Respuesta a artículos en Brecha por cumbre militar
En Brecha del 12 de octubre se incluyen tres artículos referidos a la “cuestión militar”, dos (de Marcos Rey y Raúl Zibechi respectivamente) sobre la “cumbre” de Punta del Este, y el otro (de Constanza Moreira) sobre el presupuesto militar.
Lo que puede inferirse de los tres es una confirmación de que las FFAA uruguayas tienen una dependencia estructural del orden imperial capitalista, y que esa naturaleza no solo no ha cambiado sino que es asumida concientemente por los militares.
No hay ninguna “nueva generación” en ellos, solo continuidad y resistencia activa a cualquier cambio. Numerosos detalles y ejemplos muestran en forma escandalosa el estilo conspirativo de ese Estado dentro de otro Estado, y cómo alegremente consideran que es su deber patriótico pasársela por el moño a cualquier gobierno de “pichis”. Un iceberg del cual ni esta pequeña parte suele mostrarse todos los días.
Zibechi informa además que en esa cumbre, más allá de algunas escaramuzas y matices, se impone el objetivo yanqui (propuesto por Chile) de crear un mecanismo de intervención militar “humanitaria” en el continente.
Lo otro no es más que el contexto actual ya conocido; ya no hay una hegemonía consensual y automática de los yanquis en el mundo, hay un predominio negociado pero aceptado al fin por los otros partícipes de la estructura del orden del sistema-mundo imperial.
“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie.
¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado [...} una de esas batallas que se libran para que todo siga como está”. Lampedusa, Il gattopardo.
Llama la atención que Rey y Zibechi den más importancia a la cosmética que a la realidad. Nos cuentan las cosas como si hubiese una contradicción básica e inconciliable entre el sistema militar yanqui y el proyecto militar UNASUR, liderado por Brasil. Más todavía, ya que ellos mismos dan cuenta que son los propios yanquis quienes promueven una adaptación gatopardista a las nuevas circunstancias, y se refieren a ello como estrategia “nenúfar”.
“Una hoja flotante en un lago o estanque, al modo de los nenúfares, que sirve de apoyo para la rana que, salto a salto y de hoja en hoja, se aproxima acechante hacia el incauto insecto que en breve devorará”.
¿Será posible que los militares latinoamericanos de siempre -¡brasileños! ¡argentinos! ¡uruguayos!- formen parte constitutiva de este “sistema nenúfar”, incluyendo el actual camaleonismo UNASUR como una hoja más?
¿O acaso será posible que los militares reformados pasen a formar parte de un proyecto antiimperialista de nuestra América mestiza en la forma de unos Estados Unidos del Sur... que siguen siendo capitalistas y dependientes?
Podemos acreditar la segunda hipótesis, siempre y cuando hagamos tres cosas.
Descartemos toda la historia reciente y los avances contemporáneos en la teoría del imperialismo, volviendo a los tiempos del viejo Rodney y su idea de la revolución por etapas, creyendo en el nacionalismo burgués y los militares progresistas.
No le demos importancia a la realidad contante y sonante que muestra Constanza Moreira, creyendo más en las palabras que en los actos del poderoso caballero Don Dinero.
¡Olvidemos que existe la ocupación de Haití, encabezada por Brasil con la participación de estos mismos países de la UNASUR, propuesta y sostenida por los yanquis!
Hagamos estas tres cosas, y podremos creer que el camaleón es un mutante real.
Andrés Olivetti – Fernando Moyano