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LA POLÍTICA Y LOS POLÍTICOS

Si hubo algo que siempre  nos ha caracterizado  es diferenciar “la política” de los políticos;  la “democracia” de la autocracia y monarquía, últimamente de moda, de una constitución burócrata a una constitución creada por el propio pueblo; de los “líderes” nominados a dedo, de los líderes naturales

Desde siempre hemos sostenido que no entramos en discusiones estériles, que no conducen a nada, y menos aún cuando se entra en ofensas gratuitas, porque no es propiedad nuestra ofender a nadie, y menos aún sentirnos dueños de la verdad, sí sabernos dueños de nuestra opinión, con el respeto que se merecen todas las opiniones. Si alguien se siente ofendido, pues al que le quepa el sayo, que se lo ponga

Siempre hemos intentado ilustrar cívicamente a nuestros lectores, sin ninguna pretensión partidaria, cosa que los políticos no sólo eluden, sino que desvirtúan lo que es la educación cívica

Hablamos de derechos y de responsabilidades del ciudadano, lejos de intereses partidarios

Nuestra trayectoria es de 18 años de vida en nuestros barrios, con el respeto que se merecen todos los partidos, aún aquellos que han traicionados sus principios fundacionales. Nos hemos ganado la credibilidad de nuestros lectores, porque  nunca dudamos en fustigar a quienes están en el poder o pretenden hacerse de él, cuando sólo vociferan promesas que luego no las cumplen o creen que podrán cumplirlas Cuando los partidos saben y además son conscientes que el mandato viene de los poderes económicos y no del pueblo, ni del parlamento, pero siguen juntando votos y como resultado, sólo encontrarán el rechazo de aquellos que alguna vez los votaron y hoy se sienten engañados

Siempre hemos publicado notas de discrepancias, bajo “recibimos y publicamos” pero nunca cuando se traten de ofensas gratuitas ni cuando provengan de políticos o candidatos a políticos; tampoco publicamos notas partidarias,  porque nosotros nos debemos a nuestros lectores y no a partido político alguno

Sabemos que nuestro presidencialismo es sinónimo de monarquía y es por ello que aspiramos a un primer ministro; que el parlamento con sus dos cámaras es un retroceso en el mundo político y  mantenerlo cuesta mucho dinero, cuando para un paisito como el nuestro son suficientes 30 diputados, que sean conocidos por sus electores; que las Intendencias son creaciones gratuitas y de reparto de cargos y de acomodos; que las denuncias en el Parlamento no nos salvarán del caos político en que vivimos, porque con las actuales reglas de juego, aceptan sólo aquello que la mayoría aprueba; y que menos aún en esta democracia manca podamos elegir nuestro destino futuro y confiar en quienes dicen ser nuestros representantes, que luego son acatadores de las decisiones del partido al que pertenecen y se olvidan del ciudadano que los votó; que nuestro País no termina el año 2015 y hay que mirar hacia un futuro con serenidad y respetando los tiempos de los ciudadanos, sin anunciar soluciones mentirosas con el solo fin de rescatar algún votito más.

Estamos en un tiempo en el que nos aturden con “propuestas”; con programas, que nunca podrán ser cumplidos, pues hoy no hay forma de exigir, ni controles del ciudadano para que se cumplan; nos aturden con cantos de sirenas que endulzan los oídos de aquellos que les creen ciegamente porque están atados a un partido o tienen intereses a cambio del voto, o necesitan creer en un amigo o en un candidato…; nos aturden con promesas de mejorar el nivel de vida de la población, pero cundo asumen el cargo se aumentan sus sueldos a $300 mil  y dejan al que los votó con sueldos de hambre y a los jubilados con  retribuciones que no les alcanza para terminar sus vidas dignamente; nos aturden con el pedido de que confiemos en ellos, cuando desde hace varias décadas las reservas morales no son tenidas en cuenta por los que administran el País, ni los controles que se estipulan en la Constitución son puestos al servicio de la gente, mientras ellos se enriquecen y el pueblo sobrevive; nos aturden con el anuncio de mejoras económicas para jubilados y empleados que no cumplirán, aunque ellos sí pueden mantener sus “beneficios”  como ser, el seguro de paro por varios años, licencias con viáticos para viajes al exterior, jubilaciones afortunadas, surgidas de fabulosos sueldos; y nos aturden con otras promesas con el solo fin de pertenecer a un gobierno, que los atrapará pero los hará más ricos.

Sólo puede salvarnos la conciencia cívica de nuestra gente organizada, que entienda que habrá que cambiar ésta, nuestra Constitución y los reglamentos que rigen a los partidos políticos,  donde ella pueda decidir sobre su destino, único camino que hoy habrá que transitar

 

ROGELIO (Editorial de PUNTO A PUNTO)