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HACE UN AÑO

Hoy, 8 de agosto, hace un año que vine a presentar el libro Palabra de Amodio. En ese libro desmiento la historia oficial del MLN, historia que tanto rédito ha dado –e incluso sigue dando- a tanto charlatán.

A la sombra de esa falsa historia se han creado mitos, líderes con pies de barro e incluso un candidato al premio Nobel.

Decenas de libros, páginas de diarios y revistas, películas, canciones y un largo etcétera fueron necesarias para elevarla y mantenerla. Se ha mentido de forma descarada, tanto por quienes fueron los que la crearon como los falsos historiadores y escribas varios que no vacilaron en darle apoyatura “científica” y que se han llamado a silencio ante las evidencias de su obsecuencia.

Hoy hace un año que mediante una denuncia falsa, presentada por Alberto Grille Mota, se inició un procesamiento político en toda regla, reconocido incluso por mis más encendidos detractores.

Procesamiento fundamentado mediante un auto que está descalificado desde la raíz, criticado desde que se conoció, apelado de inmediato por mi defensa pero que hoy, a once meses de decretado todavía no ha sido resuelto.

Mientras, los que decidieron que debía ser procesado desde antes de mi llegada, los que no vacilaron en llamar a una jueza para que me retirara el pasaporte que ella misma me había devuelto una vez comprobada su legalidad, los mismos que han tratado de impedir, mediante presiones de todo tipo que siguiera desmontando el mito de sus historias personales y políticas, los mismos que crearon la debacle de 1972, responsables de la política de “tirarle a todo lo verde” y “de elevar el nivel de los enfrentamientos”, los mismos que han llevado al Uruguay al estado lamentable en que se encuentra, siguen dando cátedra de decencia y de honestidad, mientras los hechos desmienten sus palabras.

Y son tan inútiles que han cavado su propia fosa. Me han permitido que muchos que hace un año todavía creían la historia oficial hoy ya no la crean. Poco a poco el agujero de Palabra de Amodio se ha ido convirtiendo en un buraco que ya no hay quien lo tape.

Gracias a todos ellos.

Pero no alcanza. Es preciso desenmascararlos en toda su plenitud.

No alcanza con despotricar contra ellos y escribirles necrológicas cargadas de rabia. Es necesario contar la historia real de la mafia que se quedó con los restos de lo que en un momento fue un hermoso intento. Mafia que no dudó en aprovecharse de compañeros que creyeron en la idea de mantener “el horizonte insurreccional” y volvieron a poner en juego su libertad y su vida al servicio de sus ideas.

Está bien reivindicar la memoria de los muertos y desaparecidos por el terrorismo de estado.

¿Cuándo vamos a empezar a hablar de los muertos y desaparecidos por el terrorismo interno?

¿Cuándo vamos a empezar a hablar de la guerra desatada para quedarse con los restos del naufragio?