Se conoció el resultado de las internas: ganó Miranda, uno de cada cinco votantes lo hizo en blanco y el sector más votado fue el MPP. ¿Qué conclusiones se pueden sacar? Que del total de los que todavía “creen y esperan”, una parte quiere “más de lo mismo”, otros abogan por un “giro a la izquierda”, y uno quinto no está contento con el menú que se le ofrece.
¿Cuál es la perspectiva de la fuerza “transformadora”? “Difícil para Sagitario”; la inoperancia, el desgaste y la desmoralización de la base militante están en su futuro. Los que especulan con reformas internas que hagan posible revertir el proceso de deterioro y apuestan al “debate fraterno” para superar las diferencias, no comprenden lo que llevó a esta situación.
La razón de fondo no son las diferencias entre fulano y zutano; ni siquiera la confrontación entre los que se conforman con retoques (Astori y su combo) y los que con “más y mejor capitalismo” pretenden trascenderlo (Mujica, bolches y ainda mais). Tampoco lo son el estancamiento económico y la frustración de las expectativas al respecto; eso en todo caso, es apenas la consecuencia.
Lo verdaderamente de fondo es el fracaso de una estrategia que se apoya en la premisa de que una fuerza política de esas características puede ser viable, transformar las estructuras económicas y acumular adhesiones indefinidamente, independientemente de las condiciones históricas concretas que la hagan posible.
Es imposible entender el fin de esta etapa, el agotamiento del progresismo, las razones de esta crisis en la izquierda local y su irremediable futuro, sin considerar lo subyacente, lo que teóricamente la hizo concebible y transitoriamente viable.
La convicción de que la multiplicación de los panes y de los peces para todos es posible mediante la acumulación de capital, es tan vieja como Adam Smith y constituye el cerno de la utopía burguesa. La creencia de que el crecimiento económico es una condición necesaria pero no suficiente, para la “felicidad pública” -razón por la cual el “proletariado” debe arrebatarle el poder a la burguesía- es el aporte de Marx. Pero la idea de que en países periféricos, semicoloniales o subdesarrollados en donde el proletariado es muy pequeño, se necesita una etapa previa de desarrollo capitalista, es un invento ruso que se difundió durante la III Internacional.
Es con esa visión y desde esa época que se acepta dogmáticamente que si se apunta al Socialismo, las fuerzas políticas que aspiren a representar al Proletariado y a sus intereses históricos, deben procurar aliarse con los representantes de las clases “interesadas” en hacer crecer el capitalismo, para más adelante…derribarlo.
La idea central es que el desarrollo capitalista provocará “necesariamente” el crecimiento del proletariado y, consecuentemente, su fortaleza política. Cuando las “fuerzas productivas” se hayan desarrollado, habrá llegado la hora de tomar el poder; pero mientras tanto –paradójicamente- hay que fortalecerlo. Hacer crecer el capitalismo y simultáneamente dar satisfacción a las demandas populares son las dos moscas que esa estrategia intenta atar.
Pero en la realidad las cosas no son tan simples. En los países periféricos la burguesía realmente existente no se ha interesado en el tipo de desarrollo que al proletariado le sirve. Antes de acumular mediante la industrialización local y tener un desarrollo colectivo, “nacional”, prefiere hacerlo en el exterior exportando capitales, o materias primas o asociándose con capitalistas extranjeros. ¿Conclusión? La alianza que permitiría conciliar los diferentes intereses no funciona.
En el mundo globalizado de hoy, en la Latinoamérica de hoy y en el Uruguay de hoy, no hay otro capitalismo posible que el existente. Especular con otro capitalismo, con uno que genere “trabajo de calidad”, que no se subordine al capital transnacional, que no contamine y que de paso nos acerque al Socialismo, es soñar con quimeras.
Resumiendo, apostar a perfeccionar alianzas con los que se conforman con lo dado, o con los que quieren corregir el capitalismo, es alimentar esperanzas en un futuro imposible.
Señalarlo –aún siendo poco- es empezar a caminar en la dirección correcta.
ANDRÉS FIGARI NEVES
9-08-2016
EL INSTANTE FATAL
Federico Arregui
Uy press 09.08.2016
Uno siente escribir acerca de la realidad política del Uruguay de los tiempos actuales desde dos tensiones
a) por un lado los temas generales que abarcan a toda la sociedad: pensar el Uruguay para los próximos 50 años con todo lo que ello implica, preparar una Agenda a seguir que incorpore los nuevos ( algunos muy viejos) problemas que deben encararse frontalmente y desde una mirada progresista, humanista y abierta al mundo ;
b) por el otro lado por la realidad del instrumento político Frente Amplio que no goza de buena salud aunque eso no sea lo que políticamente reditúe a la interna de dicha coalición
Hoy voy a encarar el literal b que me preocupa como frenteamplista que está por fuera de la estructura y las señales que considero que no son positivas ni terapéuticas para la mejora de dicha coalición-movimiento
Hace unos días nada más que supimos los resultados totales del acto eleccionario del Frente Amplio. Fuimos muchos los que votamos y más los que no votaron. Una realidad que rompe los ojos, los dientes y la nariz: si ese partido político convoca a más de un millón cien mil ciudadanos en las elecciones nacionales - hace poco más de un año- y en las elecciones internas votando desde el exterior y con mayores de 14 años votan 96.000 personas algo está mal.
Claro, habrá algunos que dirán está todo bien, los que critican son traidores, los trapos sucios se lavan en casa....en fin....son visiones. Para mí la praxis política implica discutir en todos los ámbitos y negarnos el derecho - censurándonos por tanto - de no hacerlo a través de las modernas vías de comunicación es un suicidio político.
Pero además es, para quien escribe, sintomático de que el organismo está atravesando una " infección " generalizada ya que los votos en blanco son abrumadores, los votos anulados ídem, y los votos que lo hicieron a candidatos de departamentales, a integrantes del Plenario Nacional o Departamental solamente también ( claro que esto último son datos que no se dan a conocer dejando en claro una voluntad política de ocultamiento que nada bien le hace al proceso en el que estamos )
Pero además las señales, que son duras y contundentes: el nuevo presidente del Frente Amplio, el Dr. Javier Miranda, a quien considero una buena persona, un brillante abogado y un hombre de familia está dando señales que, a mí en lo personal, me asustan y me dan la pauta de que nada cambiará. Es el fenómeno que se denomina " Gatopardo " ( cambiar para que nada cambie )
En sus primeras declaraciones públicas manifestó que todo lo relacionado al Señor Sendic fue una maniobra política para " destruir " a un pichón ( ¡ que tiene 54 años !) Que tenía futuro político, que si bien desconocía la estructura política del Frente Amplio si sabía de negociaciones y mencionó al pasar que ofrecería a los sectores políticos del FA lugares de militancia en el organigrama desde la Presidencia del partido político. A ver, dicho con sumo respeto, pero con la franqueza, la frontalidad y la honestidad necesaria para pensar juntos: ese aparato político es el que está cuestionado por muchos de nosotros. Eso suena a repartija
Pero fundamentalmente : los 4 candidatos del cual salió electo triunfador Javier Miranda con 26.000 votos hablaron hasta el hartazgo de los enojados, los indignados, los que nos sentimos por fuera de la estructura del Frente Amplio y no ha dicho una sola palabra, y el único spot televisivo hablaba expresamente sobre ellos de modo que había detectado una realidad política que no se puede negar.
Y cuando uno hace política y de alto nivel las señales son más que reveladoras de las hojas de ruta que se seguirán.
A ver: a cualquier político con atisbos de permanencia y de buena gestión se le ocurriría hacer algo elemental como una lista, entre ellos: los que escribimos, los que opinamos, los que conocen los dirigentes y empezaría a llamarlos y a convocarlos. Y lo diría como primera medida, y subrayaría que es fundamental y esencial hacerlo. Eso sería un golpe de timón tal que convocaría a todos. Pero parece que lo que denominamos " el aparato " ya se está deglutiendo - si que ese fenómeno ya no sucedió- al novel Presidente de quien dejé expresa constancia de sus virtudes humanas y no porque yo lo conozca pero sí por intermedio de valiosas personas que sí lo saben
Yo no lo voté como dije en un artículo publicado en este mismo Portal y ello poco importa, por cierto, pero uno espera más. Valenti en un artículo dijo que había que darle tiempo, yo no lo sé. A los cuarenta y pico me importan más los testimonios que las palabras.
Como lo dije hace unos meses: somos cientos de miles los desencantados, los enojados, los indignados, y algo vamos a hacer no tengan dudas. Ninguna duda puede caber que seguiremos en la acción política
Nuestras vidas han sido de luchas, de dolores - algunos muy fuertes-, por un mundo mejor y no regalaremos a nadie ese espacio. Con la mirada alta y puesta en el horizonte nos agruparemos, nos organizaremos y lu-cha-re-mos hasta el final, hasta el postrer aliento como sabemos hacer : por un motivo que es la gente, las nuevas generaciones y los viejos que ya no están que tanto nos enseñaron.
¡Salud!
Federico Arregui - Abogado. Especialista en Derecho de Daños (UdelaR)