Publicado en –Las Verdades de Miguel Nº 507 (Columna)
(Venezuela 24 al 30 de octubre de 2014) extractos
En días pasados, por cadena nacional, el Presidente denunció que “la extrema derecha había infiltrado a los paramilitares”. Me pregunto: ¿Quién se supone son los paramilitares a los que hizo alusión el jefe de Estado? A simple vista no debe haber sido a las Autodefensas Unidas de Colombia (que ideológicamente son anticomunistas y por ende de ultraderecha). Entonces el mensaje tenía como destinatarios a los grupos de civiles armados que apoyan al Gobierno. Es así, el Presidente sabe que, conceptualmente, los llamados colectivos son paramilitares y si es así, entonces están fuera de la ley. ¿Por qué? Porque naturalmente conforman una fuerza armada no reconocida. Entre sus miembros, igual pueden estar policías, como militares o mercenarios. Están al margen de la ley y pueden darse el tupé de cometer atropellos que serían inaceptables para los cuerpos policiales. En Venezuela hicieron su aparición en la década de los sesenta con el pretexto de combatir a la droga y terminaron matando a militantes de los partidos de izquierda. El más famoso fue la Cobra Negra, integrada por elementos de AD. Hoy tenemos los colectivos como una versión de paramilitares de izquierda. Tienen su centro nacional en la antigua comandancia general de la extinta Policía Metropolitana (Cotiza). Se calcula que en la actualidad existen alrededor de 16 mil grupos con esas características porque manejan zonas donde sólo imperan sus ordenanzas. En algunas partes han constituido ciudadelas donde, incluso, los miembros de la fuerza pública deben dejar las armas reglamentarias bajo su custodia si desean ingresar a los predios de las barriadas controladas por estas “tribus”, muchas de las cuales asumen la condición de comunas socialistas. Lo cierto es que el Presidente debe estar en cuenta que el Estado entra en contradicción con su propio aparato militar organizado tan pronto acepta y convive con los grupos de civiles armados con sus propios preceptos, por lo tanto, indistintamente que sean de derecha o de izquierda, con trabajo social o no, el sólo hecho de estar armados, los hace ilegales. Algunos para explicar su presencia alegan que han combatido exitosamente a las mafias de la droga; sin embargo, sin proponérselo, ineluctablemente asumen la conducta de esas bandas y terminan enfilando sus armas contra quienes ellos consideran sus enemigos políticos. Entonces vienen los choques entre ellos mismos, reclamando o sosteniendo la “autoridad” en los territorios conquistados. Reza la Constitución en su artículo 324: “Sólo el Estado puede poseer y usar armas de guerra. Todas las que existan, se fabriquen o se introduzcan en el país pasarán a ser propiedad de la República sin indemnización ni proceso”. Pues bien, no es secreto que hay una gran cantidad de armas de guerra en poder de civiles organizados o no. Por ello pregunto: ¿Cuando el Gobierno organiza una operación desarme y propone canjes o entrega de beneficios, no está quebrantando el referido artículo que niega cualquier indemnización a la hora de decomisar el armamento? La historia de los colectivos actuales se inicia en 1999 con la creación de los Círculos Bolivarianos, que emergieron con la misión de una organización sin fines electorales. Vino entonces la satanización de los mismos y su espacio lo ocuparon los actuales colectivos, que tenían sus raíces en la IV República, tanto en el movimiento Tupamaro, como en la Coordinadora Simón Bolívar. Los colectivos representan un problema para el Gobierno revolucionario, porque todo grupo político que asuma las armas debe ser considerado paramilitar y por lo tanto al margen de la ley. Irónicamente, el mayor obstáculo para enfrentarlos los encontrará el Primer Mandatario en la más alta dirigencia del partido de gobierno.
CONFESIONES. La revelación de Diosdado Cabello acerca de la fragmentación del Gobierno tras la incapacidad física y posterior muerte de Chávez, fue advertida por Las verdades de Miguel el año pasado. Sabíamos que cada ministerio era una pequeña parcela con su respectivo cacique, y sabemos que esa situación no sólo persiste, sino que se ha agravado. Ahora, no termino de comprender por qué si Chávez le confesó el 6 de diciembre de 2012 que sabiéndose enfermo no quería continuar siendo Presidente, por qué contraviniendo su voluntad insistieron en no declarar la vacante absoluta. Por lo demás, bien interesante la entrevista de Cabello. Vamos a analizarla en frío
RENUNCIA. En la Edad Media, la persecución política se cobijaba bajo la caza de brujas. En Estados Unidos durante la década de los cincuenta, el rastreo de políticos e intelectuales se conoció como macartismo. Ahora, en Venezuela, por estos días, en las esferas del poder la consigna pareciera ser todos contra Miguel Rodríguez Torres. Desde hace mucho tiempo él ha sido visto con mucho recelo, inclusive estando vivo Chávez. Tan pronto Tarek El Aissami se hizo cargo del MPPIJ, lo vio con desconfianza porque Miguel, siendo subalterno en el organigrama ministerial, le reportaba directo al Presidente. Murió Chávez y Rodríguez Torres es designado ministro del MPPIJ. Muy pronto fortalecieron la matriz de opinión basada en la tesis según la cual se estaba promocionando como candidato presidencial con miras a los comicios de 2018, e incluso, los más temerarios susurraban que Miguel estaba tras un golpe de Estado. Así, sorteando escollos, ocurrieron los sucesos del 30 de septiembre pasado en el centro de Caracas, y sus adversarios aprovecharon la ocasión para cuestionar abiertamente su actuación al frente como ministro. El ataque se centró en el jefe del Cicpc como punto vulnerable, con miras a que una renuncia del jefe policial ocasionaría un efecto dominó
VIGORIZARSE. Así como por los setenta, Rómulo Betancourt alentó la oposición a AD buscando alternar con Copei para refrescar el Pacto de Punto Fijo, hoy, en el PSUV existe una tendencia que promueve impulsar una candidatura opositora con la meta de transferirle el Gobierno si llegara a imponerse en las elecciones de 2018. Se sostiene que el chavismo tendría tiempo para renovarse y regresar airoso en 2024. El candidato opositor sería Henry Falcón. La tendencia se fundamenta sobre los ejemplos de Nicaragua (sandinismo) y Argentina (peronismo)
BARQUICHUELA. El grupo Giordani trabaja para constituir un partido. Ahora ha tomado a Marea Socialista como cabeza de playa. El Monje, Héctor Navarro y Ana Elisa Osorio no se fueron para su casa a mecerse en un chinchorro y se han dedicado a recorrer el país, captando el descontento y las posiciones radicalizadas del PSUV.
DESENFRENO. En 1963 tuvo lugar un escándalo político que conmovió los cimientos de la sociedad británica. El hecho comprometió al entonces ministro de Guerra británico John Profumo con la corista Christine Keeler, quien además había tenido encuentros íntimos con un espía soviético. El escándalo forzó a Profumo a dimitir e impulsó la renuncia del primer ministro Harold Macmillan. La historia viene al caso por una similar que hoy se desarrolla en nuestro país (sólo que con petróleo y sexo). Esta situación compromete a importantes burócratas que actúan como empresarios del crudo
ASPIRACIONES. Ante un eventual reemplazo de Miguel Rodríguez Torres en el MPPIJ, el primer aspirante es el actual viceministro de Seguridad Ciudadana. El otro que toca a la puerta es Freddy Bernal, quien es percibido en el Cicpc como declarante inoportuno en el caso Serra