del líder del PSTU-LIT Martin Hernández, en el mismo blog, como veremos a continuación.

En el primer artículo, "1975 frente a 2015: Vietnam, última expropiación de la burguesía", Enio Bucchioni, matemático, fundador de la Liga de los Trabajadores, desde hace unos años fuera del PSTU, resume la restauración capitalista en los estados obreros como un drama histórico colosal, describe las largas décadas de reflujo de la revolución, de nivel de organización, de conciencia de los trabajadores, etc. Recuerda que hoy, sólo los que andan alrededor de los 60 años presenciaron con plena conciencia la victoria de una revolución socialista. Este último habría ocurrido en Vietnam en 1975.

En el segundo artículo, "1975 frente a 2015: La conciencia años después del final de los estados obreros", Bucchioni traza un valioso panorama sobre la instalación de la idea de "crisis de la subjetividad proletaria". Con este fin, se sirve de su experiencia -y la su generación- para ilustrar lo que se propone. Recuerda que la rapidez del crecimiento de la minúscula Liga de los Trabajadores -diez militantes iniciales- fundada a la sombra del PST de Nahuel Moreno. En 1978, bajo el nombre de Convergencia Socialista, durante la dictadura militar, literalmente explotó en Brasil ganando casi seiscientos militantes.

Entonces, Brasil tenía cerca de ochenta millones menos de habitantes que en la actualidad. Es decir, seiscientos de esos años equivaldrían a mil hoy. Un "Cresciento increíble" que no se restringe a Brasil y morenismo sino que alcanzó a "los diferentes matices del trotskismo", dice Bucchioni. Sobre todo, recuerda que si se mantuviese la progresión de la Liga de los Trabajadores entre 1975 y 1978, el PSTU tendría en 2015 más de 160 mil miembros. Para un país de 200 millones, no sería ninguna extravagancia. Propone que la liliputización que siguió de la izquierda revolucionaria en Brasil y en el mundo, se debió a la victoria global de la contra-revolución. "Para las masas en todo el mundo, para casi todos los activistas, el final de los estados obreros clavó en su conciencia la idea que el socialismo murió." Las "masas" ya no reivindican más el socialismo.

Para Bucchioni, tal era la regresión en muchos países como Brasil, que ese aspecto de  la conciencia de clase prevalece hoy en día en el mundo del trabajo. En nuestro país, este paisaje es cada vez más árido, e incluso en la vanguardia política pasó a dominar la lucha por las reivindicaciones democráticas y las minorías en el contexto del orden capitalista. El parlamentarismo se ha impuesto como programa y como práctica, en particular en los segmentos dominantes del PSOL- algunos Morenistas. La dura evaluación concluye con el recordatorio de que, en los últimos años, este escenario se produce una clara reacción de la clase obrera, aunque eminentemente defensiva. Lucha defensiva definida por Enio Bucchioni como un posible paso hacia una eventual y necesaria "contraofensiva".
 

[Continuará]