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Buscando el sentido de la marea reaccionaria del Brexit y la realidad del voto racista

Andrew Flood

-CUARTA Y ÚLTIMA PARTE-

[Concluimos acá la entrega y traducción de esta nota sobre el Brexit, y la serie de notas que hemos estado aportando. Nos resulta sumamente interesante el abordaje de "la clase trabajadora no es monolítica" que no solo pone sobre la mesa un tema muchas veces ignorado o subvalorado, sino que cuestiona el planteo "ortodoxo" según el cual son siempre los sectores inferiores de la clase los más inclinados a una política revolucionaria] FM


La clase obrera no es un monolito

 
El sondeo también Ashcroft presentó diferencias importantes entre los que votaron según la raza y la religión. "Los votantes blancos votaron para salir (Leave) de la UE en un 53% a un 47%. Dos tercios (67%) de los que describen como asiático votaron para permanecer (Remain), al igual que tres cuartas partes (73%) de los votantes negros. Casi seis de cada diez (58%) de los que describen a sí mismos como cristianos votaron a Leave; siete de cada diez musulmanes votaron a Remain".
 
Una vez más estas cifras específicas también son útiles para prevenirnos de caer en la trampa de la construcción de falsos monolitos. Dada la naturaleza de la campaña había un número considerable de negros y asiáticos en los votantes Leave. Y también una minoría sustancial de los blancos votó Remain. Pero, en general, los votantes Leave incluyendo los de clase trabajadora fueron desproporcionadamente blancos en relación la población de votantes, y aún más desproporcionadamente blancos en relación a la población total. Asimismo, las preguntas sobre "fuerzas del mal" muestran que el voto Leave es donde se encuentra la gran masa de votantes reaccionarios pero no todos, ellos, entre un cuarto y una quinto de los votantes reaccionarios están en el lado Remain, y no es que una gran sorpresa ya que muchos de los votantes conservadores, aun siendo minoría, son votantes Remain.

La encuesta Ashcroft también confirma que los votantes Leave tienden a ser aquellos cuyas vidas han sido destruidas por la reestructuración neoliberal de la economía británica, mientras que los votantes Remain  tienden a ser aquellos a los que le está yendo mejor, o por lo menos esperan eso. Siguen siendo una mayoría del 57% en las categorías A y B de la clasificación NRS, que incluye los sectores de la clase obrera a los que le va mejor económicamente en proceso de reestructuración neoliberal, y los sectores gerenciales a los que les va  tan bien que son propiamente parte de la clase media o círculos de poder.


OTRO CUADRO DE LA ENCESTA ASHCROFT
Diga por favor con cuál sentencia en cada par se siente más próximo, incluso ni no está completamente de acuerdo con ella.

Hoy en Gran Bretaña...

Si uno trabaja duro, es        La gente de ciertos ambientes
POSIBLE                            NUNCA TENDRÁ OPORTUNIDAD  
TRIUNFAR                          DE TRIUNFAR
Sin importar                        sin importar
Su ambiente                        que tan duro trabaje
 
22% REMAIN
16% LEAVE

Para la mayoría de los niños    


LA VIDA SERÁ MEJOR        SERÁ PEOR
Que la de sus padres

4% REMAIN                      22% LEAVE

Por los cambios de la economía y la sociedad habrá para mi nivel de vida en el futuro

MÁS AMENAZAS QUE        MÁS OPORTUNIDADES
OPORTUNIDADES                     QUE AMENAZAS

20% REMAIN
42% LEAVE


Por sobre todo la vida

ES MEJOR                               ES PEOR
Que hace 30 años

46% REMAIN                       16% LEAVE


En general, los votantes Leave son por mucho, más propensos que los votantes Remain a pensar que a los niños que crecen en Gran Bretaña hoy la vida les será peor de lo que era para sus padres, y pensar que la vida es ahora peor que hace 30 años. La diferencia entre los dos sectores es enorme, aunque es significativo que haya una separación menor a 2:1 cuando esa pregunta se reduce a las amenazas económicas al nivel de vida y "si habrá oportunidades para mejorarlo". En es decir, en términos de sus expectativas en los votantes Leave son 2:1 los que se sienten postergados, pero son otros miedos (por ejemplo sobre la influencia de la inmigración, el feminismo y el ecologismo), más allá de lo económico los que hacen que los votantes Leave teman al futuro y tengan nostalgia por el pasado.
 
Tenemos un problema
 
Esto deja a la izquierda ante un problema difícil. Lo que es una minoría sustancial de la clase trabajadora C2DE en Inglaterra y Gales han tomado una serie de posturas que destruyen la solidaridad, que alimentan el vínculo ideológico hacia la derecha y la extrema derecha. Esto en sí mismo no es un problema nuevo, siempre ha existido esa minoría: un segmento de la clase obrera de opinión reaccionaria que se identifica con la monarquía, el imperio y el proyecto colonial. El problema nuevo es que esta minoría reaccionaria se ha movilizado por el referéndum y está entusiasmada por el resultado. Eso se ha visto en los acontecimientos de los días posteriores a la consulta, donde se ha producido un enorme aumento de ataques verbales y físicos de blancos racistas hacia que se percibe como migrantes. A pesar de que muchos temían esta consecuencia, la escala en que se produjo ha sido una sorpresa. Muy a menudo, estos ataques se basan, o están acompañados por la exigencia de que estas personas "go home", o son de los grupos de extrema derecha organizados llamando a las deportaciones.
 
En el corto plazo la necesidad inmediata es sacar de las calles a los que realizan estos ataques, por la defensa física que sea posible y mediante la movilización de masas para que quede claro que no hay un respaldo popular a los ataques racistas. En el largo plazo, la izquierda tiene que tomar mucho más en serio el impacto que la ideología del nacionalismo inglés tiene en la creación y el mantenimiento de un núcleo reaccionario de la clase obrera.

Teniendo en cuenta lo profundamente enraizada que está en un proyecto colonial de conquista, imperio y esclavitud, no es novedad que el nacionalismo inglés sea de una naturaleza reaccionaria similar al nacionalismo confederado que todavía es demasiado común entre los trabajadores blancos en el sur de los EE.UU. Este paralelo se ha fortalecido en los últimos años en que el racismo se ha visto de alguna forma desplazado,  de ser expresado en función del color de la piel de las personas a ser expresado en función de su religión. En caso de que no lo hayan notado la cruz de la bandera inglesa es la misma cruz de los ejércitos cruzados que masacraron a la población de Jerusalén y otras ciudades en su intento por expulsar a los musulmanes.

La experiencia demuestra que la intensa lucha económica puede llevar a que la gente se vea seducida por una ideología reaccionaria que tenga raíces profundas, al menos por períodos cortos. La izquierda ortodoxa ama estas historias y en ocasiones esto la conduce al error de pensar que repetirlas es una solución. Pero ese tipo de intensa lucha económica ha sido una delgada capa sobre el terreno, como la huelga de mineros y el conflicto de "Pool Tax" [impuesto fijo a las personas, no progresivo, implantado por el gobierno Thatcher, que despertó una aguda resistencia de los sectores más pobres y terminó siendo un factor de su caída].

Así, mientras que la lucha económica intensa real es parte de una alternativa, el acto de convocar a ella no es suficiente. Lo que es completamente inaceptable son las versiones izquierda de la retórica anti-migrante procedente del líder del Partido Socialista - este tipo de populismo no combate opiniones racistas, simplemente confirma y afianza estas actitudes.
 
Si hay un aspecto positivo en la consulta es en la prestación de un fuerte ejemplo de lo que la izquierda necesita para pasar de un análisis economicista a uno intersectorial. El análisis economicista de una parte de la izquierda radical la llevó a ubicarse a la cola del Brexit como un movimiento anti-sistema  pasando por alto (o peor aún, negando) la realidad de que Leave reunió a los elementos más reaccionarios de la sociedad británica, incluyendo la parte más reaccionaria de la clase obrera. Haciendo eso, se centró solamente en el hecho de que una parte importante de los trabajadores estaban apoyando Leave, y hizo caso omiso no solo de la opinión de muchos de ese sector, sino también de las consecuencias de alentar ese voto para los inmigrantes en el Reino Unido, la gran mayoría de los cuales ni siquiera tienen derecho a voto.
 

[Comentario final. Resulta llamativo que el autor, que defiende la teoría de que este resultado se debe a la contaminación de la clase obrera por la ideología tóxica del nacionalismo imperialista inglés, no destaque el dato que, de todos los aportados en su nota, es el argumento más fuerte en favor de esa idea: la distribución de votos según las franjas etarias. El voto varía en forma impresionante de un extremo al otro de esta variable, en los más jóvenes es 4:1 por Remain, y en los más viejos 3:1 por Leave, habiendo 50 años entre unos y otros. Son los 50 años en se completó definitivamente el hundimiento total del viejo imperio. Es obvio que si el factor determinante es la ideología nacionalista imperial, los más inmunes a esa ideología tóxica son las generaciones que no conocieron ni el olor de ese viejo imperio.
La clase trabajadora no es ontológicamente revolucionaria, este tema daría para mucho. Ya en la Ideología Alemana está planteado que es solamente la lucha obrera la que la unifica por encima de las competencia propia de la sociedad capitalista. Y en las épocas de crisis, la lucha defensiva en las líneas más interiores se produce en dispersión, y las fisuras se transforman en fracturas.
En nuestra opinión no se puede considerar que ese sea el único factor, resulta evidente que a ese fracaso ahora se suma la crisis del nuevo imperialismo europeo, frenado en seco en su pretendido ascenso por la crisis general del sistema capitalista mundial, y las formas en el imperialismo yanqui en tiempos de decadencia de su hegemonía busca descargar sus problemas sobre sus socios de segunda línea]