Las recientes elecciones en Venezuela fueron un acontecimiento sin duda importante, pues mucho se jugaba en su resultado. Para abortar la temática de su significado, haremos en este primer artículo algunas reflexiones sobre el proceso que vive desde 1998 a la fecha, comenzando con la visión que del mismo se tiene desde sectores de la izquierda radical.
Un proceso con muchos rasgos de originalidad
Comenzaremos con algunas caracterizaciones del proceso bolivariano que se han formulado desde el campo de la izquierda radical.
Hay quienes sostienen que el gobierno de Chávez aplica una política con vistas a defender “el orden del Capital”, mediante algunas reformas que tienen como objetivo contener y encauzar un proceso de rebeldía de amplios sectores populares.
Según esta posición , para el imperialismo, lo peligroso no son las medidas de Chávez y el régimen en sí, sino el movimiento popular, incluida la base social que lo respalda.
Otra variante sostiene que el régimen de Chávez cuadra en la categoría de populismos al estilo de Perón, Getulio Vargas, Velazco Alvarado, Lázaro Cárdenas, que han expresado los intereses de una “burguesía nacional”, aunque su base social sea poli clasista y hayan contado precisamente por ello, con el respaldo de sectores importantes de la clase trabajadora.
En fin, una tercera categoría de analistas, define al “chavismo” como una formación política de carácter bonapartista, categoría política descrita por Marx en La lucha de clases en Francia y que surge luego de un largo periodo de lucha de clases entre la burguesía y el proletariado ( con grandes confrontaciones en las barricadas de 1830 y 1848) donde ninguno de los antagonistas alcanza una victoria decisiva y se produce una especie de agotamiento temporario: de ese equilibrio surge un caudillo y un poder que parece planear por encima del conjunto de los intereses contrapuestos, aunque realice en última instancia la preservación del orden burgués.
El ejemplo clásico es el del reinado de Luis Napoleón en Francia ( Napoleón III), también podemos considerar al gobierno de De Gaulle, también en Francia, en esta categoría.
Todas estas son posiciones muy críticas. Luego hay una apologética que sostiene que el gobierno de Chávez marcha decididamente hacia el Socialismo, valoran como positivo todo lo que el gobierno venezolano haga, ignoran o subestiman las contradicciones internas del campo bolivariano o la reducen a una caracterización meramente personal de conductas burocráticas de algunos exponentes y subestiman las eventuales hipotecas que pesan sobre el proceso
Por último hay una posición ( a la que me afilio) que considera que en Venezuela se vive desde 1998 a la fecha un proceso antiimperialista y con cierta proyección potencial hacia el Socialismo, que trata de avanzar entre zigzagueos contradictorios ( expresión en parte de la lucha de clases y también en particular, del proceso del propio líder y de las contradicciones del campo bolivariano-PSUV y sectores aliados-así como dentro de las propias organizaciones de masas).
Este proceso, con avances y retrocesos, permanece aun con una definición abierta, no habiéndose llegado aún a un punto de ruptura con la estructura capitalista, que sigue siendo preponderante . Como el propio Chávez reconoce en el Programa Bolivariano 2013-2019 presentado en ocasión de la reciente campaña electoral.
La posición que sostiene que el gobierno de Chávez actúa para proteger “el orden del Capital” no se condice con los hechos.
La realidad muestra no solo una gran cantidad de medidas que han afectado a los capitalistas, aunque no hayan herido de muerte al sistema, incluidas cientos de empresas nacionalizadas, expropiación de cerca de cuatro millones de has, legislación laboral, liquidación de la gravitación de la oligarquía tradicional en torno a PDVSA y que le permitía quedarse directamente con una gran parte del producto generado por esa fundamental empresa estatal
Pero además ello está avalado por la conducta de este sector. Amén de las campañas constantes en los medios de comunicación que controlan, en el 2002 llegaron a un golpe de Estado (exitoso por 48 horas), luego fue el paro petrolero del año siguiente; mas adelante y volviendo a la utilización de los métodos legales intentaron sin éxito un referéndum revocatorio ( instituido en la propia Constitución Bolivariana de 1999, todavía vigente).
Esto ha continuado hasta hoy. En el 2006 se intento la variante de deslegitimar el sistema institucional, no ocupándose las bancas de congresales por parte del bloque de la derecha.
Así buscaban retomar la predica de que el gobierno de Chávez era una “dictadura despótica” revestida de ropajes constitucionales y crear así las condiciones para volver a las tácticas de violencia y desestabilización.
Al fracasar también esta línea volvieron al Parlamento en las últimas elecciones legislativas (por cierto que con buen resultado). Pero sin descartar para nada la desestabilización; la burguesía combina todas las formas de lucha cuando defiende sus intereses vitales y no renuncia a ningún método.
Cuando algunos cros presentan al gobierno de Chávez, casi como si fuera de la misma especie que el de Mujica, se ignora el proceso que conduce a la actual situación.
En Venezuela, antes que apareciera Chávez, no podíamos hablar de un proceso de gran agudización de la lucha de clases No es que esta por supuesto, no existiera. Es más aun, sin el Caracazo del año 1992 y la represión militar consiguiente, el mismo Chávez no habría surgido como líder político emergente.
Pero después de esa brutal represión, la situación volvió a discurrir por los cauces habituales en los gobiernos de la IV Republica; la misma corrupción, la misma marginación del pueblo, la misma aparente indiferencia de grandes sectores populares.
Es precisamente el triunfo electoral de Chávez y las primeras medidas que va tomando las que abonan un proceso de despertar del pueblo, de la gente trabajadora, que se ha ido pautando por un proceso de organización y politización, sin precedentes en la historia de Venezuela.
Tampoco cuadra con este proceso la caracterización como “bonapartismo”
Es cierto que a semejanza del proceso descrito por Marx como tal en uno de sus más clásicos trabajos, uno de sus presupuestos es la crisis de las formas particulares de dominación política de la burguesía y eso se dio en Venezuela con el total desprestigio de los partidos tradicionales AD y COPEI, así como otras formaciones menores que se asimilaron a las practicas burguesas.
En este proceso tuvo un papel fundamental su total indiferencia hacia el sufrimiento de los más pobres, la aplicación de medidas expropiatorias de los ingresos populares por parte del gobierno del neoliberal Carlos Andres Perez y también la brutal corrupción de todos los gobiernos precedentes.
Pero fueron estos factores y no tanto la acción erosiva de un gran movimiento popular organizado. No podemos ( salvo el gran estallido del Caracazo con mucho de espontaneidad en su génesis y desarrollo) hablar de un intenso periodo previo confrontativo, que agoto la energía de los contendientes. Por lo tanto Chávez no podía surgir para oficiar de equilibrista en una lucha que no se había aun empeñado a pleno.
Hoy está establecido un proceso confrontativo y de politización( a favor y en contra) que recorta cada vez más los escenarios que son más cómodos para las oligarquías burguesas: el de la despolitización, la indiferencia de grandes sectores y la pasividad de los segmentos populares.
Esto está avalado por el altísimo porcentaje de votación el 11 de octubre en unos comicios de voto voluntario; cuando en el periodo anterior de la IV Republica solo votaba el 50% o menos de los electores y cuando en los propios EEUU ( que pretende dar al mundo lecciones de “democracia”) solo vota también la mitad del padrón.
La existencia en Venezuela de “milicias populares” o de gente del pueblo armada, denunciada por la derecha, es producto también de la toma de conciencia de esos sectores populares: está bien patente el aleccionador recuerdo de lo que sucedió en Chile con el gobierno de Allende y se quiere estar preparado para defender el proceso de los intentos de la derecha de liquidarlo por la vía de su propia violencia
No olvidemos la infiltración de miles de paramilitares colombianos, en los últimos años, aprovechando las franquicias de los gobernadores derechistas de Estados fronterizos con Colombia, como Táchira. Paramilitares que se han asentado en barrios de la propia Caracas y entablado vínculos con delincuentes y narcos, en un peligroso “filón” desestabilizante.
La posición que asimila al proceso bolivariano con los populismos que se han dado en el pasado bolivariano se basa en una analogía superficial con dichos procesos.
Desde el 2002 en adelante y luego de dejar atrás una etapa donde abogo por una Tercera Vía ( al estilo de Blair), Chávez ha definido el Socialismo como el objetivo a alcanzar Ninguno de los procesos populistas a que aludimos se fijo este objetivo: Perón hablaba de una “Tercera Posición” ( ni capitalista ni socialista), Vargas ( con contactos e influencias aun más marcadas del fascismo) hablo de un “Estado Novo”; Cárdenas reivindico una “profundización de la Revolución Mexicana”.
Es evidente en la evolución de Chávez, la influencia de la Revolución Cubana y en particular de Fidel Castro, a quien considera su “maestro político”.
Ninguna influencia de este tipo se ejerció tanto sobre otras figuras de una forma tan directa y categórica, como esta en particular; este es un elemento de mucha importancia que se suele desdeñar.
En realidad la particularidad del proceso bolivariano consiste en que trata de avanzar hacia la construcción del Socialismo transitando por un “periodo de aproximación” pautado por una serie de reformas y medidas antiimperialistas que se ejecutan usando los propios mecanismos de la institucionalidad democrático burguesa
Se están usando los propios mecanismos de la institucionalidad para cambiar progresivamente el carácter de la misma (1) Así se reformo la Constitución en el año 1999 y en el 2007 se intento una segunda Reforma sobre la base de un proyecto más avanzado en materia de “transición”, pero este último intento no tuvo éxito y fue derrotado por una mayoría exigua de sufragios ( la única consulta perdida hasta ahora).
Claro que cabe decir que la definición de “Socialismo del Siglo XIX es precisa solo desde un punto de vista meramente “negativo”: no se quiere copiar la formula “soviética”, que termino como ya sabemos: Pero no está claro cuál es el contenido “positivo” o “propositivo” de dicha enunciación.
Adelantándonos a las sonrisas “socarronas” que esta reflexión pueda despertar en cros de la izquierda radical, cabe decir que mucho tenemos que debatir acerca de “una teoría de la transición”, que nosotros tampoco tenemos ( fuera de algunos presupuestos indiscutibles a esta altura, como la necesidad de quebrar revolucionariamente el Estado burgués y crear otro Estado diferente, basado y controlado por el Poder Popular) una panacea en estos momentos que nos de una respuesta cabal a todas las interrogantes que suscita dicha transición en el complejo mundo de hoy..
Hace tiempo, se hizo una encuesta en Venezuela, donde se preguntaba a la gente si estaba de acuerdo con el Socialismo como modelo de sociedad a alcanzar. Un 50% de los venezolanos respondió positivamente.
¿ En qué país de América Latina se alcanza un guarismo similar, salvo en Cuba?
Y esto es también merito de Chávez y el proceso bolivariano
Hemos destacado en este primer artículo los elementos que nos parecen más significativos de este proceso
En el próximo, profundizaremos sobre las contradicciones e intereses que se expresan en el campo bolivariano, así como algunas hipotecas y errores importantes que pesan sobre el mismo y que es necesario superar
JORGE MAIKI
1) Por supuesto que cabe legítimamente preguntarse: ¿ Hasta qué punto el sistema político y económico es reformable, sin llegar a un “punto de ruptura”, precipitado por la propia burguesía y el imperialismo que ya no puedan tolerar dicho proceso “por las buenas”?
Un punto de ruptura=radicalización o una estabilización= retroceso: esta es la disyuntiva estratégica del proceso bolivariano
2) Todos los planes facciosos de la derecha han fracasado, pues les ha faltado lo que tuvieron en Chile en 1973 y en España en 1936: el respaldo golpista del conjunto o la gran mayoría de las FFAA.
En Venezuela Chávez ( a diferencia de Perón y Allende) ha realizado un trabajo político hacia su interior, para inculcarles por la vía del “bolivarianismo” el proyecto antiimperialista y por el Socialismo, en lugar de fiarse cándidamente en su supuesta “ neutralidad política”. Por eso los planes del imperialismo de comprar generales han fracasado hasta ahora.