HISVET FERNÁNDEZ | Efecto Cocuyo-12 Septiembre 2016
Cuando profesionales universitarios e incluso economistas y dedicados a la política hablan de que estamos ante un gobierno socialista o comunista, una queda pensando “¿será como decía mi papá que pasaron por la Universidad pero la Universidad no pasó por ellos? ¿Será que no alcanzaron un pensamiento universalmente científico y crítico? ¿Será que no estudiaron esos temas pero ni en los cafetines universitarios?
En un artículo publicado por Efecto Cocuyo este 27 de agosto encontramos cifras importantes sobre el incremento de la pobreza en general y la pobreza extrema en particular, lo que desdice totalmente la autodenominación de “socialista” de este régimen, que en 17 años solo ha logrado mayor y más profunda pobreza en Venezuela.
Esto como producto de sus políticas económicas y sociales de entrega y beneficio al capital internacional a pesar del discurso escandalosamente demagógico y grandilocuente sobre amor por el pueblo. Y a pesar de que muchas voces “profesionales” lo nombran como socialismo.
En Venezuela hoy tenemos un 33,1 % de familias pobres, o lo que es lo mismo 2.434.035 familias, al cierre del primer semestre de 2015, según cifras del INE (Instituto Nacional de Estadística) venezolano. De estas, 683.370 familias son “pobres extremas”, o sea el 9,3 % de las familias, midiendo la “pobreza por ingreso”. Imagínense como serán las verdaderas cifras.
Estas son más dramáticas en la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI) 2015, estudio realizado por las universidades Simón Bolívar (USB), Católica Andrés Bello (UCAB) y Central de Venezuela (UCV), determinando que 73% de los hogares y 76% de los venezolanos son pobres de ingresos. Tenemos el salario mínimo más bajo del continente americano y entre los más bajos del mundo, ubicado en $34,9 según tasa Dicom de fecha 26-8-16, y hay quienes hablan de que está ya en $29.
Lo que demuestra un aumento progresivo de la pobreza extrema en el país durante los últimos años. De 30 millones de habitantes en Venezuela solo, según el INE, 4.930.666 familias NO son pobres, o lo que es lo mismo viven en buenas condiciones y ejercen su derecho humano a una vida digna. Un poco más de 25 millones de personas en Venezuela entonces están en el rango de la pobreza.
Este régimen está efectivamente dentro del capitalismo mundial y cumple con todas las políticas económicas y sociales que preservan este modelo económico. Muy lejos están sus prácticas reales del discurso que nos muestra, su postura política es revisionista de izquierda, al hacerse de un discurso con fraseología revolucionaria y socialista y en la práctica aplicar medidas contra la independencia económica nacional y en contra de la clase trabajadora. Recordemos que ningún gobierno es lo que dice ser, se es lo que se hace y se practica y este régimen no practica el Socialismo.
Este régimen firmó el “Tratado de la doble tributación”, el “Tratado de la propiedad Intelectual” y es el único gobierno latinoamericano que ha firmado el “Tratado de Promoción y Protección de Inversiones” (TPPI). Permanece en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre las Inversiones (CIADI), del Banco Mundial, instrumento supranacional de dominación capitalista contrario a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos. Ha creado las Zonas Económicas Especiales (ZEE) (13-11-2001), paraísos de explotación capitalista salvaje en el territorio nacional, cuya soberanía será cedida al control del inversionista extranjero.
Han institucionalizado la precarización laboral en las empresas del Estado como nueva forma de relación laboral, y conculcaron los derechos sindicales a los trabajadores siguiendo las recetas neoliberales. Todas estas medidas benefician al capital internacional en detrimento de nuestra economía nacional, asunto que hoy vivimos de manera trágica en el país.
Ha desarrollado una política antinacional que persigue la entrega de nuestros recursos al capital extranjero a través de una nueva apertura petrolera y los convenios leoninos del Arco Minero del Orinoco. Este régimen impulsa la desnacionalización neoliberal de las actividades medulares de la industria petrolera y de la minería plasmado en la figura de las “empresas mixtas bolivarianas”.
El llamado Arco Minero del Orinoco es un espacio territorial que se le ha cedido a más de 130 empresas, entre ellas a la Golden Reserve, una depredadora del medio ambiente que tendrá derechos mineros al oro, el cobre y la plata en 18.000 hectáreas, incluyendo los depósitos de Brisas-Cristinas. Gozarán de la exención de pago del Impuesto sobre el Valor Agregado (IVA), impuesto de timbres fiscales, e impuestos municipales y estarán autorizadas para exportar y vender oro, cobre, plata y otros minerales estratégicos fuera de Venezuela y mantener los ingresos de tales ventas en cuentas fuera del país en moneda norteamericana (datos tomados de artículos del Dr. José López M.D. Ph.D.).
Este régimen es el más entreguista, servil y antinacional de todos los gobiernos en estos últimos años ante el capital internacional en detrimento de nuestra nacionalidad y su discurso anti EEUU no es más que una estrategia para entregarse al capital chino, ruso, iraní, indio y de otros capitalismos, tal vez más depredadores que el “eterno EEUU”.
En cuanto a resultados respecto a la igualdad que se busca con el socialismo y por ende con el comunismo, superando la existencia de las clases sociales y repartiendo riqueza para todos y todas, nos encontramos con cifras aterradoras como resultado de las políticas económicas y sociales del régimen que logró, encubierto en un discurso de falso socialismo y falsa revolución, aplicar las medidas neoliberales que ningún gobierno antes había podido aplicar.
Venezuela hoy es más dependiente del Capital internacional y no produce nada de lo que consume ni alimentos ni productos de primera necesidad y mucho menos de confort. En Venezuela nos hemos empobrecido de manera alarmante.
Esto NO es Socialismo.
Maduro y su chiste sobre la dieta
Por: Ramón Colmenares | Martes, 13/09/2016 APORREA
El presidente Nicolás Maduro, se lanza al ruedo de los chistes, las chanzas y el chalequeo, como cualquier estadista serio hablaría de la crisis y los problemas cotidianos de su país y que le son propios de las responsabilidades que acarrea el ejercicio de la primera magistratura. Lo tragicómico es cuando se hace de la situación real un chiste de mal calado y termina parodiando el peso de su propia responsabilidad.
Eso exactamente ocurrió durante el lanzamiento de la revista de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). Allí preguntó a uno de sus colaboradores, Gustavo Villapol, editor del semanario Cuatro F, por qué estaba tan delgado. Villapol, alzando los brazos hacía señas que estaba trotando, hasta que los gritos del público le hicieron saber que se debía a "la dieta de Maduro".
Montando la ola del chiste, el primer mandatario ripostó entre risas "¿la dieta de Maduro?... La dieta de Maduro te pone duro… sin necesidad de Viagra" y el público acompañó la carcajada del mandatario, como si del cierre de una actuación de Bip, el mítico payaso de suéter a rayas y maltratado sombrero de copa decorado con una flor se tratara. Solo que a este chistoso le faltó la grandeza y sobre todo el silencio que acompañó siempre al gran Marcel Marceau.
¿Dónde está el chiste? ¿En la inventiva presidencial? ¿En la risa nerviosa de esos pobres diablos pagados con el dinero de nuestros impuestos para servir de comparsas en feria de pueblo arruinado? El chiste que estimula la risa en detrimento de otro, del semejante, no es chiste; es burla, pero cuando la chanza se hace prevalido de su condición o desde el ejercicio del poder, denota crueldad, maldad y una profunda ignorancia que está lejos, a miles de kilómetros de distancia de eso que rimbombantemente llaman algunos, majestad presidencial.
Insisto en la pregunta ¿dónde está el chiste? Alguien que pudo ser Perogrullo –por lo obvio- afirmó que un chiste que hay que explicarlo, no es chiste, ya que una de las características principales de este, es la complicidad implícita que se establece entre el chistoso y los receptores de la guasa. El chiste sobre el hambre que padece gran parte de la población venezolana –a despecho de los informes de la FAO- puede ser explicado por los miles y miles de venezolanos a los que la vida se les va haciendo una infame cola para adquirir un solo producto. El chiste de Maduro, también puede explicarse en los millones de personas que a diario se acuestan sin comer. El chiste de la dieta, se explica de múltiples formas y todas nos pueden hacer llorar, pero no precisamente de la risa.
"La dieta de Maduro, te pone duro" es la triste confesión de una incapacidad manifiesta, de una desvergüenza propia y ajena, de un mago al que al fallarle los trucos de la chistera, se convierte en el hazmerreir de la comunidad nacional e internacional.
"La dieta de Maduro te pone duro" ¿duro para qué o contra qué? o peor aún, ¿en contra de quién? ¿Duro para soportar el hambre? ¿Duro para resistir con estoicismo el espectáculo de ver como se consume la grasa del propio cuerpo en un ejercicio que se acerca más al horror del holomodor, que al acto voluntario de rebajar de peso? Ruego dispensen mi falta de sentido del humor, pero no veo motivos de risas aquí.
La relación del poder con el humor es legendaria, queda registrada para la historia como ejemplo de ingenio y tolerancia la anécdota en la que George Bernard Shaw, envió dos entradas al entonces primer ministro del Reino Unido para que asistiera al estreno de una obra suya titulada "Santa Juana" acompañándolas de una nota que decía "Una para usted y otra para un amigo "si acaso tiene uno". Churchill le contestó con una nota de agradecimiento y ofreciendo disculpas por no poder asistir al estreno le solicitó nuevas entradas para la segunda función con la coletilla "si es que la hay"
Cuando usted señor presidente quiera "echar un chiste", cuando quiera sentirse gracioso, recuerde aquella sentencia que le atribuyen a Carlos Soublette, "La república no se perderá porque el pueblo se ría de su gobernante. La república podrá perderse cuando el gobernante se ría de su pueblo".
Quizás entonces allí entienda que "La dieta de Maduro" no es un mal chiste. Es una cruel realidad. Quizás también entienda que la dieta es un acto voluntario, pero el hambre es inducida, auspiciada y provocada por su gobierno, lo cual como verá no es nada gracioso.
A propósito de ser ciego
La dieta de Maduro
Por: Javier Antonio Vivas Santana | Martes, 13/09/2016
La dieta de Maduro no sólo es una construcción originada de la sabiduría popular. Su semántica encierra el disfraz de un gobierno que autodenominado "socialista" ha aplicado contra los venezolanos el más perverso ajuste neoliberal; es decir, nos empobrece, pulverizando nuestros salarios, y generando una espantosa inflación, y una liberación solapada de la tasa de cambio, o lo que es lo mismo, destruyendo la moneda nacional.
La dieta de Maduro es aquella que liquidó todo el aparato productivo de un país para justificar grandes negocios con empresas de maletín y mafias corruptas del gobierno, en simbiosis con sectores financieros a través de importaciones fraudulentas.
La dieta de Maduro, en contrario sobre lo anterior, disminuyó drásticamente las importaciones de alimentos y medicinas para un pueblo con el propósito de pagarles nuestras divisas a los más ricos del mundo ubicados en Wall Street, la cuna del capitalismo.
La dieta de Maduro, no es una simple oración con ironía. La dieta de Maduro es una lamentable realidad, cuya génesis está en la incompetencia de unos insensibles quienes se han adueñado del país como si fuera una hacienda de éstos de aquellas entre los siglos XV y XIX, con la diferencia que los esclavos tenían que ser alimentados para poder cumplir sus faenas, mientras el pueblo, en esta mácula de la historia, lo tienen sometido por el hambre.
La dieta de Maduro es la más humillante de las situaciones sociales que haya vivido el país, porque estamos con una disminución forzada en la ingesta de alimentos, bebidas y medicinas, razón por la cual, los venezolanos (adultos y niños) ante un déficit en nuestros distintos componentes nutricionales y proteínicos, nos hemos convertido en una generación de permanente caquexia.
La dieta de Maduro es aquella que ahoga económicamente a las familias de Venezuela, cuando vemos que nuestras neveras están vacías.
La dieta de Maduro es la misma que nos ha obligado a convertirnos en limosneros de un salario, el cual para nada cubre las necesidades básicas para sí mismos y menos de nuestros seres queridos. La dieta de Maduro nos limita la posibilidad de alimentarnos de manera balanceada, porque millones de familias no podemos comer tres veces al día.
La dieta de Maduro nos ha hecho retornar a etapas que pensábamos superadas. La dieta de Maduro nos ha permitido ver madres con sus hijos disputarse un mendrugo o residuos de comida en el medio de la basura, al lado de indefensos animales como perritos y gatitos.
La dieta de Maduro es la ruina de un país, porque decreta la pobreza y la miseria de un pueblo que no tiene el qué comer, el cómo afrontar el día a día ante la realidad social.
La dieta de Maduro ha dejado en evidencia que además de no poder satisfacer nuestras necesidades alimenticias, el venezolano común tampoco tiene suficiente dinero para la educación, salud, transporte, servicios públicos, alquiler, ropa y calzado. La dieta de Maduro, no es una simple visualización del cómo hemos perdido peso, sino que pagar servicios fundamentales y comprar bienes esenciales se convirtieron en lujos para una población.
La dieta de Maduro lo que realmente nos coloca duro es el sentimiento de lucha contra un gobierno, cuando vemos morir a un niño o un anciano de hambre.
La dieta de Maduro es un mal chiste sobre disfunción eréctil, que tal vez aplique en relación con las cúpulas del partido oficialista, por razones que ellos sólo conocen en sus rojos y negros espacios.
El presidente de la República, por fin se dignó en hablarnos de una dieta que lleva su nombre, la cual se ha hecho común en el habla popular.
Tal vez, sin saberlo el máximo gobernante del país, cuando nos dijo aquella infeliz frase: "La dieta de Maduro te pone duro", hizo gala de una hemiasomatognosia, combinada con una especie de misoplejia; verbigracia, conforme no hablo en sentido figurado lo que he mencionado sobre la dieta de Maduro, tampoco es figurado, la preocupante praxis verbal que conjuga el presidente.
He sido estudioso del pensar y sus componentes cerebrales en los últimos años. Por ello, en una oportunidad, escribí en este portal sobre la prosopagnosia de Maduro (1) La dieta de Maduro es la visión autolítica de una forma de pensar que se pretende aplicar sobre un país.
A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.
1/ http://www.aporrea.org/ideologia/a209756.html
Autor de la Teoría de La Regeneración del Pensar
Están dialogando la salida de Maduro
FRAN TOVAR
Es obvio que el Chavismo-MUD están dialogando la salida de Nicolás Maduro, esto no da para más.
Hasta Francisco Rodríguez en una entrevista y el que ahora trabaja para una Consultora llamada Torino Capital trato de edulcorar la situación económica de Venezuela, el hombre dijo que la inflación había disminuido en los meses de julio y agosto, vaya a saber usted por qué. Los que hacemos mercado no lo pudimos notar, los precios van rumbo a otra galaxia. Esto no da para más, ni ayudado con viagra se puede.
Dentro del marco de las negociaciones la salida de Maduro parece inminente. Uno puede decir esto llego al llegadero, pero créalo se puede llagar más lejos aun. Pueden creer que hemos tocado fondo pero el hombre pidió una pala para seguir cavando y así se siente la situación actual. La verdad verdadera, es que espiritualmente, la inmensa mayoría del país cree que Maduro no puede con la crisis, incluido la mayoría de los chavistas de a pie.
Que le conviene al Chavismo negociar unas elecciones donde se escoja el Presidente, Gobernadores, Diputados Asamblea Legislativa, Alcalde y Concejales. De la Asamblea Nacional harían las elecciones de Diputados de Amazonas y el Indígena, para enderezarle la plana a la Sala Constitucional del TSJ.
La situación no da para más, muchos creen que el problema único es la comida y eso no es así, lo que esta ocurriendo es candela, no se consiguen ni clavos y un país no funciona de esa manera. Digan lo que digan.
Le pongo otro ejemplo los CLAP: En un ministerio el trabajador recibe su bolsa, después a ese mismo trabajador la dan otra en la GMVV por el Consejo Comunal y después toda la familia de ese mismo trabajador va a al Bicentenario a comprar productos regulados, eso no lo aguanta nadie. No hay control.
Y de no conseguirse una salida política, nos va a salir un “Gendarme Necesario” que va a dirigir el país un rato y a lo mejor es peor el remedio que la enfermedad.
Fuente: Costa del Sol 13-09-2016