Columna Nº 162, publicada en el semanario uruguayo El Popular el viernes 19 de octubre de 2012
Escribe Ignacio Martínez
En efecto, la Unión Europea (UE), compuesta hoy por 27 países, fue concebida desde su gestación para unificar tres organismos previos (CECA, EURATOM y CEE o CE), sumándoles la política exterior común que requería una postura de bloque para la defensa de sus intereses ¿Qué intereses?
La conservación y profundización de su industria exportadora; la conservación y ampliación de sus mercados internos y de fuera de fronteras; el proteccionismo; el control de sus relaciones sociales, principalmente con los trabajadores; la alianza extracontinental económica, financiera y militar.
Dentro de la misma Unión Europea están los sectores hegemónicos liderados por Alemania y Francia cuya alianza es total (industrial, monetaria, militar) y con Gran Bretaña, que integra la UE, pero no está obligada a integrar la llamada Eurozona (formada por 17 países con el Euro como moneda común).
La Unión cuenta también con otras instancias y organismos de funciones y atribuciones diversas, como el Comité Económico y Social, el Comité de las Regiones y el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, entre otros. ¿Quién está atrás, como celosa vigilante de su seguridad y de sus políticas militares? La OTAN.
Los países que integran la Unión Europea son: Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, República Checa, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumania y Suecia. Pero los países que he puesto en negrita y subrayados, ¡además integran la OTAN! De 27 naciones de la UE, 19 integran la Organización del Atlántico Norte, entre los que se encuentran los más poderosos económica y militarmente, junto a Canadá, EEUU, Turquía…¡y Colombia que es miembro observador!
Desde la misma fundación en 1948, la OTAN ha intervenido en guerras contra movimientos de liberación: Guerra de Francia contra la República Democrática de Vietnam que dejó al menos 500.000 muertos; o la Guerra de Francia contra Argelia de 1956 a 1962 que dejó más de 1 millón de muertos; o la Intervención anglo-francesa contra Egipto de 1956; o Intervenciones militares de USA y OTAN en Líbano en 1958 y de 1982 a 1984.
También participó en Guerras de agresión contra los países socialistas y los gobiernos progresistas como en Vietnam de 1961 a 1975 con 3,2 millones de muertos; o Angola con 2 millones de muertos; o Nicaragua de 1979 a 1989 con 30.000 muertos. Injerencia en sus propios territorios como es el caso de Yugoslavia a partir de 1991 e intervención de USA que incluye el armamento y apoyo a ejércitos fascistas y bandas terroristas, el bombardeo de la OTAN a Bosnia en 1995 y la agresión de la OTAN contra la República Federal de Yugoslavia en 1999 con decenas de miles de muertos. O la guerra en Irak en 1991 con sucesivos ataques militares y embargo hasta hoy con 1,5 millones de muertos.
O la Represión de Turquía contra el Pueblo kurdo con decenas de miles de muertos. Invasiones de Irak, tensión militar con Grecia y con Chipre e intervención turca en la guerra de Yugoslavia. Y estos son meros ejemplos de una lista inmensa que obvia los escenarios más recientes para no insultar la memoria del lector ni agobiar su lectura. Pues bien, a esa Unión Europea, este año se le acaba de dar el Premio Nóbel de la Paz, que fue otorgado por unanimidad de todos los miembros del jurado, "por su contribución durante seis décadas al avance de la paz y la reconciliación, la democracia, y los derechos humanos en Europa".
¿Qué tal, eh? Este es el peor Premio Nóbel de la Paz porque nada tiene que ver con lo que reza en el propio Testamento que Alfred Nóbel, el inventor de la dinamita, escribió, otorgándoselo "a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz".
Tal cual.