Envíopostaporteñ@ 890

?DEJAD QUE LOS MUERTOS ENTIERREN A SUS MUERTOS?

 

No quisiéramos que queriendo aclarar cono dice Fernando “me asaltaron las dudas de si no me cabría aquello de "no aclares que oscurece"

Me duele tener que hablar en estos términos, pero conciencia obliga. A que me refiero cuando digo “dejad que los muertos entierren a sus muertos” y personalmente agregaría, no lloremos sobre nuestro pasado que nos ha enterrado vivos a nosotros y no nosotros a ese nefasto pasado que está terminando con nosotros.

No respiremos por las heridas que nos duelen.

Aprendamos a caminar en el desierto, sin lamentarnos, pero en una búsqueda constante de esa agua que necesitamos para seguir viviendo. Pero no encaremos el desierto en soledad, porque el desierto terminará con nosotros.

No desestimemos la fuerza oculta que está en nuestra gente.

De nada sirve nuestra intelectualidad si no está al servicio de ella.

Nunca digamos que la gente no está preparada, que los tiempos no están maduros, si nuestro lenguaje no es comprensible, porque a partir de un nuevo lenguaje, es posible una nueva praxis política, ya lo decía el sociólogo y filósofo brasilero Luiz Dieterich.

Evitemos seguir el camino de nuestros políticos, que nos tienen acostumbrados a un lenguaje ambiguo, arcaico, charlatanesco y a veces, para quedar bien, hasta chabacano.

Al pan, llamémosle pan y al vino, vino.

Criticamos a nuestros políticos, pero hablamos como los políticos queriendo llevarnos por delante a lo que ellos llaman “la gente común”.

Criticamos a nuestros politólogos, pero hablamos y queremos ser como ellos.

Recurrimos a la filosofía de grandes de la historia y recitamos como en la escuela sus pensamientos, pero no somos conscientes que la época no es la misma, pues ha cambiado y es necesario actualizarlas, si es que poseemos “comprensión lectora” y traducirlas para el hoy, donde nuestro pueblo es la esencia del pensamiento.

Criticamos a los “intelectualoides” pero somos como ellos en nuestro lenguaje y vivimos para eyacular ideas narcisistas y discutirlas entre algunos “selectos personajes” sólo para alimentar nuestro ego.

¡¡¡Y nos olvidamos de lo principal “nuestra gente”!!!

Desde que entramos en democracia mucha tinta ha corrido en promesas, pero a pesar de los pesares, hemos sido defraudados una y otra vez por los partidos políticos, que sin exceptuar a ninguno han desvirtuado sus principios fundacionales, bajo la consigna “los tiempos han cambiado”.

 Llegamos al punto en que nuestros ciudadanos entraron en un estado de resignación, en un descreimiento total de la POLÍTICA.

Porque la política que se nos ofrece, está corrompida hasta los tuétanos, y aquellos que quieren sacar jugosas ventajas electoreras, sólo tienen críticas pero muy pocas propuestas como alternativas a la realidad. Se organizan nuevas formas partidarias, olvidando que por ahí no pasa el cambio dentro de un “sistema”, que corrompe todo lo que toca.

Aquellos que piensen en los ciudadanos y no en ocupar cargos partidarios en un gobierno, saben que no será posible si no cambiamos nuestra CONSTITUCIÓN burguesa, hecha a medida de los políticos.

Si no lo saben es por falta de pertenencia y visión de verdadero ciudadano.

Criticamos, criticamos, una y otra vez y llenamos páginas enteras con “análisis sesudos” de críticas para intelectuales y de espaldas a la gente del pueblo pero no ofrecemos PROPUESTAS o son muy pocas las alternativas que hemos encontrado en POSTA, salvo excepciones, como “el voto dignidad y el partido de la silla vacía”, ambos comprensibles.

Aunque estas metafóricas propuestas no dejan lugar a que la gente entienda que nada será viable sin un cambio de nuestra CONSTITUCIÓN burguesa, que termine con este tipo de política, de políticos y con esta democracia burguesa.

Respetamos a quienes creen que dentro del sistema y con un nuevo partido se cambiarían los rumbos, pero a la larga tendrán que convencerse que ese no es el camino, si no se cambian primero los mecanismos que los van a tener atados al mismo sistema.

Nuestra propuesta está allí para discutirla. Estamos convencidos que no hay otro camino.

No olvidemos que las plazas (“el ágora”) y las calles todavía son nuestras, de nuestro pueblo, de la ciudadanía que debemos construir. Recojamos el guante si queremos que esto cambie de una vez por todas.

Sepamos aprovechar del espacio que nos ofrece POSTA, no para que eyaculemos mentalmente y nos saquemos las ganas, sino para construir un futuro.

Hoy está en nuestras manos, mañana será tarde.

La universidad no me ha enseñado a hablar como lo hace la gente, fue la propia gente en mi trabajo de campo, tanto en la educación como en la Liga Agraria la que me enseño que la teoría es muy buena pero… si no se aterriza, no sirve para nada.

Nos ha enseñado que la revolución no la hacen los “intelectualoides” (parece que aún no hemos aprendido) sino la propia gente, a la cual hay que acompañarla, inducirla pero nunca someterla y menos aún menospreciarla.

Al Uruguay le sobran los diagnósticos y las miradas hacia atrás.

Evitemos el tropezar con la misma piedra. Empecemos un camino diferente, pero CON la gente.

Si no somos capaces de movilizar a nuestra gente, hacia un objetivo concreto y común, sea por un voto dignidad; por un partido de la silla vacía; por un nuevo partido; por la continuidad del FA; o ya sea por una NUEVA CONSTITUCIÓN, o se llame como se llame, silenciemos nuestras disputas y veamos que piensan y quieren los ciudadanos que es mucho mejor, pero no sigamos hablando siempre de lo mismo, tirándonos piedras unos a otros.

DEJEMOS QUE LOS MUERTOS ENTIERREN A SUS MUERTOS, Y NO SIGAMOS CONTRARIÁNDONOS UNOS A OTROS, PERDIENDO TIEMPO Y GASTANDO PÓLVORA EN CHIMANGO.

USEMOS LO MEJOR DE NUESTRO TIEMPO y lo que POSTA NOS OFRECE. Acaso ¿no sabemos que entre intelectuales no hay arreglos como no lo hay entre políticos? Es como si entre crotos  (1) se patearan los tarros y cada uno quiere quedarse con lo suyo. Eso no conduce a nada, sólo al vacío.

1.-Epónimo del gobernador bonaerense José Crotto, que dispuso que los trabajadores rurales itinerantes viajasen gratuitamente en los vagones de carga del tren. Dicho de una persona, de gusto vulgar o inferior, y hábitos incultos

Un abrazo fraterno de Rogelio y del equipo de la revista Punto a Punto a quienes discrepan con nosotros, recordando que las ideas no se desechan, se discuten