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La sustentabilidad de Rojava y la estrategia regional del PKK

Fabrice Balanche, Observador Político, 24 de agosto de 2016

Fuente: Links, Revista Internacional por la Renovación Socialista

Traducción: FM

A medida que los kurdos continúan tras el objetivo de un territorio unificado en el norte de Siria, diversos factores no militares determinarán si el naciente pequeño estado naciente es viable a largo plazo, incluyendo una serie de indicadores demográficos, económicos, el agua y los problemas del petróleo.

Aunque todavía es difícil predecir el futuro de Siria como un todo, la existencia de una región autónoma kurda que se extienda a lo largo de la frontera norte del país empezó a convertirse en realidad. Por ahora, los límites de ese "Rojava" se mantienen borrosos y pueden ser diferentes a los oficialmente proclamados por el Partido Unión Democrática (PYD). Sin embargo el conjunto de acciones en curso para expandir y fusionar sus cantones muestra  un compromiso firme de reunir a los kurdos de Siria en un pequeño Estado económicamente viable que tentadoramente se extienda junto al mar Mediterráneo - un proyecto que también apunta a los objetivos de su organización madre en Turquía, el Partido de los Trabajadores Kurdistán (PKK).

La población kurda es apenas mayoritaria en el Kurdistán sirio

Desde su victoria enero de 2015 en Kobane, el PYD ha continuado expandiendo su territorio. La mayor parte de esa expansión ha llegado a expensas del Estado Islámico (IS), pero los kurdos también han tomado zonas de otros rebeldes en el corredor de Azaz, y del ejército sirio en Hasakah. Incluso siendo esas áreas son sólo unas pocas millas cuadradas, son de importancia estratégica; por ejemplo, Hasaka es una capital de provincia, y hasta un barrio tiene allí significación.


De las áreas homogéneamente kurdas Afrin, Kobane, y Qamishli, el PYD se lanzó a conquistar territorios mixtos árabes-kurda e incluso algunas zonas no kurdas. El objetivo último del grupo ha sido establecer una contigüidad territorial entre sus bastiones kurdos, avanzar conquistando Tal Abyad en la primavera de 2015 y Manbij a principios de este mes (técnicamente, la ofensiva sobre Manbij se llevó a cabo por las Fuerzas Democráticas Siria (SDF) que son mixtas árabe-kurdas, pero los kurdos dominan esa coalición. La justificación de la conquista en febrero de al-Shadadi en la provincia sureña de Hasaka - un territorio no kurdo - fueron los pozos petroleros cercanos, y terminar con el control del Estado Islámico sobre la ruta entre Mosul y Raqqa.


Hoy en día, el PYD controla un territorio en el que viven 2 millones de personas pero sólo el 60 por ciento son kurdas. En el cantón oriental Jazira (también conocido como Cizire) y el cantón central Kobane, kurdos constituyen una ligera mayoría de la población (55 por ciento). En el distrito de Afrin occidental (una división administrativa oficial siria), la población es de casi el 100% kurda, pero los mapas de Rojava del PYD indican que el 'cantó Afrin' incorporará eventualmente los distritos de Azaz, Jarabulus, el norte de al-Bab, y el norte de Manbij - un resultado diluiría la proporción de población kurda a alrededor del 30 por ciento. Presumiblemente, el PYD no tratará de conquistar los territorios árabes y turcomanos de Azaz y Jarabulus en los próximos meses, ya que en el momento son de una prioridad estratégica de baja, y demasiado sensibles para Turquía. Ayer mismo, Ankara lanzó nuevas operaciones militares en la zona Jarabulus.


Por razones demográficas y estratégicas, los kurdos tampoco tienen deseos de atacar Raqqa, la capital del llamad 'califato' ISIS, al menos no hasta que estén en condiciones de enlazar Afrin y Kobane. Si ISIS comenzase a ser una seria amenaza para Rojava desde Raqqa, los kurdos podrían lanzar una ofensiva allí, como lo hicieron contra de Al-Shadadi fuerzas locales de ISIS se ve amenazada Hasakah. Pero al-Shadadi es quince veces menos poblada que Raqqa, por lo que el cálculo sería probablemente diferente.

¿Limpieza étnica?

Cuanto más se expande el PYD su territorio, más tendrá que integrar poblaciones no kurdas. Esto es particularmente cierto en el área de Manbij entre el río Éufrates y Afrin, donde los kurdos representan menos de una cuarta parte de la población. Sin embargo, el PYD se muestra activo en el objetivo de conectar los cantones, y los líderes del grupo creen que los esfuerzos de 'kurdistización' van a ayudar a llevar a una gran parte de la población bajo su bandera. Los nombres y mapas publicados durante el mandato francés indican que una proporción significativa de las localidades oficialmente clasificadas como árabes tienen un origen kurdo. De cara al dominio del PYD, estos kurdos de habla árabe podrían optar por reconectarse  con sus raíces kurdas. Más allá de esto, la demografía de las zona puede ser sustancialmente modificada si los refugiados árabes que una vez vivieron allí no vuelven; es mucho más probable que vuelvan los refugiados kurdos dada la ascensión del PYD. Esto es particularmente cierto en el distrito de Tal Abyad, donde los árabes que apoyan al Estado Islámico son persona non grata.

Lamentablemente, los kurdos podrían también buscar la compensación de su debilidad demográfica en algunas partes de Rojava encarando la limpieza étnica o aliarse con las tribus árabes que apuesten al lado ganador con fines de venganza. Por ejemplo, muchas tribus no quieren más que eliminar rivales que se volcaron al Estado Islámico; esta es la estrategia del clan Shammar liderado por el Sheikh Hamidi Daham al-Hadi en el sureste de Hasakah. El PYD también espera atraer parte del millón de kurdos que viven en Damasco y Alepo. Para esto, necesitaría imperiosamente superar la grave situación económica de Rojava.

La escasez de agua

Antes de la guerra, el régimen de Assad dejó deliberadamente las zonas kurdas en subdesarrollo, como una manera de empujar a los kurdos a las grandes ciudades donde resultasen arabizados. Del mismo modo, la región de Jazira fue tratada como una especie de "colonia interna" dedicada sólo a la producción de granos y algodón. Hoy en día, la agricultura sigue siendo muy tradicional y ha sufrido dramáticamente la escasez de agua desde el cambio de siglo. El consumo excesivo de agua en el lado turco de la frontera redujo sus suministros  en el norte de Siria y el régimen de Assad no hizo ningún esfuerzo serio para resolver el problema. Al contrario que en el valle del Éufrates, donde los agricultores reciben agua barata y abundante mediante dos proyectos de riego estatal, las granjas en Jazira sólo son abastecidas por pozos privados. En los años previos a la guerra, la sequía y el amento hasta el triple del precio de combustible para las bombas a motor causó una reducción significativa en las áreas cultivadas de Hasakah.

Un proyecto de riego extensivo en el río Tigris estaba previsto para 2008, pero la falta de voluntad política en Damasco y las rebeliones subsiguientes impidieron su aplicación. Después de la guerra, la escasez de agua ha pasado a ser el problema principal de la agricultura en Rojava porque es la principal fuente de ingresos de la población local. Incluso si la administración privilegiase la estación de bombeo Tigris, necesitarán a negociar un acuerdo con Irak y Turquía para aprovechar el río. Bashar al-Assad rechazó un acuerdo así con Ankara en 2008, pero ahora todos los parámetros han cambiado.

Además, el control kurdo de la represa Tishrin en el Éufrates puede ser una oportunidad de  de desarrollo del riego en el oeste de Rojava, donde se sufre escasez. Sin embargo, cualquier esfuerzo podría crear problemas con los agricultores árabes que viven aguas abajo.

El petróleo de Rojava aún no es exportable

La existencia de pozos de petróleo en Jazira es un activo para Rojava. Antes de la guerra los campos de petróleo a Al Malikiya y al-Shadadi producían alrededor de un tercio de los 380.000 barriles por día de crudo del país. Desde entonces, esta cifra se derrumbó debido a la falta de mantenimiento y el cierre de los oleoductos. Sin embargo, el petróleo se ha convertido en Har una fuente importante de ingresos para el gobierno de Rojava, y es un potencial para una futura autonomía energética. Por otra parte, Rojava podría exportar la mayor parte de su producción si se encontrase una solución adecuada de transporte.

Una exportación directa a través de Turquía parece imposible en esta situación política. Si el viejo gasoducto hasta la terminal costera de Banias se volviese a abrir, Rojava podría vender su petróleo incluso al gobierno sirio, pero Damasco seguramente no querrá pagar el precio completo por "su propio" petróleo. Como alternativa, los kurdos sirios podrían utilizar el oleoducto kurdo-iraquí a Turquía, aunque se requeriría un acuerdo con el Gobierno Regional del Kurdistán (GRK). El partido en el poder allí, el Partido Democrático del Kurdistán (PDK), está en muy malas relaciones con los PYD debido a dos décadas de tensiones con el PKK; los grupos iraquíes y turcos siguen ideologías completamente diferentes y los líderes partidarios se detestan unos a otros. En parte como resultado de esto, el comercio entre los kurdos sirios y el GRK es errático. Estos obstáculos causan problemas de largo plazo para Rojava en tanto el  GRK es su única conexión terrestre con el mundo exterior además de la frontera con Turquía (que está cerrada) y el valle del Éufrates (controlado por el Estado Islámico).

¿Un corredor PKK al Mediterráneo?

La situación del petróleo pone de relieve la barrera principal a la sustentabilidad de Rojava: su aislamiento. La sociedad kurda es muy resistente y puede aceptar condiciones de vida espartanas, pero muchas personas han abandonado las áreas bajo control del PYD. Para detener esa hemorragia de población, el PYD necesitaría desarrollar la economía, lo que requiere la libre circulación de mercancías y desde otros países. Sin embargo, las relaciones con Turquía y el PDK no lo hacen posible en el corto plazo, y el tiempo para el Estado Islámico y estabilizar la región del Éufrates es incierto.

Por lo tanto, la única alternativa es lograr una conexión con el oeste de Alepo y la zona que ésta controla, lo que le requerirá al PYD acelerar su cronograma para crear un enlace terrestre entre Afrin y Kobane. En este sentido, es importante recordar que el PYD desciende del PKK y comparte sus objetivos regionales. La extensión de Rojava hacia el Mediterráneo facilitaría tanto a la independencia del Kurdistán turco como más con aun al gobierno del GRK, en el supuesto de Washington presione al GRK para una apertura de su frontera con Rojava. Para estar seguro, el PYD no ha manifestado ninguna intención de alcanzar el Mediterráneo, reducir la brecha de setenta kilómetros desde la frontera occidental que reclama Rojava hasta la costa le traería graves problemas. No sólo por ser un área totalmente poblada por no kurdos, sino también porque es Turquía quien controla el corazón de la región alauita, y se opondría enérgicamente. Pero algunos kurdos no dudan en soñar con un puerto kurdo, aunque sea una perspectiva lejana.

Por último, la guerra puede traer otros cambios territoriales más allá del proyecto regional PYD / PKK, como ser un estado alauita en la costa y / o un estado sunita más al este. Los mapas oficiales de Rojava ya prevén una frontera occidental todo a lo largo del camino hasta el borde de la tierra alauita, por lo que establecer  relaciones económicas fluidas y privilegios de acceso a la costa, acordados con esas entidades, no están descartados en el largo plazo.

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