TITO GOMENSORO y El GORDO MARCOS
Claro que fueron héroes los “tupas anónimos” como Gomensoro y Marcos, aguantaron la tortura y se jugaron la vida. Vaya si lo son!... Los que no lo son ni lo serán nunca son los “famosos cabecillas o líderes“, los que se auto escribieron la historia oficial guardándose para si los mejores lugares y hoy ocupando el Gobierno y vendiendo el país como lo hicieron con el MLN
Enrique Alzugaray (tomado del portal de 180.com)
“Gavazzo. Sin piedad”, según Rilla y Chasquetti
El periodista Leonardo Haberkorn presentó su libro “Gavazzo. Sin piedad” este jueves en No toquen nada, acompañado del historiador José Rilla y el politólogo Daniel Chasquetti. Rilla destacó el lugar que tienen en el libro las explicaciones recíprocas que dan tanto Gavazzo como las víctimas, mientras que Chasquetti dijo que le impresionó que en la obra no haya un juicio moral a priori que condene al exmilitar condenado por delitos de lesa humanidad.
02 de Junio de 2016 | Por: Redacción 180
El último libro del periodista Leonardo Haberkorn se titula “Gavazzo. Sin piedad” y recoge el testimonio del teniente coronel retirado José “Nino” Gavazzo, condenado en 2006 por violaciones a los Derechos Humanos durante la dictadura y que actualmente cumple prisión domiciliaria.
Este jueves, el libro fue presentado en No toquen nada, con la presencia de su autor junto al historiador José Rilla y el politólogo Daniel Chasquetti.
Rilla dijo que la obra “da una visión sobre el valor que tiene el relato concreto de las cosas”. Para el historiador, si no está esto “es muy difícil construir una historia” y felicitó la decisión de Haberkorn de componer un escenario múltiple, con varias caras y basarse en el eje de dos víctimas: Roberto Gomensoro Josman y Eduardo Pérez Silveira, “el Gordo Marcos”.
“Creo que es una decisión inteligente que toma (Haberkorn) porque le permite armar una narración, y es probable que uno no pueda entender bien a Gavazzo sin pensar en sus víctimas. Esto me parece importante: la combinación victimario y víctima”, añadió Rilla.
El historiador planteó que el libro genera en el lector la pregunta de cómo se hace un criminal y señaló la importancia de escapar a la tentación de decir que Gavazzo se distinguía del resto por ser “un loco”.
“No, no es ni enfermo, ni un anormal ni un loco y ahí empieza el problema. Sería mucho más tranquilizador para todos los que lo estudiamos y lo sufrimos, creer que no pertenece al género humano. Tengo malas noticias, lamentablemente, está hecho de lo mismo que estamos hecho nosotros. Por eso, víctima y victimario se tienen que explicar recíprocamente”, agregó.
Para Rilla ese “juego entre víctima y victimario” está muy presente en el libro y tiene su relevancia en que la víctima no necesita explicación “porque no tiene opción cuando se transforma en víctima”, mientras que el victimario sí porque puede elegir si torturar o no.
Por su parte, el politólogo Daniel Chasquetti indicó que le impresionó que el relato sobre Gavazzo “esté construido sin prejuicios desde el inicio del libro”, en el que “no hay un juicio a priori que lo condene”. Remarcó que la narración comienza con la infancia de Gavazzo y la de sus antagonistas (Gomensoro y Pérez Silveira) pero no lleva al lector a pensar “que ese individuo se iba a terminar transformando en lo que se transformó”.
“La historia de Gavazzo es una serie de decisiones que conducen al declive moral. Cada decisión trae nuevos escenarios que lo llevan a tomar nuevas decisiones y cada vez es peor. Al final de los días, termina en lo que es: un individuo sin paz, y su familia también. Le podríamos cambiar el nombre al libro de ‘Sin piedad’ a ‘Sin paz’”, comentó Chasquetti.
El politólogo destacó también que se hayan incluido los juicios de Gavazzo que tenían sus superiores, porque “ahí hay una pista maravillosa para entender cómo se va moldeando su personalidad”. Contó que en el libro se ve cómo las autoridades militares destacan el cumplimiento y la obsesión de Gavazzo por su labor; además de mostrar que “era un tipo complicado desde su juventud”, según contaban sus compañeros de armas.
Chasquetti remarcó lo interesante de ver la formación de la personalidad del exmilitar, quien “cuando se vuelve un experto torturador de mujeres, al mismo tiempo, se transformó en un individuo que frecuentaba todos los prostíbulos del Interior”.
Además, el politólogo dijo que el libro es una suerte de “reivindicación de las víctimas” porque son nombres poco conocidos que “fueron héroes porque soportaron” las agresiones y torturas de Gavazzo y otros.
FF.AA. y MLN:
"Es un silencio mafioso que sostienen unos y otros"
Por: Magdalena Herrera-Ecos. LA: 10/06/2016
Luego de terminar de escribir "Milicos y Tupas", al periodista y escritor Leonardo Haberkorn le quedó claro que hubo un antes y un después en el cuartel de Artillería 1, conocido como La Paloma, en 1973. Ese antes y después tenía nombre y apellido.
Desde ese momento, Haberkorn continuó la investigación, con miras a un libro, que fue variando, tomando nuevos rumbos, a medida que aparecían revelaciones sorprendentes.
Asimismo, el autor de "Gavazzo Sin Piedad" logra entrevistarse con el militar condenado por el asesinato de 28 personas y actualmente en prisión domiciliaria.
“No le niego que se haya colgado a alguno, no. Pero dentro de la escala de tortura, colgar a una persona de los brazos, es nada. Yo no quiero que me lo hagan, pero es nada”, le dijo en algún tramo de los diálogos que se transcriben en el libro.
“Suena brutal eso de tirarle una granada en la celda. ¡De gas! ¿Y de qué otra forma usted reduce a otra persona?”, revela Gavazzo en otro tramo.
Leonardo Haberkorn afirma que el título de su nuevo libro "admite varias lecturas" y que prefiere que cada lector elija por su cuenta.
-Según contás, Gavazzo a pesar de estar en el Hospital Militar, no lucía enfermo. ¿Imaginabas encontrar ese hombre tan vital?
-No me sorprendió. Ya había hablado con gente que lo había visto allí y me habían contado que se mantenía activo, hasta donde lo permitían sus circunstancias.
-Este libro se gesta de alguna manera en "Milicos y Tupas", uno de tus libros anteriores. En el momento de terminar ese libro, ya te habías propuesto hacer algo sobre Gavazzo o, ¿fue cuando te contactaron las hijas del Coronel retirado Juan Carlos Gómez?
-Cuando terminé "Milicos y Tupas" quedé con la idea de averiguar qué había pasado en el cuartel de Artillería 1, conocido como La Paloma, en el cerro de Montevideo, cuando Gavazzo llegó en 1973 para liquidar la tregua entre el MLN y el Ejército en esa unidad. Según mis fuentes en aquel libro, militares y tupamaros, la llegada de Gavazzo provocó un antes y un después en ese cuartel, incluyendo un recrudecimiento en la tortura. Hubo muertos dentro de la unidad. La idea de investigar esos hechos ya la tenía. La aparición de las hijas del coronel Gómez me dio otro impulso.
-Ante tanto silencio militar, ¿por qué crees que Gavazzo te da las entrevistas?
-Es una respuesta que solo él puede dar. A mí me dijo que yo no podía ni imaginar las razones por las cuales había aceptado hablar conmigo, cuando había rechazado tantas otras propuestas. Me nombró a algunos colegas que lo habían llamado para entrevistarlo y él había declinado sus ofertas. Hablé con uno de ellos para chequear el dato, y era cierto.
-Al entrevistar en periodismo uno se puede dar cuenta lo que el entrevistado quiere comunicar. Luego, el diálogo toma el rumbo que el periodista más sagaz o no elige. Pero en esa primera instancia de charla hubo algo que notaras que Gavazzo quisiera decir en ese momento: ¿esas razones tan ocultas?
-Él ya antes había publicado su autobiografía. Según dice, la escribió para dar una versión más benigna de su carrera y su vida, sobre todo para su gente más cercana. Supongo que algo de eso puede haber en la decisión de aceptar dar una entrevista. Si en este caso lo logra o no, prefiero que la gente lea las entrevistas que se transcriben en forma textual y, junto a los otros elementos del libro, saque sus conclusiones.
-¿Cómo fue tu primer encuentro con Gavazzo? ¿Qué te generó? ¿Miedo como a muchos?
-Sentí la obvia ansiedad de tener que enfrentarme a un entrevistado difícil, entrenado profesionalmente en contrainteligencia, que es el arte de engañar al otro. Alguien que, además, siempre se había negado a aceptar todos los cargos en su contra. Basta decir que, a pesar de las decenas de testimonios de tortura que hay en su contra, en su extensísima autobiografía apenas dedica unos párrafos a decir que en los años duros se vio obligado a "apretarle el gañote" a algunos detenidos. Y pocos días después de la publicación aclaró que "apretar el gañote" no era torturar, sino apenas una imagen literaria. En fin, yo iba a sentarme frente a él y tenía la obligación de encontrar algo que valiera la pena.
-En el libro contrarrestás la historia de Gavazzo con la de otros personajes, en una narrativa intercalada. Pero los tres principales protagonistas de "Gavazzo. Sin piedad" son el propio Gavazzo y dos tupamaros que murieron muy jóvenes, el Gordo Marcos y Tito Gomensoro. ¿Por qué los elegiste?
-Por varias razones. En ambos casos Gavazzo está implicado. Ambos mueren en el cuartel de Artillería 1 de La Paloma cuando termina la tregua. Es lo que dije antes: sus trágicas historias son la continuación de la trama de "Milicos y tupas". Gomensoro fue, además, el primer desaparecido. Los que lo mataron decidieron inaugurar con él esa política que hasta hoy nos duele. El juicio por su muerte es casi una historia en sí misma, con mentiras, traiciones y dos heroínas inesperadas. Por otra parte, ambos eran hasta ahora dos víctimas olvidadas, de las cuales casi nadie hablaba, ejemplo perfecto de los miles de jóvenes que fueron reclutados por los líderes del MLN para llevar adelante una revolución condenada de antemano por estar basada en premisas políticas todas equivocadas, algo que nunca se admite. Representan a los cientos de jóvenes que fueron arrastrados en vano a la tortura y, en este caso, a la muerte. Ambos casos, además, desnudan la trama de ocultamiento que el Ejército como institución tejió para engañar a sus familias y a la opinión pública. Hasta hoy. Creo que el relato de los hechos, así como las anotaciones en el legajo de Gavazzo, interpelan al Ejército por sus actos del pasado y por su tan equivocada política de silencio desde 1985 hasta hoy
¿Gavazzo los recordaba?
-En el caso de uno de ellos negó todo vínculo. En el otro terminó por reconocer haber tenido una participación directa y grave en los hechos que llevaron a su muerte y desaparición. Es una de las revelaciones del libro.
-El libro brinda un testimonio terrible de una mujer embarazada, también tupamara, que expresa gratitud por un oficial, ni ella ni él quieren decir su nombre. ¿Por qué entendés que a esta altura no se logra que militares, y también integrantes del MLN, según se puede deducir luego de leer tu libro, no quieran contar la verdad total, y solo a medias?
-Creo que hay muchas razones. Sobre la historia edulcorada y tergiversada del MLN se han edificado carreras muy exitosas. A su vez, las Fuerzas Armadas eligieron el silencio como estrategia para no rendir cuentas de crímenes injustificables. Uno y otro bando castigan al que habla fuera del discurso oficial. Cuando publiqué "Milicos y tupas", aparecieron algunos tupamaros alcahuetes oficialistas castigando al profesor Armando Miraldi y al contador Carlos Koncke por haber dado su testimonio crítico. Y al coronel Luis Agosto, el militar que habló en ese libro, gran parte de sus colegas le niegan el saludo, le dan vuelta la cara... ¡por haber contado su propia historia!
Es un silencio mafioso que sostienen unos y otros y que existe para seguir medrando con las respectivas historias oficiales
¿Existe algún libro de historiador nacional que logre satisfacer realmente tu interés durante la guerra sucia?
-Hay muchos libros que aportan. Si tengo que elegir uno elijo "El color que el infierno me escondiera", de Carlos Martínez Moreno.
-En este libro quedan revelados más aspectos desconocidos como el tema del Primer Vuelo, las colaboraciones del MLN, y por supuesto además de las torturas, la muerte. ¿Investigás y luego ves por donde irá el libro? ¿O te trazaste esas tres historias principales desde un inicio, y las secundarias también?
-En este caso, la investigación fue cambiando al libro. Cuando comencé a escribir, lo que tenía en la cabeza no era este libro. Hubo varios cambios de rumbo, incluso uno que me hizo descartar tres o cuatro capítulos ya escritos para volver a empezar desde un ángulo totalmente distinto.
-¿Cual fue ese cambio de rumbo tan importante que te hice descartar tres o cuatro capítulos?
-El libro, en un principio, se centraba más en Gavazzo, al estilo de una biografía. La lectura detenida de las cientos de páginas del expediente del caso Gomensoro provocó un primer cambio. Las declaraciones de Gavazzo sobre Eduardo Pérez Silveira, el Gordo Marcos, también fueron un mojón, lo mismo que el testimonio de Luis Alemañy sobre él. En un momento me di cuenta que las historias de Tito Gomensoro y el Gordo Marcos tenían que vertebrar el relato y tiré todo lo que tenía escrito hasta ese momento.
-Una de las grandes revelaciones es el papel de Trabal. ¿Lo imaginabas?
-No. Fue una de las sorpresas que emergió de la lectura y análisis del extenso legajo de Gavazzo. Son cientos de páginas, pero valió la pena leerlas. Es otro punto que revela todo lo que falta por saber todavía.
-¿Por qué crees que el ministro Bonomi no quiso hablar contigo cuando ibas a escribir sobre la muerte de un amigo de la juventud de él?
-Hay que preguntarle a él.
-¿Qué respuesta te dio él a ti?
-Ninguna. Simplemente no respondió ninguno de los mensajes que le hice llegar.
-Luego de "Historias Tupamaras" y "Milicos y Tupas", tal cual se desprende de este nuevo libro, dijiste habían quedado puntas que no te cerraban. Completás una suerte de trilogía con "Gavazzo sin piedad" que termina aquí ¿o se abrieron otras puntas que no te cierran y te dieron idea para nuevo libro?
-Durante esta investigación aparecieron historias muy interesantes, vinculadas a la dictadura, los militares y la guerrilla, que no encontraron lugar en este libro por no estar directamente vinculadas con Gavazzo. Sin que todavía tenga en mente ningún proyecto concreto al respecto, creo que en algún momento valdrá la pena contarlas.
Transcribimos algunos párrafos del libro recientemente lanzado "GAVAZZO SIN PIEDAD"
HABERKORN, LEONARDO SUDAMERICANA Precio: $ 480
(pág. 268 a 270)) Lo rastree hasta una academia de equitación en Pernambuco, le dejé mensajes que seguramente no le dieron. Nunca pude hablar con él y, por lo tanto, tampoco contar su historia. Años después, en las calurosas tierras pernambucanas, DEBAT , leyó sobre la polémica que se había generado en el caso de GOMENSORO. Supo de la carta del ministro Fernández Huidobro y de la respuesta de la jueza Elhorriburu, que se había reafirmado en su actuación y decía tener sesenta testigos que confirmaban que TITO había muerto en Paso de los Toros
Por fin parecía que la historia que él había contado al Ministro de Defensa en 2006, tenía valor. El empecinamiento de las hermanas Gómez había hecho que ahora sí interesara aquel “hecho criminoso gravísimo, ocurrido en dependencias del Grupo de Artillería N° 1 “que no fue “punido con el rigor de la ley “y fue “ocultado en las esferas del comando
Debat tenía una historia que contar. La jueza Elhorriburu había sido sustituida por su colega Karen Cuadrado.
El ex capitán Debat relató en sede judicial:
Ocurrió en el año 1973, en el mes de marzo. Volviendo a las caballerizas desde el campo de ejercicios del Grupo de Artillería N° 1, volviendo montado a caballo, pasé por un galpón que había en dicha área. Dentro del galpón que tenía una puerta tipo garaje (…) lo usábamos para guardar obstáculos de salto de equitación, y volviendo a pasar frente al galpón dentro de él vi al mayor Gavazzo sentado al lado de una persona que estaba colgada, amarrada en un caballete. El cuerpo estaba sin ropas aparentemente mojado, húmedo, con brillo, amarrado con las manos en la espalda y la cabeza gacha. Era una persona aparentemente masculina, no tenía senos, cabellos oscuros mojados. Al lado de ese caballete, un teléfono de campaña y varios cables. Al pasar por ahí vi el rostro del mayor Gavazzo, porque giró de la posición (en) que estaba para ver que estaba pasando una persona. No hablamos y hubo sí un gesto de cierta sorpresa de parte de él.
Debat, nunca había visto algo así, y dudó si el hombre colgado estaba desmayado o muerto. La respuesta la obtuvo esa misma noche. “Posteriormente en el casino de oficiales se comentó y escuché que ese detenido había muerto “
Luego comentó que en el casino de oficiales del cuartel le comentaron: “Gavazzo mató a GOMENSORO “. TITO “estaba enchufado al teléfono cuando se le daba manivela al mismo sufría choques de corriente “
Como había dicho por escrito en 2006 Debat relató que habló del asunto con el capitán Agosto, y que le dijo que un hecho de tal gravedad debía ser informado al comandante del Ejército. Luego lo habló también con el jefe del Antiaéreo Washington Scala, quien le respondió que lo ocurrido era cosa de la otra unidad que compartía el cuartel, el Grupo de Artillería 1, y que eran ellos los que debían ocuparse
“Supe al día siguiente que el cuerpo sería llevado para ser arrojado en la represa del Rincón del Bonete (…) Escuché que ese traslado iba a ser realizado por el capitán Ruben Sosa Tejera “ declaró Debat en el juzgado donde asentó su testimonio, cuando le preguntaron a Debat que en ese mismo juzgado había relatado el testigo Valerio Blanco, respondió: - SI NO ESTA MINTIENDO ESTA LOCO…
Como Minarrieta, Viana, Engler, Rosencof, Telechea, Agosto, Rodriguez Larreta, Quadros, Latrash y el imprentero Gavazzo dice que Debat miente.
“– El entonces capitán Debat dice que lo vio a usted con el cuerpo de GOMENSORO, muerto o desfallecido, colgando a su lado
- Es mentira. Sí él ni siquiera estaba en la ciudad, en el cuartel de La Paloma, él estaba ni siquiera prestaba servicios ahí. El estaba en el Cerrito de la Victoria, en la sede de la Artillería Divisionaria 1. ¿Sabe por qué dijo eso Debat? Un día Cristi me dijo: “En la sede de la Artillería Divisionaria 1, está arrestado el capitán Debat, porque se descubrió que…”
Gavazzo comenzó a explayarse respecto a una serie de consideraciones sobre la vida intima de Debat que prefiero dejar al margen ya que considero que no es correcto hacerlas públicas por ser precisamente privadas. Desconozco su veracidad. Pero si fueran ciertas puedo dar fe de que no suponen ningún delito o deshonra.
-… Cristi me dio un papel para que yo le entregara a Debat, Se lo leí, me consideré un mensajero. Lo que nunca sabré es porque me mandaron a mí. Evidentemente, el deba haber pensado que todo fue una investigación que hice yo, por que ahora se destapó con todas estas mentiras. El no puede haber visto, como dice que me vio, por la sencilla razón de que él no podía estar ahí, porque él no estaba ahí. Y segundo porque esa persona no fue detenida por mi unidad
-Pero testimonios de gente colgada, como Debat dice que se colgó a Gomensoro, abundan
-Sí, sí
- Rodriguez Larreta es otro mentiroso
-¡Pero todos mienten!
- ¡Pero seguro! Escúcheme. Si usted leyera las actas del expediente por el cual a mi me condenaron, uno de los que fueron presos en el 76 dice que se reunían en una casa para aunar los dichos.
- Pero Rodriguez Larreta lo escribió todo mucho antes de eso, apenas salió en libertad.
- Pero es que Rodriguez Larreta…es mentira que se le colgó, todo, lo único cierto es que se le ofreció dejarlo en libertad a cambio de 3 meses de prisión. Esas cosas no las decidía yo, que era mayor. Pero me tocó a mí hacerlo. Pero Rodriguez Larreta no fue colgado nunca, porque nosotros sabíamos que él era un correo, y que estaba ahí solo por el hijo. Estaba vinculado al PVP, pero muy superficialmente. No le estoy negando, no le niego que se haya colgado a alguno, no .Pero dentro de la escala de tortura, colgar a una persona de los brazos, es nada. Yo no quiero que me lo hagan, pero es nada