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Venezuela | El Año Terrible. ¿Golpe o auto golpe de Estado?

Hacia dónde va la V República – A ritmo de sables

Miguel Salazar  Edición 566 22/2/16

El pasado fin de semana me vi en la obligación de alertar sobre un movimiento militar en marcha (con participación limitada de civiles); sin embargo, los conjurados no llegaron a expresarse. ¿Significa acaso que haya cesado el peligro? De ninguna manera, por eso insisto. No se trata de crear zozobras en la opinión pública, todo lo contrario, el caso es prevenir sobre cualquier pronunciamiento que ponga en peligro la estabilidad de las ya maltrechas instituciones. Todo el aparataje del complot sigue montado y no se perciben signos de desmantelamiento. Los compromisos se multiplican. Se manejan versiones acerca de una eventual renuncia de Maduro para crear por anticipado la creencia de un vacío de poder que justifique el emerger de las fuerzas que hasta ahora permanecen al acecho. El 11A los golpistas no tuvieron tiempo de armar un apoyo en la AN, a pesar que varios diputados del MVR se movían tras esa opción en procura de legitimar al mandato golpista. En esta nueva oportunidad, la asonada contaría con el apoyo de 123 diputados (opositores y oficialistas). Además, tendría el respaldo no sólo de los gobernadores afectos a la MUD sino  que, además, esperando un efecto dominó se plegarían los mandatarios de Zulia, Táchira, Bolívar, Portuguesa y Vargas. La campaña mediática se nutre con relatos acerca de la renuncia de Maduro y su eventual exilio en uno de los países de Mercosur.  Las reacciones ante la aprobación y rechazo de la Ley de Amnistía constituyen cortinas de humo para hacer pasar desapercibido las maniobras militares de los alzados. El presidente de la AN lo sabe, sólo que esperan una opción sin chance: el auto golpe. Allí irrumpen los radicales descontentos. Chocan con las propuestas cubanas que también buscan como formar parte de la agenda, mientras, imaginan a Maduro en trance elevando plegarias a Sai Baba. El movimiento a permeado todas las instituciones del Estado y encuentra a un Gobierno débil con una unidad quebrantada. El golpe sigue inexorable. Vienen días tanto o más difíciles que los vivido en 2002. En verdad estamos en presencia del Año Terrible. Los realistas trabajan a la sombra, entretanto, los patriotas se consumen en diatribas inútiles

El modelo cubano

La PDVSA PARALELA

SOMBRAS. En Cuba existe el Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (GAESA), el cual tiene bajo su control toda la actividad comercial hotelera (principal fuente de divisas en la isla). Bajo ese esquema se ha creado en Venezuela la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (CAMIMPEG), la cual estará adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Defensa y tendrá objeto efectuar todo lo relativo a las actividades licitas de Servicios Petroleros, de Gas y Explotación Minera en general (principal fuente de divisas del país). La duración de la sociedad mercantil será de 50 años sin perjuicio de que dicho lapso pueda prorrogarse o disminuirse. Todo esto pareciera que estamos ante en presencia de una PDVSA en paralelo. ¿Acaso, entre gallos y medianoche se trata del desmontaje de todo el aparato económico del país y que en lo sucesivo será conducido por los militares? ¿Qué opinará Eulogio Del Pino de este golpe de Estado vía Gaceta Oficial?

 

Venezuela: petróleo en manos de militares

23.02.2016  Evan Romero-Castillo (EL)/DW

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decretó la creación de una empresa –CAMIMPEG– que pone la explotación de los hidrocarburos en manos de las Fuerzas Armadas, arrebatándole atribuciones a la petrolera PDVSA.

Mantenerse al día con la atribulada cotidianidad de Venezuela es una labor ardua hasta para sus habitantes porque los sucesos suelen agolparse simultáneamente, fundirse los unos con los otros hasta volverse indistinguibles y quedar sepultados bajo otro alud de noticias en cuestión de horas. Como muestra, un botón: un controvertido decreto del presidente Nicolás Maduro, que pone la explotación de los hidrocarburos en manos de las Fuerzas Armadas está por cumplir dos semanas opacado por lacrisis sanitaria, la guerra de los poderes públicos y el anuncio de medidas para enfrentar la emergencia económica nacional.

El 10 de febrero, con respaldo del Tribunal Supremo de Justicia, el presidente Maduro aprobó la fundación de la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (CAMIMPEG) [decreto 2.231, Gaceta Oficial 40.845]. Esta empresa no está supeditada al Ministerio de Petróleo y Minería ni a la petrolera estatal PDVSA –a la que más bien le arrebata atribuciones–, sino al mayor general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa. Aunque las leyes venezolanas permiten que el Estado cree sociedades mercantiles, CAMIMPEG llama la atención por ser una de índole exclusivamente militar orientada hacia labores que le son ajenas

Zapatero a su zapato

Los críticos de esta moción abundan entre chavistas y antichavistas. Unos condenan el “sigilo” con que se manejó la materia; tachan el decreto de ilegal, alegando que viola la regulación de la actividad minera; y acusan a los militares de arrogarse “la renta del subsuelo” sin consulta popular ni debate legislativo. Otros argumentan que es un sinsentido concederle a las Fuerzas Armadas el control ilimitado de un sector que está fuera del campo de competencia específico del cuerpo castrense y, a modo de ejemplo, comparan a CAMIMPEG con CAVIM, una compañía dedicada solamente a fabricar productos para la industria militar

“La empresa pública debe guiarse por el principio de eficiencia”, advertía el jurista José Ignacio Hernández en el sitio web ProDaVinci.com. A la suya se han sumado otras voces para denunciar la inversión de recursos estatales en una nueva fase de militarización de la economía; el inevitable destino de CAMIMPEG como corporación contratante, dada la falta de capacidad técnica y logística de las Fuerzas Armadas; una inminente desnacionalización de la industria petrolera, por propiciar “alianzas leoninas” con transnacionales del negocio energético; y la creación de una entidad que sólo podrá ser fiscalizada por el Ejecutivo

Al hacer alusión a CAMIMPEG, en las redes sociales se ha llegado a hablar de la consumación de un golpe de Estado virtual que pone a Padrino López por encima de Maduro. Por otro lado, los analistas financieros lanzan sus propias teorías a la hoguera de elucubraciones atizada por el secretismo del Gobierno: algunos creen que la compañía impulsará la diversificación de las exportaciones minerales en lugar de involucrarse con el “oro negro” y otros dan por sentado que valiosos activos de PDVSA serán traspasados a CAMIMPEG para evitar que sean embargados si se llega a declarar un default sobre los bonos de la petrolera

 

“Un Estado sobre el Estado”

“Una hipótesis no anula la otra. Después de todo, el Ejecutivo no ha fundamentado sus motivos para crear CAMIMPEG”, señala Víctor Mijares, del Instituto Alemán de Estudios Globales y Regionales (GIGA), antes de compartir sus inferencias. “Considerando la palpable pérdida de autoridad de Maduro –de cara a la ciudadanía y dentro del propio partido de Gobierno–, cabe sospechar que el presidente busca asegurarse la lealtad de los militares”,dice el experto, dejando a buen entendedor que los numerosos ascensos castrenses y la adjudicación de cargos ministeriales ya no bastan para garantizar el apoyo de los uniformados

Sin embargo, ese no sería el aspecto más problemático de la fundación de CAMIMPEG, alerta Mijares. “Lo más grave es que esa empresa pública puede llegar a convertirse en un Estado sobre el Estado porque los militares administrarían a discreción las armas y el petróleo, los dos pilares del poder en Venezuela. A las Fuerzas Armadas, que ya ejercen emonopolio de la violencia en nombre del Estado, se les está otorgando ahora el monopolio de buena parte de los recursos naturales no fiscalizados civilmente. A PDVSA se le criticó el hecho de no rendirle cuentas a nadie, pero CAMIMPEG sí que promete ser una caja negra”, subraya el especialista

“CAMIMPEG es un ejemplo típico de corporativismo. Un grupo pequeño de militares que ha estado vinculado con el chavismo desde sus inicios está procurando sacar provecho económico donde se lo permitan, como lo hicieron los uniformados en las dictaduras del sur con las empresas castrenses; perversiones que siempre terminan en desfalcos enormes. Pero no va a haber tiempo para llevar a CAMIMPEG a la bancarrota porque en el país ya no hay liquidez. Venezuela no llegará al segundo semestre de 2016 sin enfrentar el tema de su deuda y de su emergencia humanitaria”, observa Ivo Hernández, de la Universidad de Münster