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Brasil/ voto nulo: ninguna ilusión o confianza en el gobierno Dilma [Valerio Arcary *]

No declares que las estrellas están muertas sólo porque el cielo está nublado

Correio da Cidadania

http://www.correiocidadania.com.br/

Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa

“Saber no tener ilusiones es absolutamente necesario para poder tener sueños”. (Fernando Pessoa)

Escribo este artículo como una declaración de voto. Poco más de quince días nos separan del segundo turno de las elecciones presidenciales de 2014. Por quinta vez, desde el fin de la dictadura, habrá un segundo turno, entre un candidato del PT, y un candidato de un partido orgánico del capital.

La campaña por el voto útil en Dilma Rousseff aumenta de intensidad sobre los militantes y electores de la izquierda anticapitalista. Bajo la presión de una elección muy apretada e incierta, la dirección del PT abrazó un discurso catastrofista que quiere presentar la disputa entre Aécio e Dilma como un Armagedón político

Pregunta directa a los petistas de izquierda: ¿Dilma dio alguna señal de interés en discutir con la oposición de izquierda y sus casi dos millones de votos? ¿Dilma dio alguna señal en el sentido de cambiar de rumbos, y romper con el PMDB de Michel Temer, José Sarney y Renan Calheiros? ¿Dilma dio alguna señal que iría a gobernar apoyada en la movilización de la mayoría explotada y oprimida, y no en los diputados de la bancada ruralista, evangélica y, sobre todo, en los representantes de las constructoras y bancos que son la mayoría del Congreso Nacional?

Si hubiese una minúscula posibilidad de que en un cuarto mandato del PT, Dilma estuviese dispuesta a hacer una reforma fiscal con impuestos rigurosos sobre las grandes fortunas, manifestase la intención de romper con los chantajes del rentismo y, apoyada en la movilización de los trabajadores, realizara una auditoria y suspensión de la deuda pública. Si estuviese comprometida en garantir un aumento de verdad en el salario mínimo, o una política de combate a la privatización de la educación, de la salud, del transporte urbano y de la seguridad. Si hubiese una mínima posibilidad de que Dilma tomase la iniciativa por la legalización del aborto, por la criminalización de la homofobia, de la legalización del consumo de psicotrópicos. Si Dilma anunciase el retiro de las tropas de Haití. O sea, si fuese posible, mínimamente, un cambio de estrategia…Invitaría a mis amigos a admitir que estas son propuestas plausibles y razonables. Pero no hay ninguna chance

La credulidad en la vida no es, necesariamente, un defecto grave. El beneficio de la duda en relación a los otros, o sea, alguna inocencia en las relaciones humanas, es una forma de hacer la vida más liviana. Pero, en la política, la ingenuidad es fatal. No es verdad que la única forma de luchar contra Aécio sea depositando en la urna el voto por Dilma

Dilma no corre el riesgo de ser derrotada por la anulación del voto de la oposición de izquierda. Dilma corre el riesgo de perder por sí misma, o mejor: por aquello que hizo, y por aquello que el PT no hizo en los últimos cuatro años

No nos engañemos. La verdad desnuda y cruda es que hay varios puntos de contacto en el programa que Aécio representa, y el programa de Dilma. ¿Cuáles? ¿Un ejemplo? Volveremos a tener, en 2014, una de las mayores tasas básicas de interés del mundo, la exigencia número uno de los rentistas. No satisfechos, Mantega, ministro del gobierno Dilma, y el Banco Central dirigido por Tombini, que no es independiente, pero tiene autonomía, señalan que están dispuestos a realizar un ajuste fiscal anti-inflacionario con reducción de gastos, y superávit fiscal todavía mayor. Derrotar el programa de ajuste que el capital exige sólo será posible, por tanto, con la resistencia que deberá ser construida en las calles en el 2015

El alarmismo quiere hacernos creer que Aécio sería el mal, y Dilma sería el bien. ¡Pobres de nosotros si votáramos por el mal menor! Esa campaña de dramatización no es educativa. La apelación emocional al voto es muy eficaz, pero disminuye el significado de la disputa política. Siempre que hay un segundo turno, de dos en dos años, siguiendo el ritmo del calendario electoral, que no debería ser sinónimo de democracia, asistimos a este espectáculo bizarro, cuidadosamente armado, en que se crea un clima político irracional, en que la izquierda es convidada a retroceder a una infantilización política

Que los partidos burgueses usen, contra el PT y Dilma, todos los recursos de la manipulación emocional más demagógica, no debería servir para que la dirección del PT y sus aliados hagan lo mismo.

Aécio es, evidentemente, un candidato que provoca malestar, o hasta furia en cualquiera que tenga un compromiso con la lucha por la igualdad social, que es lo que define una identidad de izquierda. Por lo que es, y por lo que representa. Merece el justo odio de clase de todos los trabajadores y jóvenes. Muy especialmente, lo que tuvieron la poca suerte de soportarlo como gobernador en Minas Gerais.  Aécio esconde el paquete de maldades que trae en el bolso, y que es el sueño de consumo de los sectores más retrógrados del capitalismo brasilero. ¿Cuáles serían sus primeras medidas de gobierno? ¿Ajuste en los precios de los derivados del petróleo y alcohol? ¿Austeridad en las cuentas públicas y congelamiento salarial para los funcionarios públicos? ¿Nueva política para el salario mínimo, con aumentos todavía menores? ¿Flexibilización laboral, con revisión de los pocos derechos presentes en el código de trabajo? ¿Nueva reforma de la previsión social, con elevación de la edad mínima, de 60 o 65 años, además de 35 años de contribución? ¿Más tercerizaciones? ¿Inclusive en el servicio público? ¿Y por qué no una nueva ronda de privatización? Un horror

Merece, sin duda, ser combatido. Impiadosamente. No hay que temerle a las palabras. Todos debemos denunciarlo. La mano no debe temblarnos. Pero, para aquellos que luchamos contra la injusticia, no vale todo. Es preciso saber luchar, siempre con grandeza. La crítica debe ser política, demostrando cuales son lis intereses de clase que él defiende. Una línea de argumentación de clase que revele el lugar de Aécio como portavoz de las reivindicaciones del capital: por eso, la exigencia de menos impuestos y el silencio delante de la propuesta de gravar las grandes fortunas. Debemos dialogar con nuestros colegas de trabajo, en especial aquellos que por fatiga y cansancio con los gobiernos de colaboración de clases liderados por el PT, pueden verse inclinados a votar por él. Para convencerlos del peligro que significaría una victoria del PSDB.

Un análisis marxista abraza un método menos emocional que el alarmismo: es una interpretación de la realidad orientada por un criterio de clase. Muchas veces en la historia los gobiernos de los partidos reformistas con electorado entre los trabajadores, fueron más útiles para la defensa del orden que los partidos de la propia burguesía: protegieron al capitalismo de los capitalistas. Ese fue el papel lamentable de los gobiernos liderados por el PT en los últimos doce años. Por eso Lula se transformó en coqueluche mundial en Davos, y recibió el apoyo de los gobiernos más reaccionarios del planeta. Porque su gobierno garantizó la estabilidad social en un país que, en los años ’80, fue el campeón mundial en horas de huelgas

Los marxistas nunca llaman a votar por él verdugo menos cruel

En 1989, los militantes que se organizaban en Convergencia Socialista -una de las corrientes que luego dieron origen al PSTU- llamamos a votar por Lula, lo hicimos nuevamente en 2002. El contexto era otro. El PT todavía no había llegado al poder.

Votamos por Lula en 1989 y en 2002, a pesar de nuestra discordancia con el programa del PT, porque la mayoría de los trabajadores confiaba en Lula y no queríamos ser un obstáculo a su elección. No teníamos ninguna ilusión en un gobierno del PT, pero acompañábamos con el voto, y solamente con el voto, la voluntad del movimiento de la clase trabajadora de llevar a Lula al poder, después de una espera de veinte años, alertando que estaban confundidos aquellos que tenían la esperanza de que el gobierno iría a romper con el programa neoliberal de los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso.

Después de doce años, nuestra responsabilidad nos impide repetir ese voto. Porque doce años es un intervalo histórico significativo. Lula no sólo no rompió con el modelo neoliberal, sino que el PT mantuvo durante más de una década el trípode macroeconómico intacto. Pequeñas variaciones en las tasas de interés durante dieciocho meses no fueron ningún cambio de rumbos, como quedó claro a inicios de 2014, y Mantega lo dejó explícito para quién quisiera saberlo. El capitalismo brasilero no tiene nada que temer al PT

¿No será por eso que las “donaciones” de las grandes corporaciones empresariales fueron mayores para la campaña de Dilma que para la de Aécio? ¿Alguien, mínimamente informado, todavía puede creer que esta elección es una disputa entre de un lado el capital y de otro el trabajo? ¿No son dos proyectos de gestión del capitalismo, aunque con diferencias de énfasis?

¿Y ahora, como en 2010, por qué no votaremos a Dilma, si la mayoría del movimiento organizado de los trabajadores desea derrotar a Aécio? Porque en los últimos doce años el PT gobernó Brasil al servicio del capitalismo. Una parcela más consciente de los trabajadores sabe, también, que Lula y Dilma gobernaron al servicio de los banqueros, pero creen que no era posible una política de ruptura. Los trabajadores y la juventud, en situaciones políticas de estabilidad de la dominación capitalista, no tienen expectativas elevadas, o sea, no creen sino en reformas dentro de los límites del orden existente. No creen que sea posible, porque perdieron la confianza en sí mismo, por tanto, en la fuerza de su unión y de su lucha.

El papel de los socialistas no puede ser el de reforzar esa postración político-social, al contrario, deben incendiar los ánimos, inflamar la esperanza, y combatir la peligrosa ilusión de que es posible regular el capitalismo. La historia viene demostrando de manera trágica que no es posible. Los mercados no aceptan ser limitados por la vía de la negociación.

Quien decide indicar el voto por Dilma, incluso en la forma más elegante de “voto crítico”, o sea, con la mano en la nariz, para derrotar a Aécio, se debe preguntar cómo se va a sentir cuando sea anunciado el primer paquete de ajuste fiscal en 2015. Se va a arrepentir e, infelizmente, a desmoralizar. La desmoralización tiene un costo alto para la izquierda. Ella es el pantano que alimenta la decepción de que no hay salida colectiva, porque al final “todos son iguales”. Ella es el combustible de “cada uno para sí, todos contra todos”

Las tareas de aquellos que defienden el programa socialista, consiste en demostrarle a los trabajadores que era y es posible ir más allá. Era y continúa siendo posible desafiar el orden del capital. Muchas veces, infelizmente, es preciso tener la firmeza de nadar contra la corriente. Para defender una posición firme y simple: ninguna ilusión o confianza en el gobierno. Voto nulo

* Profesor del Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología de San Pablo (IFSP). Integra el Consejo Editorial de la revista marxista Outubro y es miembro del PSTU.

La derrota en la victoria  

Correio da Cidadania, editorial

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Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa

La consolidación del consenso conservador de que la solución de los problemas fundamentales del país pasa por una nueva ola reformas liberales, marca la dimensión de la victoria electoral de la burguesía y define de antemano el carácter del mandato del nuevo gobierno. En el segundo turno, el elector podrá elegir entre dos dosis de neoliberalismo: la dosis mínima, ofrecida por la izquierda del orden, y la dosis máxima, propuesta por la derecha del orden

Sin embargo, de la forma que fue obtenido, el éxito electoral puede ser un tiro en el pié. Funcional a la perpetuación del analfabetismo político, la politiquería rastrera no consigue crear liderazgos sólidos y consistentes, el pilar fundamental de cualquier sistema democrático. Si en el barro de la politiquería todos son iguales, la elección pierde sentido. ¿Si no hay elección para qué sirve la representación? ¿Si no hay representación, quién tiene la autoridad para liderar la Nación a la hora de las decisiones?

Vista de esa perspectiva, la elección de 2014 entrará en los anales de la historia de Brasil como un marco en la crisis del sistema político. La excepción de las candidaturas contra-corriente que, en circunstancias adversas se comportaron con dignidad y valentía -con el PSOL y Luciana Genro a la cabeza-, todas las demás salió de la contienda moral y políticamente disminuida y desmoralizada. 

La búsqueda de una improbable síntesis entre el PT y el PSDB, pretendida por Eduardo Campos, acabó precozmente, dejando a los abandonados por Lula en manos de Marina Silva. El sueño de una tercer vía capitaneada por el discurso de la nueva política se derritió cuando los programas y los debates electorales desenmascararon los intereses ocultos de Marina y derrumbaron su demagogia larvada. 

La carnicería del embate del segundo turno se encargará de liquidar lo poco -bien poco- que todavía resta de reputación y credibilidad de los dos principales partidos del orden. La polarización plebiscitaria entre “la miseria y la corrupción del pasado” y “la miseria y la corrupción del presente” es una estrategia política suicida, al explicitar que, dentro de los parámetros del orden global, en la práctica, la alternativa entre Dilma/Lula e Aécio es entre lo muy malo y lo todavía peor

Cualquiera sea el resultado del segundo turno, la resaca electoral será monumental. Desmoralizado, el candidato perdedor será inmolado impiadosamente por los propios correligionarios (traduciéndose, enseguida, en lucha fratricida por la división de la herencia electoral). Después de un breve momento de gloria, el vencedor tendrá que enfrentar la dura realidad y cumplir el su compromiso con el gran capital, suministrando remedios amargos. Luego, deberá confrontarse con la frustración tectónica de una población inmersa en una grave crisis económica y social

La destrucción de la base de representación construida en las tres últimas décadas avanza a ritmo galopante. La corrupción de la democracia, la ausencia de utopía, y la orfandad de liderazgos para enfrentar el contexto histórico, deja a una población cansada de esperar un futuro radiante que nunca se realiza

Marina Silva votará por Aécio Neves en la 2da. vuelta

Minha posição : Não estou com isso fazendo nenhum acordo ou aliança para governar.O que me move é minha consciência e assumo a responsabilidade pelas minhas escolhas.”

Marina escribió que "votaré por Aécio y lo apoyaré, votando en esos compromisos, dando un crédito de confianza a la sinceridad de propósitos del candidato y de su partido y, principalmente, entregando a la sociedad brasileña la tarea de exigir que sean cumplidos". En un texto fiel a su estilo

Ayer, en Recife, el candidato Aecio Neves presentó el documento "Juntos por la Democracia y la Inclusión Social para el Desarrollo Sostenible”

Marina destaca los compromisos que parecen cruciales en la carta de Aécio:

- El respeto a los valores democráticos, aumentar las oportunidades para el ejercicio de la democracia y el rescate de las instituciones del Estado.

- El reconocimiento de la diversidad socio-cultural brasileña y la lucha contra todas las formas de discriminación.

- La reforma política, empezando por el final de la reelección para cargos ejecutivos, que ha sido una fuente de corrupción y mal uso de las instituciones del Estado

- Ser capaz de comprender que, en el mundo actual, la expansión de la participación popular en los procesos deliberativos,  es a través del uso de las redes sociales, los consejos y audiencias públicas sobre temas importantes,  y esto no choca con los principios de la democracia representativa, que tiene que ser que ser preservados.

- Compromisos sociales avanzados  con  la educación, la salud, la reforma agraria.

- Prevención contra la vulnerabilidad de la juventud, rechazando de la prevalencia de la óptica del castigo

- Ley de la Bolsa Familia, transformándola en un programa estatal

- Compromisos Sociales y Ambientales con la  deforestación cero, las políticas correctas de Unidades de Conservación, el tratamiento adecuado de la cuestión de la energía, con la diversificación de las fuentes y de la generación distribuida.

- Determinación inmediata para preparar al país para enfrentar el cambio climático y hacer la transición a una economía baja en carbono, asumiendo el liderazgo mundial en este campo.

- Mantenimiento de los logros y el compromiso de asegurar los derechos indígenas, las comunidades quilombolas y otras poblaciones tradicionales. El mantenimiento de la prerrogativa del poder ejecutivo en la demarcación de las tierras indígenas

- Compromiso con la bases constitucionales de la federación,  fortaleciendo estados y municipios y colocar el desarrollo regional como el núcleo y eje central  de la discusión del  Pacto Federativo

Luego ofreció una conferencia de prensa en Sao Paulo para ratificar su posición favorable a un cambio de gobierno

Aécio Neves ya obtuvo el apoyo formal de la familia de Eduardo Campos y del Partido Socialista Brasileño (PSB), además de otras agrupaciones menores.

Ex senadora y ex ministra, la candidatura a la presidencia de Marina Silva obtuvo en las elecciones generales del 5 de octubre 22.176.619 votos, o sea 21,32% de los sufragios válidos.Silva fue ministra de Medio Ambiente con Luiz Inácio Lula da Silva, pero luego dejó el partido y durante su campaña abanderó lo que para ella significaba una nueva forma de hacer política en Brasil lejos de la polarización histórica entre el PT de Lula y Rousseff, que gobierna desde 2002 hasta 2014 y el PSDB de Neves y del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, que dirigió el país entre 1994 y 2002. 

A la pregunta de por qué ahora elige a Aécio, ella respondió: "Creo que Neves está interpretando bien lo que pasa en Brasil. Y Brasil quiere ahora una alternancia de poder".

Marina citó la inflación alta como uno de los problemas del país y añadió que considera a Neves más capacitado para enderezar la deriva económica de Brasil. Luego, Marina estableció un paralelismo entre la época actual y 2002, cuando Luiz Inácio Lula da Silva, a quien Silva siempre se ha dirigido con mucho respeto, se hizo con el poder."Cuando Lula da Silva comenzó a gobernar, tenía un país estabilizado económicamente gracias a la labor de Henrique Cardoso. Y Lula, sobre todo, se dedicó a la inclusión social, sin descuidar la economía y sin negarse a hacer acuerdos con empresarios. Ahora, se trata de no perder nada de lo conseguido. Y de añadir una tercera pata a este trípode: la sustentabilidad ambiental"

Silva reveló que durante la semana que pasó tuvo una entrevista larga, de una hora y media, con el expresidente Fernando Henrique Cardoso, en São Paulo, en la que se ordenaron los términos del acuerdo entre los 2 candidatos.  El sábado 11/10 Neves viajó a Pernambuco, la tierra natal de Eduardo Campos, el líder del Partido Socialista de Brasil que falleció en un accidente de avión el 13/08 dejando huérfana la candidatura que ocupó Silva. Allí, Neves, rodeado de miembros de la familia de Campos, hizo público un documento por el que se comprometía a atender algunas de las medidas incluidas en el programa de los socialistas brasileños, tales como la de mantener los programas sociales, comenzar a discutir la no reelección de cargos o la ampliación de la reforma agraria.

Aécio, en una jugada maestra, atrajo a los seguidores del fallecido Campos, convertido en una especie de mito tras su muerte, y se garantizó el apoyo de Silva.

La exministra y líder ambientalista asegura que en su apoyo a Neves no le mueve ningún cambalache de cargos y que lo hace movida exclusivamente por su propia conciencia. Durante su rueda de prensa citó muchas veces a Neves, varias a Lula y varias también a Fernando Henrique Cardoso. Pero solo mencionó a Dilma Rousseff un par de veces

Rousseff dependerá casi exclusivamente de la fuerza de su partido (la más grande organización política de Brasil), y el carisma indestructible de Lula, que la acompaña en la campaña, y de sus propios recursos como líder. Ya no contará con más tiempo que sus oponentes en televisión, tal como sucedió en el 1er. turno.

De cualquier modo, en las publicidades televisadas su equipo ya ha comenzado a acusar a Neves de querer destruir el estado social que el PT ha desplegado en Brasil. Desde el otro lado, Neves se beneficia no solo de los apoyos que se le van sumando paulatinamente, sino también de cierta inercia de ganador después de haber conseguido superar el 1er. turno casi en el último minuto

Dilma Rousseff calificó como"comprensible" la decisión de Marina Silva de apoyar a Aécio Neves en la disputa por la presidencia: "Yo creo que ese anuncio, esa opción, es comprensible, por la proximidad que ella tiene con el programa económico de Aécio. Y tiene menos cercanía con el programa social de mi gobierno", dijo Dilma en una conferencia de prensa en Sao Paulo.Dilma dijo que no cree que haya una transferencia automática de votos de Marina para Aécio.

"Yo creo en la democracia. El voto es de quien va a la urna", indicó la jefa de Estado, para quien Marina y Aécio representan un "retroceso" en la economía social brasilera

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