Otra perspectiva del exilio
Yo no quiero vivir en esta casa
de paredes a plomo construidas.
impersonal, aséptica.
Yo no quiero vivir en este barrio
de muros grises sin ventanas.
Yo no quiero quedarme entre esta gente,
silenciosa, torpe,
inadecuada.
Yo reclamo un lugar entre los míos,
entre los perseguidos y los parias,
mi pedazo de barricada,
una ráfaga de sol,
un río de gente ardiendo,
las paredes overas de palabras,
la rabia latiéndome en las sienes,
le esperanza
renaciendo entre las balas.
EL SAPAYO
TEXTO DE CONTRATAPA
"GAVAZZO SIN PIEDAD"
HABERKORN, LEONARDO / SUDAMERICANA
A José Nino Gavazzo se lo menciona como el prototipo de la represión, la tortura y la violación de los derechos humanos. No fue el único, pero es el símbolo.
En este nuevo trabajo, Leonardo Haberkorn consigue su testimonio, la voz de quien, para muchos, encarna el mal, lo peor de la dictadura.
Gavazzo, hoy en prisión domiciliaria, reconoce métodos de tortura utilizados durante los interrogatorios. “No le niego que se haya colgado a alguno, no. Pero dentro de la escala de tortura, colgar a una persona de los brazos, es nada”, dice. Habla de procedimientos concretos, desapariciones, internas militares, lealtades y traiciones. Trata y destrata a camaradas y a enemigos. ¿Cómo fue su relación con los presos? ¿Y con las presas? ¿En qué consistían esos interrogatorios? Admite por primera vez su participación en hechos violentos de trágico desenlace. Sus respuestas están contrastadas con documentos y decenas de otros testimonios, incluyendo los de muchas víctimas. Es imposible no estremecerse ante ciertos pasajes de un libro que echa luz sobre asuntos oscuros.
Fueron tiempos crueles, donde la violencia, la intolerancia y la muerte vinieron de los sectores que estaban enfrentados, y en ellos, hubo víctimas y victimarios. En esta ambiciosa investigación, más allá de creencias y convicciones, Haberkorn toma rigurosa distancia para armar la vida de Gavazzo, y contar la vida y la tragedia de dos militantes políticos que murieron muy jóvenes en horrendas circunstancias y a los que ya casi nadie menciona: Roberto GOMENSORO Josman y Eduardo Pérez Silveira, el “Gordo Marcos”.
Seguí de cerca la gestación de Gavazzo Sin piedad. Me consta que el oficio periodístico de Haberkorn, como en sus libros anteriores, tiene el objetivo de llegar a la verdad y que no se transforme en "la primera víctima".
Jaime Clara
Respuesta al artículo de la revista “Caras y Caretas” escrito por Mauricio Rosencof “La piba que cumplió 15 años en un cuartel
MENORES PRESOS DURANTE LA DICTADURA EN URUGUAYJUEVES, 9 DE JUNIO DE 2016
Sr Mauricio Rosencof:
Después de leer el artículo publicado en Caras y Caretas cuya historia nos involucra en forma personal, debemos decir que no salimos del asombro. Sinceramente, nosotros podemos aguantar la discriminación de la derecha pacata y rancia, porque con el paso de los años de eso ya tenemos callos. Pero ya que habla con tanta trivialidad de nuestra historia, atienda bien lo que le decimos.
Para lo que aún evidentemente no estamos preparadas es para este rostro abyecto de una izquierda rancia que lame las botas del que fue su opresor re victimizando a las víctimas. Somos esas “gurisas” que usted menciona y no fuimos botín de guerra como usted relata, tomando en cuenta las palabras del tal cabo Garay. Sabemos que la ética en los tiempos que corren es una especie de quimera, pero señor, somos resilientes y por eso estamos aquí exigiendo se retracte de sus palabras porque lo que usted cuenta es incorrecto...por no decir que es una mentira. Le exigimos se retracte por ese sesgo peyorativo con que cuenta nuestra historia de la cual evidentemente no conoce nada y que habla más de usted y sus valores que de nosotras. Sus palabras para no ser groseras las atribuimos la jerga de la narrativa popular miliquera que no defiende ni reivindica en ningún momento el lugar de la mujer como una igual dentro de la sociedad, ni tampoco el valor de la lucha organizada contra la dictadura de esos jóvenes que precisamente no eran revoltosos.
No salimos del asombro por lo dramático de lo acontecido en el año 1975 y la frivolidad del relato donde pareciera que con la historia de la “gurisa”, que recién nos enteramos por usted de tamaña mentira, lo que destaca son las exaltadas virtudes del cabo Garay, “muy gente, muy correcto” además de que, “tenía un hombre adentro “ haciendo clara alusión a lo que algunos viejos recalcitrantes definen como ser “macho” donde el drama de los menores presos ( los revoltosos) queda en segundo plano, excepto en la forma detallada que utiliza para contar nada menos que los chismorreos miliqueros cuando dice como higienizaban a algunas de nosotras..Supuestamente.
Exigimos se retracte de sus palabras que reafirman la violencia de género, atentan contra la vida privada de nosotras víctimas directas de los hechos acaecidos en el año 1975. ¿Cuando hablamos de derechos humanos de que hablamos señor? ¿Tenemos que refrescarle la memoria?
Reflexiones sobre la ética y la dignidad humana. Vivimos en un tiempo donde los valores éticos, el respeto por la dignidad humana están en crisis. Estamos frente a un cambio de paradigma, lo que ayer pertenecía al lugar reservado al espacio de lo privado y el lugar de la intimidad, hoy es sacado al mercado mediático, deformado y de manera descarnada. Hay una especie de saqueo de la vida íntima donde todo vale en pos de la información, si le podemos llamar información.
Nos preguntamos cuáles son los motivos y cómo puede usted contar una mentira y decirla con tanta ligereza. Quizás debería consultar otras fuentes en lugar de dar por sentado lo que relató de “tan confiable fuente de información”. Como vivimos en carne propia esos hechos, le preguntamos cómo se atreve a publicar semejantes barbaridades sin tener el sentido ético de consultar a las víctimas, porque estamos aquí señor.
Podríamos haberle informado que realizamos una denuncia en octubre de 2011, y allí están los nombres de torturadores y de los denunciantes, además de existir sobre el caso material de consulta, solamente googleándolo, y una investigación periodística, que está editada, en el libro de Almada, “Crónica de una infamia’’. Vamos a ponerle el beneficio de la duda para preguntarle… ¿El artículo fue inocente o un acto fallido? Por lo uno o por lo otro le enviamos esta información que quizás lo ilumine……
La violencia sociopolítica y su función revictimizadora
Entre caníbales el dolor es veneno nena y no lo sentirás mientras te muevas lento, lento y jadees el nombre que matará. Hay pobre de mí, pobre de mi carne...
La revictimización es el hecho o conjunto de hechos en que un individuo es víctima de violencia interpersonal en dos o más momentos de la vida, siendo dichas experiencias separadas en el tiempo, realizadas por al menos dos perpetradores diferentes. En el marco de la violencia sociopolítica, el perpetrador viene a ser grupos o estructuras con un proyecto político, económico y social que se impone, se trata de la fuerza pública, a través de organismos de seguridad del Estado. En las dictaduras así como en las guerras la población es convertida en víctima. Algunos autores hablan de victimización secundaria para hacer referencia a la revictimización; también será considerada revictimización a la violación de derechos , en los casos que la persona ha sido víctima y posteriormente es maltratada por alguna institución o por alguna persona porque se le niega información o se la deforma, no reconociéndola como una interlocutora válida, no se le escucha con el debido respeto y en otros casos estas mismas instituciones a las que acuden en busca de protección, son las que les amenaza, les investiga, les persigue. Esta violencia sociopolítica, por cuenta de sujetos institucionales son los responsables de la re revictimización, reviviendo la experiencia traumática o indirectamente sugieren situaciones que atentan contra la dignidad.
Asimismo, los medios de información masiva, operan como mediadores de los intereses de los victimarios, convirtiéndose en máquinas de revictimización. En los casos de las víctimas de crímenes de Estado, se niega la realidad del Estado, como victimario, donde las víctimas tienen la necesidad de ser reconocidas como víctimas y reclamar sus derechos al mismo tiempo.
La revictimización hace que se remuevan las emociones experimentadas anteriormente con motivo de la victimización tales como miedo, rabia, ansiedad, sensación de inseguridad y de tristeza que puede desembocar en depresión, vivenciando de esta forma una nueva situación dolorosa que puede ser incluso traumática; siendo con mayor frecuencia sentimientos de rabia, impotencia y desesperanza. Una forma continua de revictimización constituye la impunidad ante los crímenes y violaciones de derechos humanos, que tiene como consecuencia la pérdida de credibilidad de las instituciones.
La resistencia surge entonces como la capacidad que tienen las víctimas de sobreponerse ante situaciones adversas y luchar para reclamar y exigir respeto y el reconocimiento por parte de la sociedad frente a la violencia simbólica
. MENORES PRESOS EN DICTADURA
09·06·2016
El asunto se hace mas embromado aún
cuando se toma el ejemplo de a uno
Recién hace 30 minutos, Canelones-Parque del Plata calle sin nombre, un niño y un llanto desgarrador, los pocos que pasan miran y continúan su camino jornada fría muy fría. El llanto es ya desgarrador... y voy a ver qué ocurre, un niño y aun no puedo saber si es una niña o un niño y no es que me importe, le preguntó qué le pasa!! Entre lloriqueo me dice que tiene miedo, que el novio de la mama le pega. Está desabrigado y con frío y sin dudas con hambre...le digo que lo voy a llevar a su casa, voy por el auto, me acompaña y le pido que se quede en el portón, le busco una ropita de Manu y una banana que come con desesperación...pongo debajo del asiento un "toma preocupación" y la llevó... a cuatro cuadras de donde vivo
Llegamos, a simple vista el panorama es desolador, muchos chiquitos nenes y nenas...sucios, desabrigados y con hambre...supongo y con toda razón que sufren violencia y el hambre es solo una de las formas, frío y el temor de quien es mi compañero casual que no quiere bajar del auto por miedo quizás... bajo golpeó las manos, una joven mujer sale a mi encuentro, le abro la puerta del auto para que baje el niño, baja el niño y la cara de la mujer se transforma entre sorpresa y agresividad..Insultos para la niña que en ese momento me entero que era una niña... Bueno una situación desagradable y triste, parte de una pobreza estructural que no desapareció con el final del 2002, está acá presente y viene mordiendo...
OZ