POBRE NACI…POBRE VIVO
Por eso soy…delicado
ESTOY. ..CON LOS DE MI LAO
Cinchando tuitos parejo
PA HACER NUEVO…LO QUE ES VIEJO
Y verlo al mundo….cambiao.
Don Atahualpa Yupanqui
Cuando entramos en esta correspondencia pública, hacía ya largo tiempo que veníamos intentando analizar las causas que llevaron a la derrota del 72. Fue una larga reflexión que comenzó seriamente en 1985, porque antes de esa fecha eran escasísimos los materiales escritos en forma de libro, y las memorias eran colectivas pero orales y, circunscriptas a los sucesos que se padecieron con aquella derrota. De a poco lo episódico y puntual, pasó –en un proceso paulatino de reflexión colectiva, en pequeños grupos de militantes- a las reflexiones de las causas generales, los vectores centrales del episodio.
Fue así que fue surgiendo una visión crítica. Crítica, que no era aceptada por todos. En parte por la terrible dispersión de los propios militantes que reaparecieron en los lugares más disimiles que imaginarse pueda, sin posibilidades de contacto o discusión entre ellos.
A veces divididos en banderías políticas que florecieron en los denominados exilios. Los “renunciantes” fue una de esas banderías, pero hubo también otras. Si cito a los “renunciantes” (renunciaron a “enderezar” el viejo MLN-Tupamaros y consignaron su fracaso “como un intento idealista” al mismo tiempo que proclamaban un desaforado “marxismo-leninismo” al estilo de la época y bajo inspiración) no es por casualidad. Uno de esos “jefes prominentes” es citado por Héctor Amodio Pérez (HAP de ahora en adelante) como el hombre que habría proferido en relación a HAP el juicio:“de que el tiempo siempre le daba razón”. Después de eso, más “las coberturas millonarias”, la política “del padrino” y la “renuncia”,… se hizo blanco.
Del otro “blanco” que participó también de lo mismo (la “casona” de Punta Gorda es testigo de esas alegres malversaciones con dinero prestado, que ni siquiera conseguían con sus esfuerzos militantes) pero en este caso –y de aquellos tiempos- tuve hasta hace pocas semanas un testigo: mi amigo y militante tupamaro Carlos Humberto Minetti. El era uno de los “custodios” de aquel lugar (entre otras tareas militantes) y, era testigo que hasta “rancho” diferente tenía ese jefe (pedido al restaurant y acompañado de vinos finolis) mientras “la tropa” comía si se hacían “rancho” ellos mismos y si no,… jodéte!!!
Fíjese HAP, para lo que daba, la “compartimentación”, la “estructura piramidal”, el “verticalismo” todas “las normas de funcionamiento, imprescindibles para el mantenimiento de la organización” esa “que hoy para denostarla, se la ha rebajado a la condición de “aparato”, con el tono peyorativo apropiado” y de la cual agrega, más adelante, en otra frase…” como si el MLN hubiera sido un comité de base del 26 de marzo”. Con respeto a esta última frasecita, le vamos a adelantar una cuestión: le han dado mal, las señas
Y bien, planteadas así las cosas, nos reafirmamos en nuestros juicios anteriores sobre el aparato, los aparatistas y “todo lo demás”. Decimos que todo eso no sirvió para una mierda, desde que el “aparato mínimo” se descarriló en “aparato” y, todo lo que vino después, hasta la derrota del 72 y, aún después del 85 y, hasta ahora.
Todo esto, estas desviaciones, ya estaban planteadas desde mucho tiempo atrás. Vamos a servirnos de dos testimonios: Jorge Zabalza y el mismo HAP.
En alguna de sus múltiples intervenciones, Zabalza ha dejado “una puntita” sobre el asunto. Incidente además, que se produjo después del asalto al Casino de San Rafael, en el que participó. Estaban en un local alquilado, cuando llegó de “visita” el Sr. José “Pepe” Mujica, con un botellón de vino y Zabalza –verde e ingenuo de él!!!- retiró el botellón (o la damajuana) de la mesa, con el argumento de que “allí” no se bebía. Me imagino la sonrisa lumpen del “Pepe” y el disgusto de Raúl Sendic!!!
El otro, lo ha dado el mismo HAP cuando citando los lejanos tiempos del “cantón de Marquetalia” señala que a él y a su compañera “ni el mate” colectivo les servían. Y yo me pregunto: siendo como era HAP un obrero grafico calificado, un militante puntilloso, un buen cuadro militar y un organizador eficaz, porqué se bancaba esas terribles baboseadas?
¿No es acaso la organización revolucionaria el espejo de la organización social colectiva a la que aspiramos mañana?
Yo que no llegué a los niveles de HAP, reaccioné siempre, ante las injusticias y las baboseadas de los “responsables”. A cierto “segundo” que en su tiempo tuvo HAP, en Punta de Rieles, le paré el carro desde el pique cuando me anunció que “me iban a hacer chancho”, que era la jodita habitual que venía –además- desde los tiempos de Punta Carretas y, que HAP también ha señalado en alguna de sus intervenciones. Al mencionado “segundo” que cayó en la vivienda de Almería que alquilaba HAP, le espeté: “Vos me “hacés” chancho y yo, cuando bajemos al recreo y delante de todos los presos, te bailo un malambo arriba del lomo y te mando para el hospital”. Estoy en cana y no para aguantarle pavadas a los “talladores de huesitos” como vos, pelotudo”. Incidente parecido tuve con “el ruso” Rosencof y, también, otro similar con el mismo EFH. Todos los “incidentes” con testigos que aún viven, aquí no hay “versos” (y para más señas Pabellón B, Punta de Rieles, segunda celda a la izquierda del portalón, 14 o 16 militantes por celda).
Dicho esto –perdónesenos la digresión- volvemos a lo final del párrafo anterior: Porqué HAP cuando lo “baboseaban” públicamente, en el cantón de Marenales, no aprovechó la bolada y les dijo: Muy bien muchachos, hasta aquí llegó mi amor, que les garue finito y váyanse, de paso,- todos los presentes- a la PM que los recontra mal parió? Tenía oficio, era joven, lo baboseaban, para qué aguantarse las injusticias?
Como ve HAP podemos remontarnos bastante en el tiempo y, de allí es que nos atrevemos a hacer la afirmación –que no es temeridad- de que el famoso “aparato” tenía carencias y se había desarrollado perversamente, no como un instrumento para hacer más eficaz la lucha, sino como el principal freno organizativo para su desarrollo. Y a eso puede sumarle la terrible carencia de formación política de toda la militancia (y particularmente de los “jefes”) que eso después tuvimos ocasión de constatarlo, en Argentina, cuando observamos la excelencia militar y de formación política de los militantes del PRT-ERP que dirigía Santucho.
Señalado esto, vayamos a otro punto.
Dice HAP al final de su última intervención: “Creo que no puedo reivindicar la gesta colectiva de los tupamaros, porque como tal, no existió. Y eso es parte, también, de la historia oficial”.
Si la “la gesta colectiva…no existió” nos encontraríamos todos, en la bonita situación de que “argumentativamente”, HAP, se pega un tiro…en una pata. Y le vamos a adelantar “que se va a quedar más solo…que el UNO.
Sin la militancia tupamara, sin el colectivo militante, sin los innumerables e incontables “apoyos colectivos y anónimos” que la “orga” siempre tuvo, el viejo MLN-Tupamaros, no podría haber sobrevivido desde el 63 al 72…y menos después aún, cuando caída toda la dirección, la lucha popular continuaba y llega hasta 1985 con las masivas movilizaciones populares al grito de: “Liberar, liberar a los presos por luchar” y “Sendic, escucha, tu lucha es nuestra lucha”.
Como HAP –y no es un reproche- esta encarnizado con Raul Sendic (y otros), pero aquellas manifestaciones están documentadas, filmadas, fotografiadas y aparecen en todas las hemerotecas gráficas de la época, estos hechos colectivos protagonizados por nuestro pueblo están allí como un recordatorio ante el cual sería conveniente inclinarse con elemental justicia.
Y ni hablemos del entierro del viejo líder, que asombró a toda la burguesía uruguaya, sus amanuenses….y el resto de la izquierda que siempre estuvo “en la chiquita” de “los hechos de sangre” cómo si las revoluciones fueran acontecimientos pacíficos. Sendic –con sus luces y sus sombras- está instalado en la mitología popular. De ahí, de ese pedestal, no lo mueve nadie. Fue un gran luchador social. Guste o no guste.
Pero hagamos un pequeño desvío de nuestros razonamientos. Si la “gesta colectiva”- inclusive toda la mitología que acompañan a la misma- no hubieran existido. ¿Qué queda?
¿Acaso la visión elitista y burguesa del Sr. Emerson Carlyle y su visión “De los Héroes”, los hombres representativos, que son los que “hacen la Historia”? ¿A tanto se anima HAP, cuando se cataloga a sí mismo “pero siempre he sido así, galopeador contra el viento”.
¿O dicho de otra manera? ¿Va a retroceder de la visión socialista y marxista, a la visión burguesa? ¿Considera que esta es superior?
La “gesta colectiva” existió, no es un invento. Nos proponíamos “derrocar el orden existente con las armas en la mano e instaurar el socialismo en el Uruguay”. Que hoy, casi cincuenta años después seamos consientes que el socialismo anhelado, es una tarea mucho más compleja y difícil de lo que en aquel momento concebíamos, es harina de otro costal.
La Historia tomó otros caminos (por algo los griegos la representaban como una dama caprichosa y enigmática, Clio). El socialismo se hace con conciencia masiva de los explotados, los del campo y los de la ciudad, no se impone desde “arriba”, ni por obra y gracia de “cuatro iluminados” y algún legendario y todo potente “timonel”.
Marx, al que nuevamente, los mejores están volviendo, lo decía de una manera concisa: es la sociedad de los productores libremente asociados. Y para empezar “a deschalar” ese choclo, va a ver qué pelarse y bien duro la frente!!!
Volvemos a repetir, que no estamos -en este intercambio epistolar, argumentativo y público- para “ganar” (o para “perder”). Estamos para razonar juntos, de igual a igual, de ex militante a ex militante. Como antiguos compañeros de causa. Constatando –en el caso que así sea- que tenemos diferencias. Y señalando las mismas.
Este mismo pequeño desvío –abstracción, si así se quiere- tiene una ventaja. Nos permite acercarnos a otro tema que está relacionado. Ha escrito HAP en su última intervención: “Dice c.e.r. que parecería que no estoy dispuesto a reconocer que no siempre tuve razón. Creo que se equivoca porque esa y no otra, han sido y es mi intención. Lo que pasa es que hasta ahora nadie –y c.e.r. tampoco- me señalan cuales han sido esos errores. Más allá de citar fallos de funcionamiento de manera genérica, de una organización clandestina….”
Los “fallos de funcionamiento, de manera genérica” son los que ilustran los defectos (o la evolución hacia su perversión) de un proyecto. O dicho de otra manera, si un vehículo tiene fallos de motor, de suspensión, de carrocería, llegamos a la conclusión de que esas fallas “genéricas” hacen del producto una verdadera porquería, y elegimos otro modelo. Es lo que pasa con las carencias que mostró el viejo MLN-Tupamaros y que nos llevó a la derrota.
HAP sabe bien, que estamos en una polémica con los antiguos compañeros a los que denominamos “aparatistas-sin-aparato” (Zabalza y varios otros, que son críticos a medias o cuando les conviene y que además, están en atribuir la definición de “socialista”…a cualquier cosa!!!), cuestión que hemos señalado ante diferentes episodios y que nos ha llevado a más de una puteada en círculos privados. Públicamente no salen a la palestra, les han comido la lengua los ratones, pero en privado….vaya que nos sacan el cuero!!! Los jode, que no tienen de dónde agarrarse.
Todos los “aparatistas” creen que con cambiar a los que están en el mando, en la cima de la pirámide, se arregla “la cosa”. Nosotros estamos convencidos de que no es así, más aún, se puede empeorar, porque las fallas no eran moco de pavo, eran básicas, fundamentales.
Sobre todo esto,-que no comenzó hace dos días- sino que empezó en las prisiones. Hace sus buenos cuarenta años, prosiguió a lo largo de todo el exilio, donde estos “aparatistas-sin-aparato” dieron bandazos a diestra y siniestra, tal cual la veleta y, sacando el dedo por la ventana para ver para donde soplaba el viento, antes de tomar posición. Unos fueron “renunciantes”, los otros “seis-puntistas”, hubo otros que se hicieron reformistas “con carnet”, los hubo aquellos que volvieron al redil, se hicieron la “autocritica” y se dedicaron a “escalar” chupando medias como buenos “mamahuevos”. Y también están la falange los que fueron perchados, colgados, rompieron cuando “se les acabó el queso” y, todas las variables imaginables de la picardía, la duplicidad y, el oportunismo personal más descarnado.
En la marcha –nunca estuvimos solos- siempre hubo antiguos compañeros que nos prestaron oídos, apoyo, que compartieron la preocupación y, nos salvaguardaron de más de un peligro (la “escuelita del Crimen” funciona, como HAP bien sabe) y son múltiples “los matasiete” que lo intentaron. Para desgracia de todos ellos fracasaron y alguno se llevó –de yapa- una buena zapatería en el culo. Así que de ciertos lances, amenazas y peligros, tenemos nuestra propia alforja.
El tomar partido, por las posibles verdades, de HAP, en su primer libro, que siguió a la correspondencia, aumentó las filas de los que nos miran con recelo y no ocultan el desagrado y la ojeriza que les provocamos. Intentar ver la realidad sin anteojeras, ni prejuicios, tiene estos bemoles, uno se aparta del redil de ovejas, reivindica su condición humana y…piensa con su propia cabeza.
Señalar esto, significa declarar que HAP –para nosotros- no tiene toda la verdad, pero sí, que en sus aportes, tiene una parte de la misma. De ahí el símil con las X, las Y y las Z. Su testimonio es uno más, pero uno singular, por la posición que HAP ocupó en la interna. Y podría abundar con nuevos ejemplos, pero no vienen al caso, sería extendernos innecesariamente.
Aquí cada lector –y posiblemente alguno que además fue militante- tienen que usar la cabeza propia y sus propios criterios. Relacionar –los hechos que conocen- con sus propias experiencias, conocimientos y reflexiones. Y después, sacar sus balances o conclusiones. Si contribuimos –de alguna manera- a ello nos damos por satisfechos.
Nada más