por: Narciso Isa Conde | 6-10-2016, Santo Domingo, RD
Antes de la realización del plebiscito, el comandante en jefe de las FARC-EP, Timoleón Jiménez (Timochenko), en carta titulada "Doctor Uribe, conversemos tranquilamente" le solicitó al tristemente célebre ex-presidente de Colombia, lo siguiente:
"Lo queremos a Usted sentado a la Mesa de la Reconstrucción y Reconciliación Nacional. No a la mesa del capricho personal o las exigencias carentes de generosidad. Continuemos la marcha a partir de lo alcanzado que ya aplauden las naciones de todos los continentes, que responde al derecho de gentes, a tratados internacionales que hacen parte del bloque de constitucionalidad de la República, que aplauden mandatarios de todo el mundo y hasta el Papa Francisco."
"Proponemos al país entero un acuerdo político para reordenar entre todos la nación colombiana. Nadie quedaría por fuera, queremos que Usted sea partícipe de él, doctor Uribe, conversemos. Fue Usted un formidable adversario que nunca nos dio cuartel, pero como ve, seguimos aquí, en la brega, trabajando incansables por la nueva Colombia. Venga esa mano, le extendemos la nuestra con un ramo de olivo. La paz sí que merece dejar atrás orgullos. Resuélvase."
Minutos después, conocidos los resultados de esa "consulta popular" y la propuesta del presidente Santos convocando a un diálogo con las fuerzas políticas, que con la activa, vehemente y mentirosa participación de Álvaro Uribe Vélez Uribe y Andrés Pastrana (ambos ex -presidentes) lograron que él NO se impusiera sobre el SI por un margen casi insignificante dentro de una votación en general famélica, el Comandante en Jefe de las FARC ha insistido en participar en las nuevas negociaciones.
Un nuevo esfuerzo reaccionario, una nueva maniobra, evidentemente destinada a emendar el Acuerdo de la Habana para complacer a los supuestos triunfadores. Un paso que a mí realmente no me extraña.
· DE TRAMPA EN TRAMPA
Si ya de por sí Timochenko, -asesorado por el escribidor-guerrillero Gabriel Ángel y otros dirigente de FARC-EP- había aceptado un texto en el que se excluía la Constituyente Popular y Soberana, se renunciaba a importantes cambios estructurales y se aceptaba el monopolio de las armas en poder de un Estado terrorista, intervenido por el Pentágono y montado sobre el sistema que históricamente ha provocado la guerra sucia que se intenta concluir, este nuevo paso solo podría conducir a concesiones o imposiciones más onerosas que las ya aceptadas, las cuales de seguro motivaron una parte significativa de la enorme abstención popular (63%) y la debilidad del SI ante el magro voto duro por el NO.
El significado de esa precipitada reacción me parece claro: en su tramo final -no así a lo largo de los primeros tres años de los DIÁLOGOS DE LA HABANA- la jefatura de Timochenko pudo maniobrar exitosamente y logró meter a las FARC en una verdadera trampa, y no conforme con eso ahora pretende introducirla en una trampa peor.
Esto así porque los que revolucionarios que se doblan conceptualmente una vez, siguen doblándose siempre. Si no, pregunten sobre lo acontecido con los comandantes Facundo Guardado, Fermán Cienfuegos y Villalobos del FMLN de El Salvador.
· UN TRÍO FUNESTO, UN INTERLOCUTOR FLOJO Y UNA PENDIENTE ENJABONADA
La nueva encerrona anti FARC y anti-insurgencia, post-plebiscito, ha sido concertada entre tres figuras funestas de la política colombiana: Santos, Uribe y Pastrana, que persiguen acorralar más a las fuerzas partidarias de una paz justa y digna, de una paz que arranque de raíz las causas estructurales de la guerra.
En el caso de Timochenko y compartes se trata evidentemente de una inclinación a aceptar una nueva trampa agregada a la anterior, en una ruta que asume las características de una pendiente enjabonada por WASHINGTON hacia la claudicación iniciada con el sorpresivo e injustificable compromiso de desarme y desmovilización unilateral de las FARC, que en tales circunstancias equivale a derrota militar.
Esto centrado en el logro de una legalidad y una participación política de las fuerzas insurgentes -previamente desarmadas- dentro del orden santanderista establecido; participación legal que estaría aun más amenazada por la criminalización adicional y el conjunto de medidas exigidas por Uribe y por Pastrana, sumadas todas a un Estado represivo y criminal que se mantendría sin alteraciones fundamentales.
· UN DISTANCIAMIENTO A RECTIFICAR
Muy lejos estaría todo esto de las propuestas y las transformaciones que permitirían avanzar hacia una Nueva Colombia, formuladas desde años tanto por la FARC como por el ELN y todas las fuerzas democráticas y de izquierda de Colombia.
El límite del cese al fuego solo hasta el 31 de octubre del año en curso anunciado en estos días por Santos, no está ajeno a esta nueva maniobra consensuada en las alturas del poder. Es pura amenaza, chantaje, presión…para seguir doblando más a los que ya cedieron y tratar de situar en condiciones más difíciles a los/as que no están dispuestos/as a este tipo de rendición; creando condiciones para la subversión imperialista en VENEZUELA y de otros procesos soberanos como los de Ecuador y Bolivia.
Y en ese contexto resulta curiosa la aparente ingenuidad de Timoleón Jiménez o Rodrigo Londoño Echeverri (Timochenko) cuando en su cuenta de Twitter se decide por preguntar: "y entonces después, ¿la guerra?" Parece que Timo no entendió el meta-mensaje de Santos y sus jefotes militares cuando lo sorprendieron con el estruendo de los cazas-bombarderos israelíes en la Ceremonia de CARTAGENA, quienes evidentemente le dijeron soterradamente que solo tolerarían la convivencia con los jefes guerrilleros cuando renuncian plenamente a una paz digna, con justicia social y soberanía, relegan las transformaciones, se "amansan" y aceptan que su "guerrillerada" sea desarmada y metidas en corrales con el nombre de "zonas veredales", para pasar desde allí a una vida civil controlada y bajo amenaza de cárcel, represión y asesinatos.
De verdad no sé como Timochenko y los que así están procediendo pueden compaginar esa conducta político-ideológica con las consideraciones que hiciera el Secretariado de las FARC-EP en vida de Manuel Marulanda al presentar su propuesta de paz, en la que se emiten estas contundentes opiniones sobre Álvaro Uribe y su gobierno y se presentan estas consideraciones sobre el régimen político y el Estado vigente en ese hermano país:
"Por chifladura o demagogia electorera, Uribe ha anunciado estar dispuesto a oficializar una zona de encuentro para firmar la paz en tres meses, 43 años de confrontación no se superan en tan corto tiempo. La problemática política, económica, social y cultural, ambiental y de soberanía del país no se puede resolver en 3 meses, a no ser que algunas de las partes hayan derrotado al contendor, y este no es el caso. Uribe no es el hombre para la paz en Colombia. No está programado por los gringos para eso. Un tipo que ni siquiera reconoce la existencia del conflicto armado no logrará la paz por ninguna vía. Solo un nuevo gobierno y democrático, soberano, podrá lograr la paz negociada, NO UN GOBIERNO TÍTERE DE LA Casa Blanca. Se necesitaría un gobierno compenetrado con la necesidad de paz, que apoyado en el pueblo y el interés nacional tome la decisión de regresar las tropas a los cuarteles, de reducir drásticamente el presupuesto de guerra a favor de la inversión social y exigir la salidas del país de las tropas y asesores estadounidenses entrometidos en el conflicto interno y factor atizador de la guerra, para darle paso resuelto a los diálogos de paz". (Un acuerdo nacional por la Paz. MANIFIESTO de las FARC, pág. 10, Novena Conferencia de las FARC-EP, septiembre 2007)
Pastrana fue el presidente que en el 2000 usó los Diálogos del Caguán para intentar asesinar a Marulanda y sorprender luego con el llamado PLAN PATRIOTA impuesto por el PENTÁGONO, que se tradujo en miles de muertos y millones de desplazados.
Y Santos ha vuelto enseñar sus garras luego de un sinuoso repliegue "pro-paz", bloqueando la Constituyente, la desmilitarización, el rescate de la soberanía y las transformaciones estructurales, e imponiendo un plebiscito chueco.
El reciente pacto entre esas tres nefastas figuras no augura nada bueno, solo apretar el cerco contra la insurgencia procurando liquidarla con una siniestra combinación de la vía política y el exterminio dosificado. Misión perversa, pero de todas maneras difícil de imponer a plenitud.
Insistir en renegociar en ese nuevo escalón y con esos interlocutores es sencillamente suicida y por suerte se torna mucho más evidente, lo que de seguro hace cada vez más intragable esa ruta claudicante en amplios sectores de las FARC-EP, en toda la insurgencia y en un amplio campo popular, democrático y de izquierda, que de tontos/as no tienen un pelo. El sentido común recomienda una rectificación profunda.
Una lectura diferente de los resultados del
plebiscito del 02 de octubre
Caracas, octubre 05 de 2.016
Carlos E. Lippo - En ensartaos.com.ve
Son varios los artículos publicados en este mismo portal en los cuales habíamos exteriorizado nuestra consideración, fundada en hechos históricos y políticos, en relación a que los acuerdos firmados entre las FARC y el gobierno colombiano presidido por Juan Manuel Santos, sometidos a consideración del electorado el pasado 02 de octubre, eran totalmente ineficaces para conducir ni una “terminación del conflicto”, que era el objetivo declarado del gobierno, ni mucho menos a una “paz con justicia social”, que era el propósito de la insurgencia armada.
El último de esos artículos titulado “Acuerdo FARC-Santos: un supremo acto de desidia política y de alta traición a la patria latinoamericana” (1), ha tenido el curioso efecto de haberme granjeado no pocas jocosas felicitaciones de algunos amigos por el triunfo del “No”, así como el irónico comentario de una atenta lectora que me ha hecho llegar un mensaje de correo señalándome:
“Ganó el NO, ¡me imagino que ahora usted está muy feliz!”. Si esta es la situación entre nosotros, imagino cuan duro debió ser defender su posición para quienes desde la trinchera de la izquierda revolucionaria colombiana se negaban a engolosinarse con un anticipado triunfo del "Sí".
Pareciera entonces que no es ocioso reiterar que no soy un guerrerista insensible al tema de la paz. Soy amante de la paz, como cualquier humano decente, sólo que me niego a hablar de la paz en abstracto y a militar al lado de quienes por las razones que sea defiendan a ultranza esa abstracción. Paz era la “Pax Romana”, impuesta por Augusto a sangre y fuego tanto a sus propios conciudadanos como a los de los pueblos conquistados, sólo para garantizar la estabilidad del Imperio Romano. Paz es también la que a diario impone el estado sionista de Israel en los asentamientos ilegales de la Palestina irredenta, después de haber aniquilado a sus legítimos habitantes originarios y haber demolido sus hogares, sólo para satisfacer sus terroristas e ilegales proyectos de expansión.
Tengo la convicción de que los firmantes de los acuerdos sometieron a la consideración del electorado colombiano una propuesta de paz engañosa puesto que el gobierno Santos tenía que saber que no contaba con las fuerzas necesarias para garantizar la terminación del conflicto aun en el hipotético caso de que las FARC en pleno dejasen las armas y por otra parte el secretariado de las FARC tenía que tener plena conciencia de que el texto acordado está muy lejos de garantizar la pretendida justicia social.
Eso sí, ambos actores lograron convencer de que lo firmado representaba al menos una sólida base para la construcción de la paz a una inmensa mayoría de la comunidad internacional, una parte de ella animada de las más genuinas intenciones y la otra sólo motivada por la inmensa oportunidad que se abriría para ponerle la mano a los ingentes recursos naturales de Colombia y los demás países vecinos, Venezuela entre ellos. Este hecho, aunado a la creencia de que una inmensa mayoría del pueblo colombiano aun teniendo conciencia de lo engañoso de la propuesta no tendría más opción que emular a quien estando en trance de caer al fondo de un precipicio se aferra a un clavo caliente para no caer, les hizo confiar de manera infundada en un avasallante triunfo en el plebiscito. Es por ello que el acto de firma del pasado día 26 de septiembre fue un acto de celebración adelantada, sólo ensombrecido por el vuelo rasante de las aeronaves de guerra ordenado, quien podría dudarlo, por quienes realmente detentan el poder en el vecino país; acción de la que pudo haber estado enterado el presidente Santos pero que en todo caso fue una desagradable sorpresa para el comandante Timochenko.
Un breve análisis de los resultados me conduce a hacer la siguiente lectura de los mismos:
- El pueblo colombiano, infinitamente más sabio que sus políticos, tanto de la derecha como de la izquierda, y con mucho más conocimiento real de la situación que la comunidad internacional bien intencionada, no se tragó la oferta engañosa de paz de los firmantes de los acuerdos; considero que ello explica en buena medida el incremento de la abstención en el plebiscito, en relación a las últimas elecciones presidenciales.
- La cantidad de votos obtenida por cada una de las opciones en juego demuestra que estamos en presencia de un verdadero empate, no sólo técnico sino también político, porque ¿en qué hubiera cambiado el escenario político del país si los valores se hubiesen invertido? Ello no impedirá sin embargo que un psicópata como Álvaro Uribe, después de reponerse de la agradable sorpresa que le produjo este empate y como el cachorro privilegiado del imperio sionista-norteamericano que él es, pueda empeñarse en proponer una campaña de exterminio de las FARC.
- Queda absolutamente demostrada, sin atenuantes de ninguna especie, la quiebra total de la “democracia intervenida” colombiana a la cual pretendía integrarse impúdicamente la alta dirección de la insurgencia armada, así como la de su extremadamente corrupto sistema de validación electoral, plagado de sobornos y de las más variadas formas de coacción sobre los votantes.
- Al desprestigio de la izquierda domesticada que hace vida en el congreso y al de la izquierda activa marginada (PCC, Piedad Córdoba, etc.), se une ahora el de la alta dirigencia de la insurgencia armada, todas ellas entusiastas promotoras del “Sí”, no sólo por su prepotencia al desechar la posibilidad de un resultado adverso, sino por no haber previsto tampoco el qué hacer en el caso de que este resultado eventualmente se diese.
Algunas reacciones iniciales de los principales actores del plebiscito me merecen los siguientes comentarios:
· Santos y Uribe una vez repuestos de su sorpresa inicial siguen en lo suyo, que no es otra cosa que seguir buscando la mejor manera de complacer a sus amos imperiales. Más temprano que tarde terminarán acordándose en la forma más expedita para erradicar la insurgencia armada porque en el exterminio de ella está la raíz de su concepción de paz; una “Pax Romana”, o mejor dicho, una “Pax Gringa”
· Las izquierda domesticada y la marginada, siguen sin dar pie con bola, porque ¿qué sentido podría tener la convocatoria de una Asamblea Constituyente, que ellos están recomendando, si en las actuales condiciones ésta tendría una evidentísima mayoría Santos-Uribista?
· El actual equipo negociador de las FARC apenas ayer, una vez que Santos anunciase la expiración del cese al fuego para el 31 de octubre, ha dado muestras de responsabilidad para con sus dirigidos que se encuentran dispersos por los campos y las selvas de la Colombia profunda, a través de un mensaje Twitter del número tres en la jerarquía Fariana, Félix Antonio Muñoz (a) Pastor Alape, que señala textualmente: "Todas nuestras unidades deben empezar a moverse a posiciones seguras para evitar provocaciones". Y añadiría yo, no sólo para evitar provocaciones, sino el más que seguro ataque de las fuerzas militares, policiales y paramilitares del narcoparamilitar estado colombiano, siendo que estas dos últimas jamás respetaron cabalmente el cese al fuego bilateral.
En la misma línea de esta directriz del tercero al mando, considero que el secretariado de las FARC en lugar de sentarse a negociar en lo inmediato con la dupla Santos-Uribe, debe avocarse de manera perentoria a la preservación de los recursos humanos, materiales y financieros de la organización, sin necesidad de romper unilateralmente el cese al fuego acordado.¡La Historia No se ha acabado!
Con la directiva que sea capaz de concitar los mayores apoyos y teniendo como principio la no dejación de las armas hasta tanto no se experimente un cambio sustancial en la política criminalmente represiva del estado colombiano que otorgue alguna credibilidad a las eventuales garantías ofrecidas, las FARC deben intentar retomar sus posiciones iniciales sobre los cambios estructurales necesarios para alcanzar la pretendida paz con justicia social.
Considero que las FARC deben también intentar una actualización de sus tesis doctrinarias con la intención de ponerlas a tono con las de las demás fuerzas progresistas de la región, haciendo suyo el ideal bolivariano en especial a lo atinente a latinoamericanismo, antiimperialismo e integración regional.
¡La paz verdadera sólo será posible tras la derrota militar del imperio y sus aliados de la OTAN!
¡De pie o muertos, nunca de rodillas!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
(1)
https://www.ensartaos.com.ve/es/2016/10/01/acuerdo-farc-santos-un-suprem...
Envió chino
posta y Colombia
Excelente material, sobre todo las opiniones y datos del proceso de "paz" en Colombia. Ojala se vaya manteniendo y mejorando el nivel en general.
Sería necesario hacer conocer más a P.P. en el resto de Sudamérica para ampliar la visión regional y avanzar en integración que - a mi modo de ver - es un gran Debe aun.
Adelante, mucha paciencia y respeto a las variantes de opinión de todos los exponentes.
Saludos fraternales y - otra vez como dice la cra. Sueca - Salud y R.S.!
J.C.I.