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MANUAL PARA PRETENDER NO VOTAR A NADIE, VOTANDO A LOS DE SIEMPRE

EL VOTO N-B-A (Nulo, en Blanco o la abstención)

MARTES 30 DE SETIEMBRE DE 2014 la Juventud

Solemos escuchar a los propagandistas del N-B-A, sus propuestas casi irrechazables sobre los motivos por qué no hay que votar a nadie en estas próximas elecciones. Desconociendo que con esta actitud solo van a beneficiar, a quienes supuestamente dicen querer perjudicar (Tabaré Vázquez, Lacalle Pou, Pedro Bordaberry).
Algunos de estos propagandistas del voto en blanco, nulo o la abstención llevan una vida militando en política, pretendiendo cambiar la realidad del mundo. El voto nulo, en blanco o la abstención es entregarse. Ese fracaso lleva irremediablemente a muchos de estos compañeros a expresar su decepción y “estados de ánimo” solicitando complicidad para no entregar el voto a nadie.
Suelen comenzar afirmando que el “socialismo fracasó”, que la “izquierda del Frente Amplio los decepcionó”, “que los políticos son todos iguales”. Y siendo esto una de sus verdades indiscutibles ya “no existe más derecha e izquierda”.Que quienes se siguen llamando de izquierda, como el caso del 26 de Marzo, es simplemente porque no han llegado al poder. Ignorando ni respetar siquiera el hecho comprobable y reciente, que el 26 de Marzo cuando se fue del Frente Amplio,ya había llegado al poder,y solo uno de sus dirigentes traicionó y se acomodó con el gobierno

¿A quién sirve el voto en blanco o el voto anulado?


Mucha gente supone que votando en blanco o anulado están castigando a los políticos corruptos o al gobierno entreguista del Frente Amplio. Esto es un gran error, votando en blanco o anulado lo único que se logra es favorecer a los partidos mayoritarios
y en esta oportunidad seguramente al Frente Amplio.
El participar en las elecciones pese a votar en blanco o anulado ayuda a que el Frente Amplio aumente su mayoría electoral y salga favorecido a nivel parlamentario. La única forma de castigar al Gobierno del Frente Amplio y a la derecha es participar en las elecciones votando por la verdadera izquierda el 26 de Marzo, la Unidad Popular, lema Asamblea Popular.
El voto en blanco y el voto anulado se cuentan como votos emitidos. Pero no se suman ninguno de los dos para el reparto de bancas. Para el reparto de bancas solo se cuentan los votos emitidos a los lemas que participan de la elección. Por esa razón un partido que por sus propios votos no llegue a la mayoría parlamentaria, gracias a los votos en blanco y anulados puede obtener esta mayoría.
Por ejemplo si el partido mayoritario obtuviera el 46% de los votos emitidos y entre el voto el blanco y el voto anulado suman un 4% o un 5% ese partido sin tener la mayoría electoral puede tener la mayoría parlamentaria

Aritmética de mayoría parlamentaria 

Según artículo del politólogo Oscar Botinelli la mayoría parlamentaria por sí solo quiere decir que un lema o partido obtiene un número de bancas superior a la mitad del total de componentes. Para calcular cómo obtener la mayoría parlamentaria es necesario distinguir algunos elementos técnicos electorales, en particular tres términos: votante hábil, voto válido y voto efectivo para la adjudicación de bancas. Conviene ver la diferencia
Votante hábil es toda persona que concurre a las urnas y su voto se acepta, ya sea en forma directa, ya porque fue observado el sufragio y se valida su derecho al sufragio (si no se valida, no es un votante, sino un concurrente que no ha demostrado el derecho a votar e inclusive puede ser un concurrente que haya cometido delito al intentar votar más de una vez)
Voto válido (término usual en el mundo, pero de significado que induce a confusión) quiere decir que es un voto expresado por un agente electoral: por un partido, una lista, un conjunto de candidatos, un candidato.
Voto efectivo para la adjudicación de bancas, es el voto que de manera real, efectiva, participa en la adjudicación de bancas. Puede ser porque se dirigió a un actor electoral que superó una barrera artificial en el caso de los sistemas que imponen una cláusula de barrera, es decir, un porcentaje de votos que el partido o lista necesita alcanzar para poder participar en la asignación de escaños. O puede ser porque ese voto se dirigió a un actor que superó una barrera natural, es decir, un determinado nivel de votos relacionado con el cociente mínimo de votos o el resto mínimo de votos para poder acceder a un escaño. En el caso de la barrera natural, la misma depende de factores contingentes y, naturalmente, del método de adjudicación de bancas. En el caso uruguayo, con la aplicación del método d’Hondt la barrera natural tiende a ubicarse en el 92% del cociente entero, o sea un 0,93% del total de votos válidos.
Calcular la mayoría parlamentaria a posteriori de las elecciones es muy sencillo, pues basta aplicar las fórmulas y el algoritmo de adjudicación del método d’Hondt

 El problema radica en esta etapa, en estimar qué porcentaje de votos debe obtener un partido (un lema) para lograr o no la mayoría parlamentaria propia en la Cámara de Representantes, es decir, obtener un mínimo de 50 bancas.
El primer elemento a tener en cuenta es el porcentaje de voto en blanco y de votos con contenido anulado, pues no participan en la adjudicación de bancas. La media en Uruguay es de un 3% de la sumatoria del voto en blanco y el voto anulado. De donde, el total de votos válidos o afirmativos, los que se expresan por un lema, es el 97%. Si todos los lemas que participan en la elección superan la barrera natural de acceso a la primera banca, entonces la mayoría absoluta debe ser en principio más de la mitad de ese universo de votos válidos o afirmativos. En el ejemplo, si el voto en blanco y anulado totaliza 3%, los votos válidos son el 97%, la mayoría absoluta es más de la mitad de este porcentaje, es decir, 48,76%. Pero esto lleva a una advertencia, en realidad hay otra variable a tener en cuenta: si todos los lemas superan esa barrera natural o hay lemas que quedan por debajo de ella, como ocurrió en las elecciones de 2009 con el partido Asamblea Popular. Entonces, los votos de Asamblea Popular pasan a tener a estos efectos el mismo valor de los votos en blanco y de los votos anulados. Para determinar entonces si alguien se aproxima a la mayoría absoluta, es tomar en cuenta los votos efectivos y ver cuán cerca de acercarse a esa mitad está el primer lema. Pero ello debe combinarse con otra variable: la probabilidad de que los lemas que accedan a la distribución de bancas no tengan votos en exceso en relación a las bancas ya obtenidas. En la elección pasada, tanto el Partido Colorado como el Partido Independiente pagaron bastante caro su última banca (la 17a banca colorada dejó libre 0,63% de votos efectivos y la 3a banca del PI dejó libre un 0,58% de votos efectivos) y así el Frente Amplio obtuvo su 50a banca con el 0,68% de plus sobre su banca 49ª.
Así fue como el Frente Amplio logró la mayoría absoluta con el 47,96% del total de votantes aptos, que es lo mismo que el 49,34% de los votos válidos, que a su vez corresponde al 49,68% de los votos efectivos para la adjudicación de bancas

Si se toma la mayor probabilidad de último cociente, podría obtenerse la mayoría absoluta con 47,03% de los votantes aptos

El tema es aritméticamente muy complejo para manejarlo en forma predictiva, sobre todo el relacionar un porcentaje determinado de votos que emerjan de las encuestas con la mayor o menor probabilidad de obtención de la mayoría absoluta. Hay elementos que pueden perjudicar al Frente Amplio y le pueden exigir un mayor porcentaje de votos sobre el universo de todo el electorado: un bajo nivel de voto en blanco y anulado, la cobertura de un cociente por Unidad Popular (Asamblea Popular y asociados), la entrada al Parlamento del Partido Ecologista. A la inversa, lo puede beneficiar que alguno de esos dos partidos no obtenga una banca y que sea más elevado el número de votos en blanco y anulado; en esos dos casos, el porcentaje de votos para el Frente Amplio para lograr mayoría parlamentaria, expresados sobre el total del electorado, resulta menor